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Los países africanos son los que peor responden al ébola


Nick Tarmey, militar británico, dirigiendo un entrenamiento de su equipo en la lucha contra el ébola en Freetown, Sierra Leona.

La palabra (ébola) ni siquiera figuró en la agenda de una sesión sobre paz y seguridad en el Parlamento Panafricano en Sudáfrica la semana pasada.

El responsable del organismo continental de África no visitó un país golpeado por el ébola hasta la semana pasada, meses después de que saltaran las primeras alarmas y 5.000 muertes después. Las promesas para movilizar a 2.000 trabajadores sanitarios africanos siguen siendo en gran medida eso: promesas.

Ningún país africano está en la lista de contribuidores de Naciones Unidas para luchar contra la epidemia. La palabra (ébola) ni siquiera figuró en la agenda de una sesión sobre paz y seguridad en el Parlamento Panafricano en Sudáfrica la semana pasada –más de un mes después que el Consejo de Seguridad de la ONU declarase el brote de ébola una "amenaza para la paz y seguridad internacionales".

Legisladores enfadados de Sierra Leona y Liberia se levantaron para protestar. "Dijeron que en lo que a ellos respecta, nadie quería hablar de ébola", dijo Jeggan Grey-Johnson, un experto en gobernabilidad que observaba la sesión. "Dijeron que países como Liberia se sienten totalmente abandonados por el resto de África y aislados del resto del continente", dijo a Associated Press.

Con pocas excepciones, los gobiernos e instituciones africanos están ofreciendo solo un apoyo marginal mientras el continente se enfrenta a su amenaza más letal en años, dependiendo una vez más de la comunidad internacional para salvarse.

Ningún país africano está en la lista de contribuidores de Naciones Unidas para luchar contra la epidemia.

El ébola "nos tomó por sorpresa", dijo la presidenta de la Unión Africana (UA) de 53 países, Nkosazana Dlamini-Zuma, en una reunión con el secretario general de la ONU y el presidente del Banco Mundial en Etiopía. "Con la sabiduría de la retrospectiva, nuestra respuesta a todos los niveles –continental, global y nacional– fue lenta, y las frecuentes reacciones instintivas no siempre nos ayudaron", añadió.

Dlamini-Zuma es una médico de Sudáfrica, donde el magnate de la minería Patrice Motsepe anunció el martes que había donado $1 millón a la lucha contra el virus en Guinea, donde se originó el brote.

El regalo de Motsepe, el mayor con mucho de los efectuados por ciudadanos africanos, se produjo después que el Programa Mundial de Alimentos criticase a los multimillonarios chinos, diciendo que sus contribuciones estaban detrás de los enormes intereses económicos de sus empresas en la región, rica en minerales. La oficina de Motsepe dijo que su empresa no tiene intereses en ninguno de los países donde el ébola campa sin control –Guinea, Sierra Leona y Liberia.

"El ébola es ante todo nuestro problema", dijo el presidente del Banco de Desarrollo Africano, Donald Kaberuka, en un foro empresarial en Bruselas este mes. "Antes de confiar en la ayuda internacional, debemos animar a los africanos a tomar medidas".

El del Banco de Desarrollo Africano es el segundo donante institucional al fondo de la ONU contra el ébola, solo por detrás del Banco Mundial, tras haber entregado $45,4 millones y prometer otros $17,4 millones.

Por contra, la Unión Africana ha hecho una "promesa no vinculante" de solo $700.000. El equivalente africano a la Organización de Estados Americanos, es el organismo que muchos creen que debería haber tomado la iniciativa desde el principio.

Uganda y Congo, que han sufrido brotes de ébola en el pasado, ya tienen equipos médicos en Liberia por un contrato con la OMS, no financiados por sus gobiernos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó el primer caso de ébola en Guinea el 21 de marzo; el 30 de marzo el virus cruzó la frontera con Liberia; Sierra Leona reportó sus dos primeros casos el 30 de mayo.

Para el 20 de junio, con 330 fallecimientos registrados, Médicos Sin Fronteras advirtió que el brote estaba "totalmente fuera de control".

Hasta el 20 de septiembre no fue que la recién creada Unión Africana para Apoyar el Brote de Ébola en África Occidental movilizó al primer grupo de 30 voluntarios militares y civiles. La mayor parte del coste de la misión lo pagan Estados Unidos y otros gobiernos.

Jacob Enoh Eben, portavoz de la presidenta de la UA, dijo que hasta la fecha se habían comprometido más de 2.000 voluntarios: 1.000 procedentes de Congo, 600 de la Comunidad del África Oriental, 500 de Etiopía y 506 de Nigeria. Pero dijo que todavía quedaba por saber "cuándo se materializará el primero de esos compromisos".

Estos voluntarios comprometidos son solo una pequeña fracción del número necesario para contener el brote. La Unión Europea dijo esta semana que está tratando de desplegar a 40.000 trabajadores locales y europeos en los países afectados.

Uganda y Congo, que han sufrido brotes de ébola en el pasado, ya tienen equipos médicos en Liberia por un contrato con la OMS, no financiados por sus gobiernos.

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