A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
El 7 de septiembre se celebra el Día del Trabajo en Estados Unidos, una fecha reservada cada año para honrar la contribución de los trabajadores estadounidenses a la construcción de una sociedad libre y próspera.
Desde 1607, decenas de millones de personas han emigrado legalmente a Estados Unidos. Para muchos de estos inmigrantes, los primeros años trajeron consigo dificultades y privaciones. Dos tercios de los colonos del asentamiento inglés de Jamestown murieron durante el primer año. Muchos trabajadores chinos perecieron en las montañas de Nevada mientras construían el primer ferrocarril transcontinental del país. En la década de 1890, inmigrantes italianos, irlandeses, judíos y de otros orígenes, empleados en la industria textil de Nueva York, a menudo dormían en catres dentro de los mismos talleres donde trabajaban jornadas de más de diez horas.
Los afroamericanos, traídos a Estados Unidos contra su voluntad, soportaron los horrores de la esclavitud. Los inmigrantes hispanos, asiáticos y de otros grupos sufrieron durante décadas discriminación laboral.
Sin embargo, a pesar de tales dificultades, el trabajo arduo y el sacrificio reportaron frutos a los inmigrantes en Estados Unidos. Impulsados por los incentivos de una economía de libre mercado, algunos inmigrantes que comenzaron como simples trabajadores llegaron a convertirse en empresarios exitosos. Andrew Carnegie, hijo de inmigrantes escoceses de escasos recursos, trabajó como mensajero para ayudar al sustento de su familia. Más tarde se convirtió en un líder de la industria siderúrgica estadounidense y destinó gran parte de su inmensa fortuna a instituciones científicas, educativas y humanitarias.
Samuel Goldfish, un inmigrante judío que cambió su apellido a Goldwyn, fue uno de los fundadores de la industria cinematográfica estadounidense. Igor Sikorsky llegó a Estados Unidos procedente de Rusia en 1919 como un refugiado sin recursos; en un plazo de veinte años, ya fabricaba aviones comerciales transoceánicos y los primeros helicópteros del mundo.
Estados Unidos no tiene el monopolio de las personas trabajadoras y emprendedoras; hombres y mujeres con estas cualidades se encuentran en todas partes del mundo. No obstante, Estados Unidos posee ventajas de las que carecen muchas otras naciones: el imperio de la ley y un sistema de libre empresa. Como expresó Benjamin Franklin hace más de doscientos años: "En cuanto a los incentivos... por parte del gobierno, estos son realmente solo aquellos que se derivan de unas buenas leyes y de la libertad. En resumen, Estados Unidos es la tierra del trabajo".
Como dijo el presidente Donald Trump en su proclamación del Día del Trabajo de 2025: "Desde los inicios de nuestra historia estadounidense, el futuro de nuestra nación ha sido moldeado por la destreza, la determinación y la inquebrantable resiliencia del trabajador estadounidense. Desde los primeros colonos, que sentaron las bases de una nueva nación, hasta los innovadores que construyeron nuestros ferrocarriles, acerías y rascacielos, la grandeza de Estados Unidos siempre ha residido en la fortaleza de su fuerza laboral. En este Día del Trabajo, honramos el orgulloso legado de la fuerza laboral estadounidense y rendimos homenaje al espíritu inquebrantable que la mantiene fuerte casi 250 años después".
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