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Policías y huelguistas se enfrentan en Bolivia


Policías se enfrentan a manifestantes en La Paz

En otras regiones de Bolivia, como la ciudad andina y sureña de Potosí, estudiantes de medicina detonaron cargas de dinamita en la puerta principal de la gobernación

Violentos disturbios se vivieron hoy en Bolivia, en la primera jornada de una huelga general de 72 horas para exigir al presidente socialista Evo Morales mejores salarios, con choques entre manifestantes y policías cerca de la plaza Murillo de La Paz, donde están el Palacio de Gobierno y el Parlamento.

Miles de manifestantes, sobre todo universitarios y médicos vestidos con batas blancas, intentaron entrar a la plaza y algunos lanzaron cartuchos de dinamita contra barricadas de agentes antidisturbios, que respondieron con gases lacrimógenos.

No obstante, en medio de la espiral de protestas callejeras contra el gobierno, los sindicatos cocaleros salieron a marchar el miércoles para defender a Morales.

"Este proceso de cambio ha costado muchas vidas y estamos acá para defenderlo", dijo Leonilda Zurita, líder cocalera y de una organización femenina que respalda al mandatario izquierdista.

Centenares de cocaleros llegaron el miércoles a la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia, y marcharon hasta la plaza de armas vitoreando al gobierno. "Nuestra marcha es pacífica para reclamar a otros sectores que se sienten a dialogar" con las autoridades, acotó Zurita.

Pero en La Paz el ambiente era el opuesto y trabajadores de la salud y maestros de sector estatal, universitarios y sindicatos leales a la Central Obrera Boliviana protagonizaban ruidosas protestas callejeras cada uno por su lado pero todos contra el gobierno socialista. Las manifestaciones fueron reprimidas por la policía con gases lacrimógenos, pero no se reportaron heridos.

La Central Obrera llamó a un "paro movilizado" de 72 horas a partir del miércoles pero sólo era acatado por algunas universidades públicas.

Médicos y trabajadores de la salud de los hospitales estatales están en huelga desde hace más de 35 días exigiendo la derogación de un decreto que incrementa la jornada laboral de 6 a 8 horas sin compensación salarial.

Por su parte, la Central Obrera rechaza el incremento de 8% en los salarios dispuesto por Morales y exige un salario mensual equivalente a 1.152 dólares. "Un incremento mayor presionará la inflación", dijo el ministro de Economía Luis Arce en rueda de prensa el miércoles.

Las universidades públicas exigen respeto a la autonomía universitaria, pero según Arce los docentes pretenden aumentos superiores a los 2.165 dólares, que es el tope del salario mensual en el sector estatal.

En la ciudad sureña de Potosí manifestantes universitarios atacaron con dinamita y piedras el edificio de la gobernación que es afín al gobierno. No se informó de detenidos.

A las protestas se suma una caminata de indígenas amazónicos que se dirige a La Paz para rechazar una carretera que proyecta construir el Gobierno por medio de una rica reserva natural.

La popularidad de Morales bajó del 69% con que inició su segunda gestión en enero de 2010 a 41% según recientes encuestas, mientras el clima de conflictos sociales se ahonda y prolonga. Gran parte son protagonizados por sectores que antes eran afines al mandatario izquierdista.


Los choques violentos ocurrieron poco después de que el secretario de Estado español de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, abandonara la Plaza Murillo tras entrevistarse con el ministro boliviano de Exteriores, David
Choquehuanca, en la sede de la Cancillería, que también queda allí.

En otras regiones de Bolivia, como la ciudad andina y sureña de Potosí, estudiantes de medicina detonaron cargas de dinamita en la puerta principal de la gobernación, controlada por el oficialismo, y destrozaron ventanales y balcones del edificio.

En la ciudad oriental de Santa Cruz un grupo de médicos bloque el ingreso al aeropuerto internacional de Viru Viru, el principal del país, y cerró las carreteras que conducen hacia Argentina.

Las movilizaciones callejeras y los bloqueos aglutinaron hoy a muy diversos sectores, entre ellos los mineros, que lanzaron en varias ciudades cargas de dinamita medianas, en Bolivia llamadas "cachorros".
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