El libro "Cuba Republicana: las páginas que prohibió Fidel Castro", del historiador cubano Fernando Portuondo del Prado, constituye una de las obras más citadas dentro del corpus historiográfico cubano producido y difundido fuera de la isla tras 1959.
La edición más conocida fue publicada en Puerto Rico en 1985 por Ediciones Capiro, bajo la coordinación editorial de Levi Marrero, y circuló también vinculada a los esfuerzos de difusión cultural de la Editorial Carta de Cuba, orientada al exilio intelectual cubano. La obra había tenido seis ediciones antes del descalabro castrista en 1959.
Fernando Portuondo del Prado (1903–1975) fue un historiador de referencia en la Cuba republicana y autor de manuales fundamentales como Historia de Cuba. El volumen Cuba Republicana: las páginas que Fidel Castro prohibió no fue concebido originalmente como un libro independiente, sino que reúne los capítulos 28 al 31 de la Historia de Cuba (4.ª edición, 1950), obra publicada originalmente en La Habana por la Editorial Minerva bajo el título Curso de Historia de Cuba.
Estos capítulos abordan el período de la República cubana (1902‑1958), una etapa que, tras el triunfo revolucionario de 1959, quedó excluida o reinterpretada de manera sistemática en los programas educativos y en la historiografía oficial difundida dentro de Cuba.
El subtítulo “las páginas que prohibió Fidel Castro” no alude a un decreto concreto, sino a un proceso de exclusión ideológica. Las obras de Portuondo, ampliamente usadas en la enseñanza antes de 1959, dejaron de circular en Cuba por presentar una visión de la república que no se ajustaba al nuevo relato histórico oficial. En ese sentido, la edición de 1985 actúa como rescate documental de una interpretación previa al monopolio estatal de la historiografía cubana.
Las fuentes bibliográficas coinciden en que la edición de Ediciones Capiro se publicó en español, con una extensión aproximada de 86 páginas, correspondientes a la sección republicana del texto original.
La publicación en Puerto Rico no fue casual. Durante las décadas de 1970 y 1980, la isla se convirtió en un centro editorial clave para intelectuales cubanos en el exilio. Levi Marrero, destacado historiador y editor, desempeñó un papel fundamental en la recuperación de textos históricos cubanos vetados o inaccesibles en Cuba, facilitando su reedición y circulación entre académicos, bibliotecas y comunidades de emigrados.
En ese contexto, Cuba Republicana se integró a un esfuerzo mayor por preservar la continuidad historiográfica cubana anterior a 1959, frente a lo que muchos autores del exilio consideraban una ruptura deliberada de la memoria histórica.
Desde el punto de vista académico, el valor del libro no reside solo en su contenido, sino en su función como documento de contraste. Permite comparar la interpretación de la República cubana elaborada por un historiador profesional de la primera mitad del siglo XX con la narrativa posterior desarrollada por el Estado revolucionario castrocomunista.
Por esta razón, la obra aparece catalogada en bibliotecas universitarias y repositorios internacionales como HathiTrust y Open Library, donde se identifica explícitamente como una reimpresión parcial de la Historia de Cuba de Portuondo.
Cuba Republicana: las páginas que prohibió Fidel Castro es un ejemplo representativo de cómo la historia puede convertirse en un terreno de disputa cultural e ideológica. Más allá de su título provocador, el libro ofrece al lector contemporáneo una fuente primaria secundaria—en el sentido historiográfico— para comprender cómo se explicaba la República cubana antes de 1959 y por qué esa visión fue posteriormente marginada.
Hoy, la obra sigue siendo citada no solo por su contenido, sino como testimonio del destino editorial de muchos textos cubanos del siglo XX, cuyo acceso quedó condicionado por el cambio político y por la geografía del exilio. La guerra ideológica iniciada por Gramsci y continuada por Castro en Cuba, tuvo siempre en el exilio su respuesta: una batalla cultural en la que hemos sido también pioneros.
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