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Washington Post: sigue el misterio de Payá


El periódico subraya que tras haber regresado a Suecia, Jens Aron Modig ha permanecido mayormente en silencio.

El diario se hace eco de la versión según la cual el disidente Oswaldo Payá habría muerto en un accidente provocado por las autoridades cubanas.

En un comentario titulado “El misterio de Oswaldo Payá continúa”, el diario The Washington Post dice que el día de la muerte del Oswaldo Payá, a quien califica de uno de los disidentes "más valientes e influyentes" de la isla, se produjeron una serie de reveladores mensajes de texto y llamadas telefónicas entre Cuba, Suecia y España.

Firmado por el coeditor de la página editorial del diario, Jackson Diehl, el artículo se refiere a la teoría sobre la muerte del opositor sostenida por Regis Iglesias Ramírez, un ex preso político vinculado a Payá, quien dice estar decidido a poner en evidencia que se trató de un asesinato y que la responsabilidad es del gobierno.

Iglesias dijo al Post que ese día hizo contacto con él un activista cristiano español llamado Cayetano Muriel, quien a su vez había sido llamado por Annika Rigo, jefa del Centro Democrático Cristiano Internacional en Estocolmo, para decirle que había recibido un mensaje de texto de Cuba diciendo que el joven activista sueco Jens Aron Modig había sufrido un terrible accidente.

De acuerdo con el mensaje, “el auto en que él viajaba estaba siendo seguido por otro vehículo que lo obligó a salirse de la carretera”. El texto decía que “tres personas que iban en el vehículo habían sido llevadas a un hospital, y faltaba una”.

Tras precisar que Modig y un joven líder del Partido Popular español, Ángel Carromero, habían viajado a Cuba para hacer contacto con Payá, el diario dice que Iglesias entonces pasó primero un mensaje de texto a la esposa de Payá, Ofelia Acevedo, y luego la llamó a La Habana para saber si había oído algo.

La familia de Payá no sabía nada, agrega, pero pronto llegó la terrible noticia de parte de las autoridades cubanas de que Payá y otro disidente, Harold Cepero, estaban muertos, y Carromero, quien conducía el auto alquilado Hyundai en que viajaban todos junto con Modig, estaba acusado de ocasionar el “accidente”.

Dos meses después, añade, el gobierno mantiene su versión oficial de los hechos, el español es “un rehén de facto” de las autoridades de la isla, “encara cargos por homicidio negligente, Modig fue mantenido cinco días incomunicado en La Habana, y luego regresó a su país, donde ha permanecido mayormente en silencio”.

El Post destaca que de acuerdo con Iglesias "amigos de la familia Payá viajaron al hospital donde fueron llevadas las víctimas del accidente el 22 de julio. Allí persuntamente encontraron a Carromero, quien repitió que (el auto) había sido golpeado por la parte de atrás y forzado a salirse de la carretera por un Lada rojo”.

También dice que “un policía local les dio el testimonio ofrecido por testigos quienes decían que vieron al auto Lada en el lugar del accidente”. Según Iglesias, los amigos de Payá dijeron que un agente de la seguridad del Estado contradijo violentamente la versión de Carromero y aparentemente lo intimidó para que la cambiara.

El periódico puntualiza que el accidente en el murió era el segundo en que se vio involucrado Payá en menos de dos meses. “El 2 de junio- señala- un van Volkswagen conducido por Payá fue chocado en La Habana por un taxi que Iglesias dice era manejado por un policía retirado”.

Según el Post, no es inverosímil que el régimen cubano persiga a un líder disidente, que “cause su muerte por accidente o intención, y luego trate de chantajear a los sobrevivientes para que guarden silencio”. Sin embargo, dice que “mientras los Castro sigan gobernando en Cuba, probablemente será imposible determinar la verdad”.

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