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Represión contra vendedores ambulantes


Vendedores ambulantes en La Habana

Vendedores ambulantes, con licencia o no, sufren persecución por inspectores y policías para detenerlos y quitarles las mercancías, imponiéndoles excesivas multas.

Mucho se habla en los diarios oficiales, sobre la actualización del modelo económico, bajos los lineamientos del Partido, pero nada del carácter autoritario y LA represión contra los vendedores que salen a las calles todos los días a buscarsela y resolver la mesa de la población.

Vendedores ambulantes, con licencia o no, sufren persecución por inspectores y policías para detenerlos y quitarles las mercancías, imponiéndoles excesivas multas.

En agosto se acentuaron las redadas contra los ambulantes en los alrededores del Coppelia, del Mercado de 12 y 23, y los agros mercados de 17 y K, 19 y B, y 27 y A.

Estos centros comerciales del Vedado, sin productos suficientes satisfacer las necesidades de la población, con precios abusivos, son ideales para que los comerciantes ambulantes (merolicos), vendan sus productos. Las autoridades debieran mirar con buenos ojos su talento emprendedor, y brindarle apoyo, pero no es así.

“¿A quién puede dañar la venta de galletas dulces que los merolicos ofrecen en Coppelia?”, preguntaba Alfredo, un ambulante que pregona sus galleticas alrededor de la famosa heladería, donde casi nunca hay ni galletas, ni sorbetos, ni bizcochos, que le gente le apetece mezclarlos con el helado.

“Recorro muchos lugares para encontrar estas confituras y las pago con mi dinero, no me los robo” dijo y añadió: “cuando me entero que van a sacar galleticas en el mercado de 12 y 23, me paso toda la noche allí para ser uno de los primeros, no es justo que venga un policía a multarme y decomisarme mis galleticas cuando solo me busco unos pesitos”.

Esta persecución impide que muchos puedan compensar los bajos ingresos que devengan trabajadores y pensionados, como es el caso de Alfredo. Esto sin dejar de mencionar a los desempleados, que son muchos en la sociedad cubana, a partir de las directrices ordenadas por el gobierno de Raúl Castro con la complicidad de la Central de Trabajadores Cubanos.

El caso de Alfredo no es un hecho aislado. Hace más de una semana los clientes que se encontraban en el agro mercado de la calle A y 27 en el Vedado, presenciaron como uno de los camiones de la Brigada Especial de la Policía Nacional Revolucionaria, salió cargado de merolicos, en un operativo donde le decomisaron sus mercancías y les impusieron fuertes multas.

El botín incautado lo conforman: cientos de huevos, pan con jamón, confituras, productos embutidos, aguacates, quesos caseros, pastas, bebidas alcohólicas, y otras utilidades.

Un trabajador del agro, nos dijo “Comienza a preocupar que los productos incautados los almacenen aquí, porque ya están descompuestos y desprenden un mal olor”.

Un militante del partido comunista –cuyo nombre omito por razones de seguridad– nos dijo. “Al Agro de 27 y A, al convertirse en almacén de decomisos, le asignan un triste papel. Mejor valdría la pena ocuparse de la excelencia de los servicios que ofrece, dado que la calidad de sus mercancías ofende la dignidad humana: plátanos raquíticos, yuca que no se ablanda, boniatos picados.

Estas redadas atentan contra la actualización del sistema económico cubano.

Publicado el 3 de septiembre del 2013 en Cubanet.org

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