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Análisis: pensar que Cuba dejó de auspiciar a terroristas no tiene sentido


El artículo cita que antiguos y actuales miembros de la banda terrorista vasca ETA siguen residiendo en Cuba.

Un artículo de la revista The American sostiene que sacar a Cuba de la lista de países que según el Departamento de Estado patrocinan el terrorismo sería un error.

La revista estadounidense The American publica este martes un extenso artículo que se hace eco de reportes de prensa según los cuales el Departamento de Estado estaría considerando sacar a Cuba de la lista de estados que patrocinan el terrorismo y en la que el gobierno de La Habana ha figurado desde 1982.

Según la publicación, el régimen cubano ha gastado miles de millones de dólares la última década seduciendo a empresarios y organismos agrícolas para que cabildeen en Washington y EE.UU. suprima las sanciones económicas a la isla.

Pero tras reconocer recientemente que es improbable que el Congreso respalde cambios incondicionales a esas medidas, y percibiendo una posible apertura con el nuevo secretario de Estado, John Kerry, señala, los cabilderos de Castro han cambiado de objetivo y ahora buscan sacar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

The American dice que “algunos diplomáticos de alto rango han sugerido que Cuba sea sacada de la lista, según el diario Boston Globe. Pero la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, aclaró a fines de febrero que no hay ´planes actuales´ para variar la designación de Cuba como un estado que auspicia el terrorismo (…) la decisión final –precisa la revista—no será oficialmente revelada hasta el 30 de abril”.

También señala que aunque ser parte de esa lista “impone sanciones como la prohibición a EE.UU de vender armas o proporcionar asistencia económica (a esos estados), excluir a Cuba tendría poco efecto en esas sanciones, ya que en 1996 fueron codificadas por separado. Sin embargo, daría ciertamente a los hermanos Castro una importante e inmerecida victoria diplomática”, que en el futuro cercano conduciría a un “levantamiento incondicional de sanciones”.

De acuerdo con The American, Cuba sólo podría ser removida de esa lista de dos maneras, y una de ellas sería que el presidente de EE.UU. envíe un informe al Congreso certificando que ha habido un cambio fundamental en el liderazgo y las políticas del gobierno cubano, y que Cuba ya no respalda más actos de terrorismo internacional.

La otra sería, dice que el presidente decida eliminarla de la lista y someter, al menos 45 días antes de hacerlo, un reporte al Congreso diciendo que Cuba ya no ha proporcionado ningún apoyo al terrorismo internacional durante los últimos seis meses y ha dado seguridades a EE.UU. de que no lo hará más en el futuro.

La última vez que EE.UU. confió en las "seguridades" dadas por un dictador para justificar que un país fuese sacado de la lista de patrocinadores del terrorismo fue cuando el presidente George W. Bush —señala— "aceptó las dadas por la familia Kim de que Corea del Norte no daría respaldo ni se involucraría en terrorismo internacional, lo que obviamente no funcionó bien”.

Además de la falta de credibilidad de los hermanos Castro, la revista cita tres argumentos para no sacar a la isla de la lista, y el primero de ellos es que según el propio Departamento de Estado, “actuales y exmiembros del grupo vasco ETA siguen residiendo en Cuba…y reportes de prensa indican que el gobierno cubano proporcionó cuidado médico y asistencia política a las FARC”.

El segundo argumento es que ese informe sostiene que “el gobierno cubano siguió permitiendo a fugitivos buscados en EE.UU. residir en Cuba y también les proporcionó apoyo de vivienda, comida y libros, así como cuidado médico (…) El FBI estima que Cuba ha brindado refugio a más de 70 fugitivos de la justicia estadounidense que viven en la isla bajo protección del régimen de Castro”.

El tercer punto es que según el gobierno de EE.UU. han sido identificadas deficiencias en Cuba en lo que se refiere a combatir el lavado de dinero y el financiamiento de actividades terroristas.

The American también menciona los miles de soldados y oficiales de inteligencia cubanos acantonados en Venezuela que no sólo subvierten la democracia en esa nación, sino que permiten a los venezolanos ser apoderados de Cuba en el tráfico de drogas y armas y brindar apoyo a organizaciones extremistas como Hezbolá y las brigadas al-Quds, de Irán.

“Los estrechos lazos políticos de Cuba con otros estados patrocinadores del terrorismo, particularmente Irán y Siria, --apunta-- y su historia de compartir inteligencia con regímenes como esos constituyen una seria preocupación, según exoficiales de inteligencia estadounidenses, y representan un riesgo para los esfuerzos antiterroristas de EE.UU. en Oriente Medio y dondequiera”.

El artículo concluye que “remover a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo en base a meras esperanzas de que mejoren las relaciones (Washington-La Habana) sería una negligencia diplomática”.

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