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Carromero: un mes en la cárcel y Cuba sigue de luto


El periódico se pregunta por qué la Iglesia católica en la isla no ha intercedido a favor de Ángel Carromero.

El diario español La Razón comenta la comprometida situación diplomática entre Madrid y La Habana un mes después de la muerte del opositor cubano Oswaldo Payá.

Cuando se cumple un mes del aniversario de la muerte de Oswaldo Payá, las autoridades cubanas siguen culpando al político español, Ángel Carromero, de "imprudencia temeraria” por el choque en el que el disidente perdió la vida, y la situación diplomática es comprometida, según una nota que publica en España el diario La Razón.

La nota firmada por el corresponsal del periódico en Latinoamérica, Ángel Sastre, destaca que la disidencia cubana sigue de luto, se refiere a la hipótesis de que pudo haber un complot del Gobierno cubano para acabar con la vida de Payá, y señala que las consecuencias de su muerte pueden tener muchas ramificaciones.

“Además de la orfandad en la que queda una parte importante y respetada de la disidencia cubana, --dice-- las suposiciones de un atentado puede complicar extraordinariamente las relaciones de Cuba y España si el juicio que se celebrará el próximo 31, determina que la responsabilidad del accidente fue del joven político español”.

La Razón subraya que “Oswaldo Payá era un interlocutor imprescindible para el futuro de Cuba. Con amplia proyección internacional, tenía capacidad de contacto con amplios sectores moderados del exilio cubano y era respetado por otros disidentes en Cuba en un universo de desunión, disputas y desconfianzas en el que siempre se ha movido la disidencia cubana”.

También cita al periodista oficialista cubano Pedro Hernández Soto, para quien “cuando hay un disidente muerto comienza otra fuerte campaña acusatoria contra Cuba” que a su juicio siempre “termina en un rotundo fracaso”, declaraciones a las que contrapone las de la bloguera Yoani Sánchez, quien dijo que con el fallecimiento de Payá “Cuba ha sufrido una dramática pérdida en su presente y una insustituible ausencia en su futuro”.

Para finalizar, la nota apunta que es hora de preguntarse dónde está la Iglesia. “Con buenas conexiones con la curia, --agrega-- Carromero siempre decidió permanecer en la isla en un entorno de cierta capacidad de movimientos. El obispado cubano ha mostrado un papel protagónico en los últimos años, capaz conseguir clemencia para la disidencia. ¿Por qué no, Carromero?”.
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