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Lo que el papa debió haber dicho en Cuba


El rabino Shmuel Herzfeld echa en cara al papa no haberse interesado por el judío Alan Gross, preso en Cuba.

Un rabino estadounidense cuestiona que Benedicto XVI no haya pedido a Fidel Castro reflexionar sobre la falta de libertades en la isla.

Aunque no pueda llegarse a saber lo que se discute en una reunión a puerta cerrada, al menos públicamente la reciente visita del Papa Benedicto XVI a Cuba fue una “profunda decepción para la comunidad judía”, según un prominente rabino en Washington DC.

En un comentario publicado en el periódico electrónico The Hufington Post, el rabino Shmuel Herzfeld, recuerda que antes de que viajara a la isla, se le pidió al pontífice preocuparse por razones humanitarias de la difícil situación del contratista estadounidense Alan Gross, que cumple 15 años de prisión en Cuba.

El pedido se lo hizo tanto la comunidad hebrea como el Departamento de Estado de EE.UU., precisa el rabino, quien subraya que mucha gente en todo el mundo ve como “una grave injusticia” la condena de Gross por haber llevado equipos de computación a los judíos en Cuba y ayudarlos a conectare a Internet.

Herzfeld señala que habere estado él en la conversación que el papa tuvo con Fidel Castro, le hubiese pedido al ex gobernante reflexionar que “una vez él fue un joven revolucionario que abogaba por la libertad y que ahora es un viejo dictador que encarcela a un hombre (Gross) por el delito de propagar Internet”.

El rabino confiesa que Cuba ocupa un lugar en su corazón porque fue el único país que dio refugio a su padre cuando huyó de los nazis durante la II Guerra Mundial, y que por eso fue de visita en 2006 a la isla, donde en cambio encontró, dice, “un lugar diferente al acogedor país que salvó a mi padre”.

Repasando el “lado oscuro” de la Cuba de Hoy, Herzfeld recuerda haberse reunido con José Levy, quien encabeza la sinagoga sefardita de la Habana, la más pequeña de Cuba tal vez –dice—porque “José es persona non grata para el régimen”, después de que en 1980 pidió permiso para salir del país y se lo rechazaron, perdió el empleo y “por largo tiempo no pudo trabajar”.

Según el rabino, luego de su estancia en Cuba "donde la gente buscaba liberarse de la prisión de Castro”, ha hecho votos porque los cubanos puedan oponerse al gobierno sin tener que ir a la cárcel, ser libres de poner ganar más de $20 al mes, comprarse sus propios hogares, y navegar libremente por Internet.

“Son mis deseos y mis oraciones que el papa hubiese pedido a Fidel Castro reflexionar sobre la falta de libertades en su país—concluye--. Pero me temo que los dos tenían cosas más importantes que discutir”.
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