A continuación, un editorial que refleja los puntos de vista del Gobierno de los Estados Unidos:
Durante décadas, la comunidad internacional ha sido testigo de cómo Haití ha atravesado una crisis tras otra. Las misiones han ido y venido, y muchos de los países que forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU han gastado miles de millones de dólares.
A pesar de estos esfuerzos, según afirmó el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, “nos encontramos ante una situación en la que las bandas han tomado el control. Se han hecho más fuertes, las instituciones haitianas se han debilitado y la gente común de Haití y de la región... ha pagado el precio”.
Por eso es tan importante que la ONU haya adoptado un nuevo enfoque. La Fuerza de Represión de Pandillas, respaldada por las Naciones Unidas y autorizada por la Resolución 2793 del Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2025, ha sido reautorizada. Esta fuerza apoya una misión policial y militar internacional en Haití para combatir a las pandillas armadas y restablecer la seguridad pública, trabajando codo con codo con la Policía Nacional de Haití y las Fuerzas Armadas de Haití.
Y los resultados están empezando a notarse, según afirmó el embajador Waltz. La “Fuerza de Represión de Pandillas está enfrentando a las pandillas. Están despejando carreteras y barrios. Están liberando lo que hasta ahora eran zonas prohibidas para la Policía Nacional de Haití. Están desmantelando los peajes ilegales que sirven como fuente de ingresos para las bandas —una fuente de ingresos ilícita— y que les permiten seguir alimentando su terror”.
Hay varios aspectos que hacen que este modelo sea diferente, señaló el embajador Waltz.
En primer lugar, cuenta con poder de intervención gracias a soldados que tienen un mandato ofensivo.
Todo el esfuerzo se ha diseñado en torno al objetivo final de que sean los propios haitianos quienes recuperen el control de su propia seguridad y su propio futuro. Eso significa que esta misión no se convertirá en una misión interminable, declaró el embajador Waltz.
Y, por último, los países están compartiendo realmente la carga de dotar de personal y apoyar esta misión en Haití.
Durante el último año, se han comprometido más de 17.000 efectivos para cubrir 5.500 puestos autorizados. En estos momentos hay más de 1.500 efectivos sobre el terreno en Haití y está prevista la llegada de 4.000 más en los próximos meses.
Pero esto es solo el principio, advirtió el embajador Waltz. “Queda mucho trabajo por hacer, y las bandas, desde luego, no están desapareciendo por arte de magia, y su terror sobre la población de esta región continúa”.
Estados Unidos cree que la ONU puede cumplir con misiones como la Fuerza de Represión de Pandillas en Haití.
El pueblo haitiano se ha enfrentado a muchas dificultades, entre ellas terremotos y huracanes. “Juntos... podemos recuperar la segunda república más antigua de nuestro hemisferio”, declaró el embajador Waltz. “Pueden recuperar sus calles, sus vidas y el futuro de sus familias”.
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