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Incierto renacer de mercado inmobiliario


Según la nueva ley, los extranjeros que no viven en la isla pueden a comprar propiedades pero sólo en condominios específicos.

El diario The New York Times publica un reportaje sobre las repercusiones de la nueva ley que autoriza a los cubanos comprar y vender casas y apartamentos.

Un amplio reportaje publicado este jueves por el diario The New York Times expone las realidades y expectativas en la isla luego de la promulgación de una ley que autoriza la compraventa de bienes inmuebles, medio siglo después de que con la Revolución estas transacciones quedaron prohibidas.

El Times cita cifras dadas por el periódico oficial cubano Granma, según las cuales desde que entró en vigor la medida en noviembre último, en el primer trimestre de este año se reportaron 2.730 ventas, y se registraron de forma adicional 10.660 transacciones para legalizar permutas efectuadas previamente.

Según el diario estadounidense, los precios de bienes raíces en la isla tienden a ser inferiores a los de otros países en el Caribe, y por lo general un apartamento básico cuesta tan barato como 15.000 pesos cubanos convertibles ($15 mil dólares), aunque probablemente esté en “pobres condiciones” y en un lugar “indeseable”.

Los precios varían, agrega, y los de una propiedad de una habitación que generalmente necesita reparaciones por lo común comienzan en unos 30.000 pesos convertibles; algo más habitable, con una o dos habitaciones, cuesta unos 50.000, y las casas de tres o cuatro cuartos empiezan en 80.000, en dependencia del lugar.

Luego cita al dueño de un popular paladar, que no quiso que se le identificara, quien apuntó que los vendedores sólo aceptan pagos en euros o dólares, y suelen albergar “expectativas poco realistas" acerca de lo que valen sus propiedades.

“Los extranjeros con residencia permanente pueden comprar en los mismos sitios que los cubanos, aunque usualmente se les pide un precio más alto, mientras que los extranjeros que no viven en la isla están limitados (a comprar) en condominios específicos”, precisa el Post.

Desde que el gobierno legalizó el alquiler de terrenos por parte de compañías extranjeras, dice el diario, se ha estado esperando la aparición de residencias de vacaciones para extranjeros al estilo de centros turísticos, y algunos urbanistas internacionales han estado trabajando en varios proyectos, con inversionistas canadienses y europeos, pero hasta ahora la construcción de ninguno ha sido aprobada.

El Post subraya que en Cuba “es ilegal actuar como agente de bienes raíces” y no es enteramente permitido dar publicidad a la venta de propiedades, aunque muchos residentes lo hacen de forma anónima en páginas en Internet o ponen un letrero de “se vende” frente a sus casas.

De acuerdo con un agente de búsqueda de propiedades en La Habana, una actividad que por ser ilegal el individuo sólo realiza vía recomendación personal, los extranjeros que no viven en Cuba pueden esperar pagar como mínimo alrededor de 125.000 pesos convertibles por un apartamento de un cuarto de alrededor de 65 metros cuadrados (700 pies cuadrados), en un buen edificio con acceso a piscina y gimnasio.

Johnny Considine, gerente de mercadeo de Esencia Experiences, una agencia de turismo cubana que renta villas privadas, dijo al periódico que la clave para invertir bien el dinero en propiedades en la isla está relacionada con su potencial de alquiler.

“Hay carencia de hoteles de mucha clase en Cuba, y los alquileres estuvieron previamente restringidos por el gobierno a un máximo de dos habitaciones en una vivienda privada en la que residía su dueño, conocidas como ´casas particulares´. Hoy existe la oportunidad de alquilar mejores propiedades, incluidas villas enteras”, dijo.

Sin embargo, a pesar de que el mercado inmobiliario cubano parece estar abriéndose, según el Post, pocos cubanos se sienten seguros con los cambios, y vuelve a citar al dueño del paladar antes mencionado.

“Hoy podemos comprar y vender propiedades-- dijo el hombre al periódico--, pero mucha gente sigue opinando que puede no haber seguridad en ser dueño. Las leyes en Cuba pueden cambiar de un día para otro”.
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