El Gobierno de República Dominicana ordenó la salida del país a nueve diplomáticos cubanos y sus familiares destacados en la Embajada de La Habana en Santo Domingo y les dio un plazo de siete días para abandonar el país, informaron las autoridades.
La cancillería dominicana dijo en un comunicado oficial que la medida "se inscribe en las facultades que el derecho internacional reconoce al Estado receptor y en las disposiciones pertinentes de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas", sin añadir detalles sobre lo sucedido.
"El Gobierno dominicano se acoge a la normativa vigente y seguirá conduciendo este asunto con la debida discreción y por los canales diplomáticos establecidos, en interés de preservar las relaciones entre ambos países. Al tratarse de comunicaciones diplomáticas, informamos que no se ofrecerán detalles adicionales sobre este tema", subrayó el Ministerio de Relaciones Exteriores en la nota oficial.
Horas antes, diarios locales informaron de la expulsión de los funcionarios cubanos. Según los reportes, la cancillería abordó el tema este jueves en una reunión urgente.
El actual embajador de Cuba en Santo Domingo es Ángel Arzuaga Reyes. Hasta el momento de publicación de esta nota se desconocían los nombres de los diplomáticos cubanos expulsados por las autoridades dominicanas, y las causas que provocaron la decisión.
Las relaciones diplomáticas entre Cuba y el gobierno dominicano se enfriaron en mayo pasado con las declaraciones del presidente Luis Abinader sobre el régimen de la isla: "Obviamente no es un Estado democrático", dijo entonces el mandatario en una entrevista con el programa América Habla, de Infobae. Añadió que La Habana tiene que "hacer un cambio" para avanzar hacia un "proceso de reforma y democratización", y opinó que "lo que dé resultado" para impulsar ese cambio debe ponerse en acción.
En septiembre de 2025, la Cancillería dominicana anunció que no invitaría a Cuba -tampoco a Nicaragua y Venezuela- a la décima Cumbre de las Américas que se celebró en Punta Cana. El gobierno de Abinader atribuyó su decisión a la "polarización política" existente y la necesidad de priorizar el éxito del evento. En una reacción airada, La Habana dijo que Dominicana claudicó y se mostró sumisa ante las presiones de Estados Unidos.
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