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Un niño entre los muertos por tormenta invernal en EE.UU


Por lo menos se atribuyeron cinco muertes a la tormenta, incluida la del niño en Boston.

Un niño de 11 años que se asfixió al inhalar monóxido de carbono, figura entre los fallecidos a causa de la tormenta invernal que ha estado azotando el noreste de Estados Unidos.

El menor, residente en Massachussets, uno de los estados más afectados, estaba ayudando a su padre a retirar la nieve de su vehículo y entró en el auto para calentarse.

El padre encendió el motor, pero el tubo de escape había quedado obstruido por la nieve, y el niño falleció al inhalar monóxido de carbono.

Por otro lado, las cuadrillas de emergencia y los residentes se esforzaban este domingo por despejar las carreteras y aceras después de la colosal tormenta que se desencadenó sobre el nordeste de Estados Unidos.

La precipitación arrojó hasta casi un metro (3 pies) de nieve y desató ráfagas de viento que dejaron sin electricidad a cientos de miles de personas.

Los trabajadores municipales desde Nueva York hasta Boston trabajaron durante toda la noche el sábado en comunidades cubiertas de nieve, donde algunos automovilistas debieron ser rescatados después de pasar horas atascados en la oscuridad.

"Nunca habíamos visto nada igual", se maravilló el ejecutivo del condado de Suffolk, Long Island, Steven Bellone, que recibió unos 75 centímetros de nieve.

Unos 345.000 hogares y negocios permanecían sin electricidad el domingo por la mañana, de los 650.000 que la perdieron inicialmente. Algunos distritos escolares anunciaron que cerrarán el lunes.

Por lo menos se atribuyeron cinco muertes a la tormenta, incluida la del niño en Boston, informó AP.

Las carreteras en el nordeste estaban intransitables. Algunas zonas tuvieron tanta acumulación que los residentes no podían abrir las puertas.

"Es como levantar cemento", se lamentó Michael Levesque, que paleaba nieve en Quincy, Massachusetts, para una empresa de jardinería.

En Providence, donde había acumulaciones de hasta 1,50 metros (5 pies) y los postes de las líneas telefónicas cubiertos de hielo se caían por el peso, Jason Harrison trabajó durante casi tres horas para despejar la entrada al garaje.

El gobernador del estado de Rhode Island, Lincoln Chafee, advirtió que aunque la nieve cesó, el peligro no ha pasado. "La gente debe tomar seriamente esta tormenta, aun después de terminada. Si alguien tiene alguna debilidad cardíaca, que tenga cuidado al palear la nieve".

Con vientos huracanados de más de 125 kilómetros (80 millas) por hora en algunos sitios, la tormenta azotó el corredor densamente poblado de la carretera interestatal 95 entre la ciudad de Nueva York y Maine. La ciudad de Milford, en Connecticut, recibió 95 centímetros (38 pulgadas) de nieve, y Portland, en Maine, 81 centímetros (31,9 pulgadas), superando un récord de 1979. Varias comunidades en Nueva York y Nueva Inglaterra recibieron más de 60 centímetros (2 pies).
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