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De cómo "el verdadero Obama" se juntó con "el verdadero Pánfilo"


El presidente Obama juega dominó con Pánfilo (1d), Facundo (2d) y Chequera (i) del humorístico cubano "Vivir del Cuento". (White House)

Un asesor de la Casa Blanca cuenta cómo Obama llegó a participar en el popular programa de TV cubano "Vivir del Cuento".

Fue algo que muchos cubanos nunca habrían esperado ver:

Luego entonces, ¿cómo sucedió? Para nosotros en la Casa Blanca, todo empieza siempre con una pregunta:

"¿Cómo puede conectarse mejor el presidente con la gente a la que está tratando de llegar?"

Eso es lo que el presidente Obama y nosotros, los miembros de su equipo, nos preguntamos cada vez que él viaja por el mundo. Cierto, se reunirá con presidentes y primeros ministros. Pero una de las cosas que más aprecia él durante sus viajes al extranjero es la oportunidad de llegar a la gente común – a las personas que necesitamos que apoyen la asociación entre nuestros países- y de forjar una empatía con ellas.

Él lleva a cabo reuniones abiertas en las que escucha directamente a estudiantes, empresarios y defensores de los derechos humanos, y responde a sus preguntas, algo impensable en algunos países donde los líderes raramente, o nunca, se someten al escrutinio de sus ciudadanos. Él se sienta a hablar con periodistas y emprendedores sociales que trabajan para mejorar sus comunidades, desde la base hasta arriba.

A medida que nos preparábamos para el histórico viaje del Presidente a Cuba, esta pregunta, cómo llegar al pueblo cubano, adquirió un significado adicional. La televisión y los periódicos propiedad del Estado seguramente harían una amplia cobertura de las reuniones del Presidente con el presidente Castro, sus discusiones con empresarios cubanos, y su presencia en el histórico juego de béisbol. Y el Gobierno cubano había indicado que transmitiría en vivo el discurso del presidente Obama al pueblo cubano, lo cual cumplió.

Aun así, el equipo de comunicación del Presidente —encabezado por el vice asesor de Seguridad Nacional Ben Rhodes— andaba buscando oportunidades en las que el Presidente pudiera tender una mano al pueblo cubano en una atmósfera menos formal, más familiar.

Entra Pánfilo en acción

Desde La Habana, el Embajador Jeff DeLaurentis lanzó una idea: el presidente Obama podía asociarse con Pánfilo, personaje que encarna a un anciano cubano, interpretado por Luis Silva, uno de los comediantes más populares de Cuba. Su programa semanal en la televisión estatal tiene la aprobación del Gobierno cubano, pero a Pánfilo se le da aún más libertad que a otros para repasar la “lucha” diaria de los cubanos de a pie e incluso mofarse del gobierno. En una escena, Pánfilo intenta llamar por teléfono al presidente Obama, pero nunca consigue comunicarse.

DeLaurentis lanzó la idea: "Cuando llegué a La Habana todo el mundo hablaba de Pánfilo", dice el Embajador de EE.UU.
DeLaurentis lanzó la idea: "Cuando llegué a La Habana todo el mundo hablaba de Pánfilo", dice el Embajador de EE.UU.

Esta vez, decidimos que Pánfilo llamaría, y de hecho se comunicaría, con el Presidente.

Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Luis habla muy poco inglés, y yo no hablo español. Así que Luis en persona llevó su libreto a la Embajada de EE.UU. en La Habana, donde fue traducido al inglés y enviado por correo electrónico a nosotros en la Casa Blanca. Sugerimos algunas ediciones, y lo enviamos por correo electrónico de vuelta a nuestro equipo en La Habana, que lo tradujo de nuevo al español para Luis. Después de algunas reuniones sobre el tema, días más tarde teníamos nuestro guión.

El presidente Obama grabó su parte del video en la Oficina Oval, dos días antes de partir hacia La Habana. En el segmento, Pánfilo no puede creer que esté hablando con el Presidente: “¿El verdadero Obama?”, pregunta. Y el presidente Obama replica: “¿El verdadero Pánfilo?”.

Véalo aquí:

La Embajada de EE.UU. y Luis publicaron al día siguiente el video en internet, y en pocas horas se fue diseminando por toda Cuba. El Presidente ni siquiera había aterrizado en La Habana y su conexión con el pueblo cubano ya había comenzado.

Se ha calculado que el video ha sido visto hasta el momento en la Web más de 2,3 millones de veces, por gente en EE.UU. y en Cuba. Algunos lo han descrito como el primer video viral cubano. Eso es aún más notable si se considera que muy pocos cubanos - sólo el cinco por ciento, según estimaciones - tienen acceso a Internet. Una vez que fue transmitido por la televisión estatal, el video llegó a casi todos los hogares cubanos.

Los cubanos nunca habían visto nada igual: un presidente de un país conversando y bromeando con un cubano, un comediante, de la misma manera que el resto de nosotros bromeamos con nuestros familiares y amigos. Una y otra vez, a los que acompañamos al presidente Obama en Cuba, los cubanos con quienes nos encontrábamos nos decían que habían visto al Presidente y también a Pánfilo. Y lo decían con orgullo.

"Me impresionó mucho", le dijo un habanero a un corresponsal estadounidense. Demostró que el presidente Obama parecía ser una persona "de mente abierta, razonable y capaz de ponerse en los zapatos de otros".

Pero ese video de la llamada telefónica era sólo el primer acto. El segundo tuvo lugar en La Habana. Entre los eventos públicos (de su agenda), el Presidente cumplió su promesa y pasó a ver Pánfilo.

En un rincón del almacén de una cervecería, en La Habana Vieja, donde el Presidente iba a pronunciar poco después un discurso público, Luis y su equipo habían construido una réplica de su escenografía. Alrededor de la mesa de su casa, Pánfilo y sus amigos Chequera y Facundo están jugando al dominó. Cuando Pánfilo dice que haría falta un cuarto jugador, el presidente Obama entra caminando y le dice: "Te dije que te vería en La Habana".

Véalo aquí:

El sketch completo fue transmitido por la televisión cubana. La mayoría de los cubanos, quizás millones, lo han visto a través del “paquete” semanal digital, en memorias flash que se pasan de mano en mano los cubanos para poder ver lo último en entretenimiento y noticias. Cuando fue a visitar a Pánfilo, muchos cubanos sintieron que el presidente Obama también los estaba visitando a ellos en sus hogares.

Son estos instantes -a menudo más que cualquier pronunciamiento político- los que realmente le permiten al Presidente crear un vínculo genuino, muchas veces emocional, con personas de todo el mundo. Es la diplomacia pública en su mejor momento: construyendo el respeto mutuo y el entendimiento que necesitamos tener con otros países, especialmente con sus ciudadanos, para resolver juntos los desafíos mundiales.

Y, como lo demostró Pánfilo, a veces son también bastante divertidos.

Terry Szuplat es Asistente Especial del Presidente y Director Principal de Redacción de Discursos en el Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU. Su crónica original en el sitio web de la Casa Blanca puede verse aquí

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