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El danzón, un hijo de Cuba adoptado por los mexicanos


Parejas bailan en un concurso de danzón en Iztacalco, en la ciudad de México.

El baile ha muerto en la isla donde nació mientras en México son cada vez más los que lo sienten como suyo y lo veneran en clases y festivales, según el diario The Guardian.

Cada fin de semana, cientos de parejas acuden a la Plaza de la Ciudadela en la ciudad de México para dejarse cautivar por el elegante baile del danzón, dice un reportaje que publica el diario británico The Guardian.

El periódico pone de relieve que se trata de un extraordinario esfuerzo por hacer que el danzón prospere en México mientras “ha desaparecido en Cuba, donde se originó hace casi 150 años” gracias a una mezcla de ritmos europeos y africanos obra del músico cubano, Miguel Faílde.

Fue llevado a México, precisa, por comerciantes y refugiados de la Guerra de los 10 Años iniciada en Cuba en 1868 llegados a los puertos de Veracruz y Yucatán.

Según el diario, el baile se ha hecho popular en 25 de los 32 estados mexicanos, y hay más de 200 compañías y 20 orquestas que lo interpretan, entre ellas el aclamado Grupo Siglo XXI y la Danzonera Infantil y Juvenil de Oaxaca, con 25 músicos entre los nueve y 20 años de edad.

“En Cuba se extinguió a medida que la música del son y otros bailes como el mambo, el cha cha chá y la salsa crecieron en popularidad durante la segunda mitad del siglo XX—dice—.Pero en México, los esfuerzos por salvar el danzón en los últimos 25 años han dado resultado”.

A propósito cita el surgimiento en 1989 de Tres Generaciones, una compañía de baile de Veracruz creada para promover el danzón entre los niños en un tiempo en que la suerte del baile ya parecía sellada en México.

Para Armando Sánchez, un apasionado del danzón que ha hecho pareja con Karla Amparo, de 24 años, y está al frente del Grupo Siglo XXI, el baile es cada vez más fuerte en México y sigue prosperando. “Olvídese de Cuba, allí el danzón está muerto, y ahora es 100 por ciento mexicano”.

Pero no solo los jóvenes se han sentido atraídos por danzón, y menciona que alrededor de la mitad de los que acuden regularmente a la Plaza de la Ciudadela arrebatados por el encanto de este baile son personas mayores de 60, y pone de ejemplo a Guadalupe Andrade, de 78, quien empezó recibir clases el año pasado.

De acuerdo con Anaid Chávez, del Centro Nacional de Investigación y Difusión del Danzón en México, “hoy en día el danzón se baila en muchas partes de nuestro territorio, en plazas públicas, parques y salones de danzas por gente de todas las edades no solo como un pasatiempo, sino como un estilo de vida”.

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