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EEUU aplica en Oriente Medio una estrategia basada en la acción

Esta imagen, tomada desde una posición en la frontera israelí con la Franja de Gaza, muestra el sol poniéndose tras edificios en el territorio palestino el 10 de junio de 2026. (Foto de Jack GUEZ / AFP)
Esta imagen, tomada desde una posición en la frontera israelí con la Franja de Gaza, muestra el sol poniéndose tras edificios en el territorio palestino el 10 de junio de 2026. (Foto de Jack GUEZ / AFP)

Sumario

  • La embajadora Jennifer Locetta afirmó que la administración de Donald Trump ha impulsado una estrategia activa en Oriente Medio con resultados concretos.
  • Destaca la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad sobre Gaza, que facilitó ayuda humanitaria, la liberación de rehenes y buscó estabilidad.
  • En el Líbano, señaló avances en las conversaciones con Israel que llevaron al alto el fuego.
  • Resaltó el levantamiento de sanciones a Siria para favorecer su reintegración internacional. Respecto a Irán, condenó sus acciones desestabilizadoras y pidió medidas más firmes del Consejo de Seguridad.

En un editorial que refleja la postura oficial del Gobierno de Estados Unidos, la embajadora Jennifer Locetta destacó los logros de la presidencia de Donald Trump en Oriente Medio, desde avances en Gaza y el Líbano hasta cambios históricos en Siria.

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A continuación, un editorial que refleja los puntos de vista del Gobierno de los Estados Unidos:

“Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, ha aportado un nuevo enfoque basado en la acción a Oriente Medio que ha logrado resultados tangibles”, afirmó la embajadora Jennifer Locetta, representante alternativa de Estados Unidos para Asuntos Políticos Especiales ante las Naciones Unidas.

En Gaza, el Consejo de Seguridad fue más allá de la retórica y respaldó un marco político destinado a poner fin al conflicto con su histórica Resolución 2803, que respalda el Plan de Paz Integral del presidente Trump.

Ese marco ha facilitado la asistencia humanitaria, ha garantizado la liberación de todos los rehenes retenidos por Hamás y la devolución de los restos mortales, ha establecido una vía realista hacia la estabilidad a largo plazo a través de la Junta de Paz y el Comité Nacional para la Administración de Gaza.

En el Líbano, el liderazgo del presidente Trump propició unas conversaciones históricas entre los gobiernos de Israel y el Líbano. La paz requiere que sean los gobiernos soberanos —y no los representantes de los terroristas— quienes ejerzan el control sobre su territorio, afirmó la embajadora Locetta. Israel y el Líbano anunciaron un alto el fuego el 3 de junio. “Esperamos con interés la plena aplicación de ese acuerdo y la continuación de las negociaciones hacia un acuerdo de paz más amplio”.

En cuanto a Siria, tras la histórica decisión del presidente Trump de levantar las sanciones de EE. UU. contra Siria, el Consejo de Seguridad retiró primero del régimen de sanciones al presidente sirio Ahmed al-Sharaa y, a continuación, a Hay’at Tahrir al-Sham.

“Nuestras medidas audaces reconocen la transición de Siria hacia un nuevo capítulo”, declaró la embajadora Locetta.

“Hemos apoyado los esfuerzos del Gobierno sirio para reintegrarse en la comunidad internacional, combatir el terrorismo y el tráfico de drogas, eliminar los restos de armas químicas y garantizar la tan necesaria ayuda humanitaria y asistencia para el desarrollo extranjeras en beneficio del pueblo sirio”.

Estados Unidos apoya la labor del enviado especial presidencial para Irak y Siria, Tom Barrack, en su labor de promover el diálogo entre las partes y entre Siria e Israel.

Y en cuanto a Irán, la comunidad internacional ha demostrado que la diplomacia y la rendición de cuentas van de la mano. La estructura de sanciones del Consejo de Seguridad y el mecanismo de restablecimiento se crearon precisamente porque el diálogo sin consecuencias no logró impedir un comportamiento desestabilizador. “Una diplomacia eficaz requiere influencia, credibilidad y aplicación”, subrayó la embajadora Locetta.

Muchos conflictos en la región, advirtió, se ven avivados por el comportamiento maligno de la República Islámica de Irán, con el apoyo político y financiero de ciertos miembros del Consejo de Seguridad.

Irán tiene como rehén a la economía mundial al intentar restringir ilegalmente la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. Sigue respaldando a los hutíes en Yemen, a Hezbolá en el Líbano y a las milicias en Irak. El programa nuclear de Irán ha amenazado la paz y la seguridad durante años.

Estados Unidos condena una vez más en los términos más enérgicos posibles los recientes ataques de Irán contra sus vecinos.

Rusia y China han seguido protegiendo a Irán al vetar en abril un proyecto de resolución que habría autorizado medidas para garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz.

El reto al que se enfrenta el Consejo de Seguridad es garantizar que el diálogo se traduzca en acciones. Estados Unidos mantiene su compromiso con una diplomacia que reduzca los conflictos, proteja a la población civil y promueva un Oriente Medio estable y pacífico. Todos los Estados miembros deberían unirse para trabajar en pos de ese objetivo.

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