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Piden a Cuba rendir cuenta por prisioneros de EEUU torturados en Vietnam


POW-MIA You Are Not Forgotten.

En el Congreso de Estados Unidos, en varias ocasiones se ha tratado el tema de los POW (prisioneros de guerra) torturados por militares cubanos en Vietnam.

Todo lo que uno piensa de las propuestas del presidente Obama respecto al régimen militar de Cuba y el intercambio de prisioneros y espías, debería pasar por considerar el hecho de que soldados de Estados Unidos capturados durante la guerra de Vietnam fueron encarcelados y torturados en infernales campos de prisioneros operados por cubanos.

De suma importancia es tener presente a los 17 aviadores americanos capturados en el norte de Vietnam, y luego llevados a Cuba para ser usados en experimentos médicos en técnicas de tortura, escribe el escritor y piloto John Lowery, ex piloto estadounidense, en el sitio Republican American.

La mayoría de los estadounidenses no son conscientes de que Cuba estaba profundamente involucrada en la guerra de Vietnam. De hecho, Cuba tenía un batallón de ingeniería llamado "Brigada Playa Girón", una línea de suministro a los comunistas que combatían a los estadounidenses nombrada ruta nueve, y las instalaciones cubanas incluían un campo de prisioneros y un hospital de campaña cerca de la zona desmilitarizada, justo dentro de Vietnam del Norte, dice el articulista.

Mientras tanto, los interrogadores cubanos trabajaron en Hanoi en una prisión conocida como el Zoo. Sabemos de estas operaciones y algo de lo que pasó a nuestros soldados después que algunos lograron sobrevivir y ser repatriados en el invierno de 1973 durante la Operación Regreso al Hogar.

Después de su liberación, el comandante de la Fuerza Aérea, Jack Bomar, sobreviviente del Zoo, describió la golpiza brutal que un castrista propinara al capitán Earl G. Cobeil, un oficial de guerra electrónica de F-105F. El torturador de Cobeil fue nada menos por el comandante cubano, Fernando Vecino Alegret, conocido por los prisioneros de guerra como "Fidel", quien después llegaría a ministro de la Educación Superior en Cuba.

En cuanto el capitán Cobeil "él estaba completamente catatónico. ... Su cuerpo estaba desgarrado y su ropa rota por todas partes. ... Alegret casi cortó sus muñecas. ... Astillas de bambú fueron incrustadas en su cuerpo, estaba sangrando por todas partes, terriblemente hinchado, de un color negro, sucio, amarillento y púrpura de pies a cabeza ".

En un esfuerzo por forzar a Cobeil a hablar, "Fidel estrelló un puño en la cara del hombre, lo condujo contra la pared. Luego lo trajo al centro de la sala e hizo que se arrodillara a golpes. Fidel gritaba con rabia y tomó una manguera de goma de un guardia y lo azotó tan fuerte como pudo en la cara. El prisionero no reaccionó y Fidel rompió la cara del hombre con la manguera". Debido a su estado físico, el capitán Cobeil no fue repatriado sino que fue catalogado como "muerto en cautiverio," relata el oficial en su columna.

Cuanta el articulista sobre el derribo en abril de 1972 del teniente Clemmie McKinney, un piloto de guerra de un F-4, encarcelado cerca del complejo cubano llamado Work Site. Su captura se produjo mientras el madatario Fidel Castro visitaba el hospital de campaña. Aunque McKinney aparece como muerto en el derribo del avión, se le puede ver en una fotografía de pie junto a Castro publicada más tarde en un documento desclasificado de la CIA.

Más de 13 años después, el 14 de agosto de 1985, los restos del teniente McKinney fueron devueltos por Vietnam del Norte, informando de su muerte en noviembre de 1972. Sin embargo, en Estados Unidos, antropólogos forenses del Ejército establecieron el "momento de la muerte no antes de 1975 y, probablemente, varios años más tarde". El informe especula que el teniente había sido llevado a la cárcel de los Maristas en La Habana, y que sus restos regresaron a Vietnam para la repatriación.

Si nuestro código de honor de "Deber, Honor, País," no es más que un eslogan cualquier cambio de nuestras relaciones con Cuba, el liderazgo asesino de esa isla debe dar cuenta de nuestros prisioneros de guerra - especialmente los 17 aviadores llevados a Cuba. El mundo civilizado y los veteranos estadounidenses así lo exigen, concluye Lowery.

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