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Cuba promueve el turismo agrario


Agroturismo en la provincia de Las Tunas

De aquí que, bajo esta premisa, los estadounidenses interesados en los problemas del medioambiente pueden viajar a la finca Las Y de Calzadilla, un bucólico paraje ubicado en la periferia de la ciudad de Las Tunas, para conocer cómo se cultiva y se cuida el entorno ecológico.

Cuba le ha abierto una nueva puerta al programa people to people, mediante el cual miles de ciudadanos estadounidenses visitan la isla, en una especie de turismo cultural, religioso, científico, y deportivo entre otras actividades.

La industria turística cubana acaba de lanzar el proyecto de turismo agrario en actractivos y acogedores escenarios para disfrutar donde se conjugan bellezas naturales y técnicas agroecológicas que protegen el ecosistema.

La novedosa oferta, publicitada en la prensa oficial, destaca que “el propósito de extender la modalidad del turismo agrario en Cuba, en el año en que la ONU dedica a la agricultura familiar, puede ser un significativo aporte al interés de esa Organización de socializar experiencias y conocimientos que respondan a la necesidad global de lograr la sostenibilidad de la producción de alimentos en armonía con el medioambiente”.

De aquí que, bajo esta premisa, los estadounidenses interesados en los problemas del medioambiente pueden viajar a la finca Las Y de Calzadilla, un bucólico paraje ubicado en la periferia de la ciudad de Las Tunas, para conocer cómo se cultiva y se cuida el entorno ecológico.

Por lo pronto hasta allí fueron llevados un grupo de turoperadores de varias agencias con el propósito de que incluyan la finca entre las ofertas de los paquetes en la temporada alta del turismo que comienza el próximo viernes. noviembre.

De acuerdo con las previsiones se ha confirmado la visita en ese período de vacacionistas provenientes de varios países de Europa y de Estados Unidos, mediante un programa que incorporó a este territorio a los circuitos de viajes por la región oriental, dijo el periódico Trabajadores.

Los esposos Julio Calzadilla y Yenny Ramírez, dueños de la finca, son apasionados de las tecnologías agroecológicas, aunque no son una típica familia campesina. Yenny es ingeniéra agrónoma, y ha desarrollado todo el proyecto con distintas técnicas de cultivo.

En el sitio, los visitantes podrán constatar la vitalidad de las plantaciones, a pesar de la renuncia al empleo de productos químicos como abonos, fungicidas, pesticidas y otros que agreden al medio y son dañinos a la salud humana.

El turismo agrario en Cuba puede ayudar a extender en el mundo esa manera equilibrada de relacionarse con la madre naturaleza para hacer sostenible la vida en el planeta, asegura la propaganda oficial.

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