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Violencia contra mujeres no conoce límites


Digna Rodríguez (c), minutos después de ser agredida por un encapuchado. Foto: Guillermo del Sol, cortesía.

Tres activistas, una de Santa Clara, otra de Palma Soriano y una de La Habana, ponen en claro la virulencia de los cuerpos represivos en la isla. Desnudadas y bañadas con mezcla asfáltica.

Digna Rodríguez Ibáñez, de 55 años, no tuvo tiempo de reaccionar cuando un hombre encapuchado se abalanzó sobre su cuerpo con una cubeta de unos 20 litros de un producto negro y viscoso. La mujer estaba en la puerta de su casa cuando el sujeto, un enviado de la policía política, la atacó. No la dejó ciega porque llevaba gafas de sol.

No obstante, según comentó ella misma al programa Contacto Cuba de Radio Martí, presenta quemaduras en el rostro.

No es la primera vez que este sujeto con pasamontañas la agrede. En ocasiones anteriores –cinco en lo que va de año– el hombre embadurnó la fachada de su vivienda con el mismo producto que, además de asfalto derretido, contiene heces fecales. Una vejación en toda regla. El hecho se agrava al definir como objetivo a una mujer pacífica.

Rodríguez Ibáñez es Dama de Blanco. Este último domingo, día 22, iba a misa cuando fue atacada. Algunos activistas la asistieron y, según cuenta el periodista independiente Guillermo del Sol, quien le tomó testimonio, el párroco de la iglesia logró retirarle un poco de chapapote de la cara con un trapo húmedo. El propio cura no daba crédito de la barbaridad, pero aun así celebraron la misa.

Paralelamente, al este de Santa Clara, en Palma Soriano, que pertenece a Santiago de Cuba, otro grupo de mujeres eran detenidas camino al santuario de El Cobre. El arresto se produjo en las inmediaciones de un lugar conocido como La Tanqueta.

Estas mujeres, también activistas pacíficas, pertenecen al grupo Ciudadanas por la Democracia. Yenisey Jiménez, madre de dos niñas (de 6 y 11 años) fue conducida a un autobús donde había mujeres del cuerpo represivo de la Seguridad del Estado. Dentro del vehículo la desnudaron completamente y luego registraron su cuerpo en busca de algún teléfono móvil.

La vejación, cuenta Jiménez, estuvo acompañada de violencia. Le deshicieron su peinado y revolcaron todo su cabello también buscando dispositivos para hacer fotos. El régimen comunista no quiere testimonios gráficos de sus violaciones a los Derechos Humanos.

Está acostumbrado a trasmitir terror a sus oponentes, incluyendo menores de edad. En la escuela, continúa explicando la activista de Palma Soriano, sus hijas son nombradas con desprecio "Las contra", diminutivo de "contrarrevolucionarias". La niña de 11 años fue amenazada de muerte y golpeada, asegura la madre.

En La Habana, la Dama de Blanco María Cristina Labrada encontró una patrulla en la puerta de su vivienda este último domingo. No la dejaron avanzar. Cargaron con ella y con una amiga que estaba de visita. Terminaron el día en la estación policial de Cojímar, al este de la capital. Allí fueron interrogadas y también amenazadas.

Al salir de la comisaría, supieron que, por intentar acercarse a las iglesias (para orar por familiares y amigos que están en las cárceles por razones políticas), el pasado domingo hubo un centenar de detenciones en toda Cuba.

El nombre de los arrestados puede consultarse en el siguiente enlace.

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    Jorge Ignacio Pérez

    Nació en La Habana en 1965. Luego de ser tanquista en el servicio militar obligatorio, se graduó en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, en 1992. Trabajó como redactor y fotógrafo de prensa, columnista de teatro y editor en varias publicaciones de la isla. En 2001 se exilió en Barcelona, hasta el año 2012 en que se afincó en Miami, donde reside actualmente. Fue editor del portal on line de asuntos cubanos Cubanet.org. Desde 2007 lleva el blog personal Segunda Naturaleza. Además del libro de memorias Historias de depiladoras y batidoras americanas (Neo Club Press Ediciones, 2014), tiene otro inédito titulado Pasajeros en tránsito.

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