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De segunda clase


María Antonia Hidalgo Mir, una opositora de Holguín afiliada al grupo Flamur y al Partido Republicano, suele trasladarse a La Habana por vía aérea. Al referirse a la espera, dice que "es tan larga que puede durar días". "Esto es arbitrario y manipulable", opina Yolanda Huerga, representante de las Damas de Blanco en Estados Unidos; y recuerda que en meses como agosto, cuando los niños están de vacaciones, esa espera puede superar los 30 días.

Los turistas no enfrentan esa situación. Hidalgo Mir explicó que las autoridades son muy claras sobre este asunto. Por ejemplo, contó que la bajaron de un avión con una explicación muy franca: "lo sentimos, pero llegaron unos extranjeros". "Somos ciudadanos de segunda clase", concluye la opositora.

José Ramón Pupo Nieves, director de la agencia Holguín Press, dio un testimonio similar. "Los extranjeros tienen prioridad. Y la justificación del gobierno es que con los pasajes más caros de los extranjeros se puede subsidiar el pasaje de los cubanos, que es más barato".

Aníbal Caballero, ex piloto de la Fuerza Aérea de Cuba, señaló que el gobierno intenta justificar el trato preferencial a los extranjeros con el argumento de que ello es bueno para la revolución. "Dicen que es por necesidad de la revolución. Lo dice la Constitución. Sucede con todo", afirmó.

Pero ¿qué es, realmente, la lista de espera?

Un agente de turismo que promueve viajes dentro de Cuba dijo a Radio Martí que la lista de espera es un servicio local en los aeropuertos del país. Los cubanos se presentan, cada día, anotan sus nombres en la lista para volar de una ciudad a otra, y aguardan con la esperanza de que haya un asiento disponible al momento de cerrar el vuelo.

"Técnicamente es un invento cubano discriminatorio e injusto", precisó, tras decir que esas personas que esperan volar pagan una tarifa "simbólica", si se compara con la que pagan los extranjeros por el mismo vuelo.

No obstante, los precios son altos, muy altos. Cuesta 187 pesos viajar en avión de Holguín a La Habana; es decir, casi 75% del salario mensual del cubano promedio (250 pesos = $ 20.00)

Viajar de La Habana a Santiago de Cuba cuesta 220 pesos; a Guantánamo, 230; a Baracoa, 238; a Manzanillo, 188.

Estos pasajes aumentaron de precio en 2007. En marzo de ese año, el semanario Tribuna de La Habana informó que los boletos aéreos internos de Cuba subían 100%, mientras que el pasaje en ómnibus interprovincial subía 400%.

Papel económico del transporte aéreo

La aviación civil es clave para el desarrollo del turismo en Cuba, una de las principales fuentes de ingresos del Estado cubano.

Más de 2 millones de turistas visitan la isla cada año, y el 2010 podría cerrar con más de 2 millones 500 mil. Cincuenta líneas aéreas, muchas de ellas con vuelos regulares, enlazan a la isla con 33 países de América del Norte y del Sur, Europa y Asia.

Más de 50 ciudades del mundo se conectan directamente con destinos turísticos en Cuba, ya que además de La Habana, esos vuelos llegan a Cayo Coco, Santiago de Cuba, Varadero, Holguín, Cienfuegos, Camaguey, Santa Clara, Cayo Largo del Sur y Manzanillo.

Servicios Global, S.A., empresa de turismo que opera en Cuba, informa en su página de Internet que existen 4 compañías aéreas que se ocupan del transporte de pasajeros y cargas: Cubana de Aviación, Aerocaribbean, Aereotaxi y Aereogaviota.

"Cubana de Aviación es la mayor, más antigua y la que cubre casi todos los destinos del país con viajes regulares, las demás son empresas de vuelos charter aunque ya tienen algunas líneas regulares establecidas", precisa.

"Como en otros tipos de transporte, el turista extranjero pagará su boleto en CUC (Peso Convertible Cubano) pero tiene la ventaja de poder adquirirlo en cualquier momento, sin filas de espera", agrega la página Web de Servicios Global.

Yoani Sánchez, autora del blog "Generación Y", se refirió a las complejidades del sistema de transporte aéreo de Cuba en noviembre, cuando se estrelló un avión de pasajeros de Aerocaribbean en Sancti Spíritus.

Los 40 pasajeros cubanos que perecieron en la tragedia "compraron aquel fatídico boleto tres meses antes de la fecha de partida e hicieron una larga cola para acceder a un medio de transporte que en este país es exiguo y sumamente caro".

"Probablemente se sintieron aliviados al saber que podrían hacer el recorrido desde Santiago de Cuba a La Habana en algo menos caótico que un tren nacional", dijo Yoani.

Agregó que la presencia de los cubanos "en aquel ATR 72-212 fue la conclusión de una secuencia de sacrificios que comenzó justo cuando tuvieron la necesidad, o el deseo, de viajar dentro de Cuba y que sólo terminaría al llegar a su destino".

Lamentablemente, esta vez ese destino fue la muerte.

Pulse el audio para escuchar las declaraciones de María Antonia Hidalgo Mir.

Colaboración: Oficina de Administración de Datos y Archivos.

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