Enlaces de accesibilidad

"Periodismo" y Ciencia-Ficción


Los habaneros han vivido "durante decenios rodeados de basura, que no siempre es recogida a diario" (Juan Suárez, Havana Times).

"En la capital cubana he padecido durante decenios vivir rodeado de basura (...) ¡Pero llegan dos forasteros y me aseguran que residimos en uno de los centros urbanos más sanos del mundo!".

Los reporteros de la CNN parecer ser personas crédulas, que aceptan a pie juntillas todo lo que leen.

Como soy habanero viejo, el pasado viernes experimenté cierto alivio. Fue al saber por CubaNet [reproducido de martinoticias] que Sanjay Gupta y Matt Sloane, colaboradores de la cadena CNN, habían incluido a mi ciudad entre las diez más saludables del mundo. Esto en la compañía de Copenhague, Okinawa, Montecarlo, Vancouver, Melbourne, Nueva York, Jonkoping (Suecia), Singapur y Napa (California).

En la capital cubana he padecido durante decenios vivir rodeado de basura que no siempre es recogida a diario. He escuchado los llamados insistentes que hacen las mismas autoridades para que hirvamos el agua corriente, so pena de vernos invadidos de parásitos —en el mejor de los casos— o de padecer “enfermedades diarreicas agudas”, concepto eufemístico que incluye un mal que había desaparecido de la Isla desde el Siglo XIX: el cólera.

Pero no sólo esta última dolencia prolifera hoy en Cuba. Se ha hecho endémico el dengue, y ha irrumpido el chikungunya.

Por supuesto que la propaganda oficial hace todo lo posible por silenciar la presencia de estos padecimientos. Sobre todo por el mal efecto que ello causaría de cara al turismo y a la propaganda.

Aguas albañales en una avenida de Guanabacoa (RCCC)
Aguas albañales en una avenida de Guanabacoa (RCCC)

¡Pero llegan dos forasteros y me aseguran que mis paisanos y yo somos una especie de privilegiados, por residir en uno de los centros urbanos más sanos del mundo! Por consiguiente, la catástrofe que significa vivir en un país que afirma haber intentado “construir el socialismo real” durante más de medio siglo no es tan terrible, después de todo.

Claro, la información inesperada hace surgir dudas y formular interrogantes. Los dos escribidores incluyen en su relación no sólo grandes metrópolis —digamos, de un millón de habitantes o más—, sino también poblaciones más pequeñas. Esta mezcolanza parece poco equitativa; es como comparar melones con fresas. Pero, además, ella obliga (para que la selección sea justa) a que crezca el número de los lugares visitados. Si no, nos asaltarían fundadas dudas: ¿Por qué escogieron esos sitios? ¿Cuántas ciudades fueron valoradas en total?

En el caso de La Habana, Gupta y Sloane, para hacer su determinación, tomaron en cuenta —ante todo— las estadísticas que ofrece el régimen castrista.

Por supuesto que nosotros los cubanos, escamados tras decenios de manipulación noticiosa, escuchamos ese tipo de datos con grandes prevenciones. Pero los dos reporteros de la CNN parecen ser personas crédulas, que aceptan a pie juntillas todo lo que leen.

Tampoco parece importarles la evidente depauperación material de los servicios de salud, o desconocen que ella existe.

En Cuba, a menudo no resulta posible hacer un simple electrocardiograma o un examen de ultrasonido. El número de placas asignado a cada médico es limitado, de modo que no es raro que éste no pueda ordenar un estudio de rayos X, por haber agotado su cuota del día. También las farmacias están desabastecidas, y pueden faltar productos elementales como aspirina, algodón o desinfectantes.

Casa de muñecas: así eran al principio los consultorios del médico de la familia
Casa de muñecas: así eran al principio los consultorios del médico de la familia

Los elaboradores de la lista destacan la existencia en Cuba del “Médico de la Familia”. Al parecer ignoran que, debido —entre otras cosas— a las decenas de miles de doctores enviados al extranjero, el número de pacientes que atiende cada uno de los primeros ha crecido de modo exponencial; a menudo hay que dedicar una mañana para ser atendido. Resulta frecuente que el servicio lo preste un estudiante de limitados conocimientos.

Lo más curioso es que, en su reportaje, los colegas de la CNN reconocen algunas de las duras realidades del servicio de salud pública cubano: los médicos que reciben salarios de miseria, cosa que obliga a muchos a realizar trabajos adicionales no calificados; el intercambio de profesionales de la salud por petróleo venezolano; el pésimo servicio de ambulancias, que pudieron constatar al prestar ayuda a un joven accidentado. ¿Qué los ha conducido a su muy discutible conclusión? ¿Las afinidades ideológicas?

Sabemos que, en Estados Unidos —aunque no sólo allí—, a muchos órganos de prensa les resulta difícil juzgar con objetividad a las izquierdas. Son los mismos que cuando escriben sobre experimentos sociales que han costado millones de muertes, dicen sólo que se trata de “errores en la construcción del socialismo”.

En ese contexto, afirmar que La Habana es una de las “diez ciudades más saludables del mundo” no pasa de ser un inocente ejercicio de “periodismo” de ciencia-ficción.

(Publicado originalmente en Misceláneas de Cuba el 09/18/2014)

XS
SM
MD
LG