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El calvario de los artistas cubanos exiliados


Un hombre observa una obra del artista cubano Wilfredo Lam durante la octava edición de la feria Arteamericas en Miami.

Son creadores con una obra al mismo nivel que la de los pintores de la isla pero sufren las consecuencias del ensueño romántico sobre Cuba que domina a los coleccionistas extranjeros.

La propaganda del régimen cubano ha calado hondo también en el arte y muchos creadores de la isla con una obra excepcional pero que viven en el exilio son ignorados por coleccionistas y museos internacionales, según un reportaje que publica en su sección de Cultura el diario mexicano El Universal.

El periódico cita al pintor cubano Guillermo Portieles, quien destacó que “el exilio cubano no tiene ni un centro cultural que promueva, dignifique y ayude al artista cubano contemporáneo; estamos como en un limbo raro, silenciados en Cuba y orillados a menudo por instituciones y coleccionistas”.

Portieles intentó abrir en mayo pasado una exposición alternativa de sus obras en La Habana, pero las autoridades cubanas retuvieron varios de sus lienzos en el aeropuerto y se lo impidieron.

Especialmente los artistas que desarrollan su obra en Miami, destaca El Universal, se quejan de la poca atención que les dispensan las instituciones académicas estadounidenses, usualmente más atentas a lo que hacen los artistas que residen en Cuba.

Según Raúl Cremata, que tiene una galería de arte en la Pequeña Habana de Miami, se trata de creadores “con una obra al mismo nivel que la de los pintores de la isla” pero que sufren las consecuencias del “ensueño romántico sobre Cuba que domina a los coleccionistas que no son cubanos, una realidad que tiene mucho que ver con la ignorancia y la propaganda del régimen castrista”.

El diario añade que “el mensaje de propaganda difundido por el régimen cubano, que excluye a los artistas de la diáspora, ha calado hondo en el mercado internacional y en los criterios de selección de algunos comisarios de exposiciones y galeristas, que tienden a preferir a los cubanos radicados en la isla”.

También cita al pintor Néstor Arenas, para quien “es como si se hubieran olvidado de los que nos fuimos (de Cuba) en los años 90, o no se nos menciona”. Se estima que los artistas del exilio radicados en el extranjero suman cerca de 400.

Cremata puso de relieve que “el gobierno cubano apadrina a los pintores que están a favor del régimen y se convierte casi en el representante de estos, un mecanismo inexistente en este país (EE.UU.), que obliga a los artistas a competir y buscar galerías”.

Para la pintora Magdalena Ortiz si antes había poco dinero producto de la crisis económica ahora hay menos e irónicamente a su juicio los artistas en el exilio afrontan un “periodo especial”.
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