Cuba perdió más de 313.000 habitantes en apenas un año, una contracción poblacional que para la directora del Observatorio de Envejecimiento, Cuidados y Derechos Cuido60, Elaine Acosta, confirma las advertencias realizadas durante años sobre el impacto de la emigración masiva, la baja natalidad y una crisis estructural que amenaza con profundizar el deterioro demográfico de la isla.
“Las cifras recientemente reveladas por la ONEI respecto del panorama demográfico en Cuba aunque parezcan una sorpresa, la verdad es que, en estricto rigor, no lo son”, afirmó Acosta en declaraciones a Martí Noticias.
La especialista explicó que Cuido60 lleva cinco años monitoreando los procesos relacionados con el envejecimiento, los cuidados y los derechos en Cuba y alertando sobre las consecuencias del acelerado envejecimiento de la población.
La reacción de Acosta se produce tras la publicación por parte de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) del informe Indicadores Demográficos de Cuba y sus territorios 2025. El documento oficial sitúa la población en 9.434.593 habitantes al cierre de 2025, frente a 9.748.007 al finalizar 2024, una disminución de 313.414 personas.
Estudios independientes arrojan otros númenos. Una investigación del demógrafo cubano Juan Carlos Albizu-Campos estimó que a finales de 2024 la población era de 8.025.624 personas.
Las estadísticas oficiales reflejan además un marcado desequilibrio entre nacimientos y muertes. Durante 2025 nacieron 68.064 personas y fallecieron 136.214, prácticamente dos defunciones por cada nacimiento. El saldo migratorio fue negativo en 245.264 personas.
Según el informe, durante el año salieron del país 317.320 emigrantes externos, mientras se contabilizaron 72.056 inmigrantes externos.
Acosta señaló que el éxodo de los últimos años ha acelerado una tendencia demográfica sobre la cual Cuido60 ya venía alertando.
“Desde entonces y hasta ahora han ocurrido una serie de procesos sociales que obviamente han acelerado aún más este proceso, en particular la emigración masiva, la ola, el éxodo migratorio”, dijo la especialista, quien destacó el incremento de ese fenómeno desde 2021.
En sus declaraciones a Martí Noticias, Acosta vinculó también la caída de la natalidad con las condiciones de vida de las familias cubanas. La crisis estructural, explicó, influye en decisiones personales como “postergar el nacimiento de los hijos o sencillamente no tenerlos”.
“Sencillamente, en esas condiciones estructurales es poco probable que estas dinámicas se modifiquen. Muy por el contrario, lo que vamos a tener es un agravamiento de esta dinámica demográfica”, advirtió.
Para la directora de Cuido60, sin embargo, el envejecimiento de una sociedad no constituye por sí mismo el problema. La gravedad de la situación cubana, sostuvo, está relacionada con las condiciones en las que envejece la población y con la capacidad del Estado para adaptar sus políticas a esa nueva realidad.
“Hemos repetido en varias ocasiones que el envejecimiento demográfico en una población no es una mala noticia; es una mala noticia cuando el Estado y las políticas públicas no se adaptan y no se ajustan para responder a las necesidades que esos cambios demográficos generan”, afirmó.
Acosta consideró que ese desajuste es precisamente uno de los principales problemas que enfrenta Cuba.
“La crisis no tiene que ver estrictamente con las características demográficas de la población, sino con las condiciones estructurales en las que ese envejecimiento demográfico se desarrolla y en la falta y desajuste de políticas adecuadas que puedan responder a las nuevas necesidades y características de la población cubana”, explicó.
La especialista llamó especialmente la atención sobre las condiciones de los adultos mayores, que, según indicó, representan más del 26% de la población cubana y enfrentan situaciones de pobreza, aislamiento social y un deterioro de sus condiciones de vida.
“El problema no es envejecer, sino envejecer en condiciones dignas”, sostuvo Acosta.
Para la directora de Cuido60, la alarma que generan las nuevas estadísticas no responde únicamente a la magnitud del cambio poblacional, sino también a la respuesta de las autoridades.
“Cualquier nuevo dato demográfico en este sentido va a representar una alarma, pero esa alarma viene dada por la incapacidad del Estado cubano para ofrecer soluciones políticas y de política pública para enfrentar estos desafíos”, afirmó a Martí Noticias.
Acosta aseguró que, en lugar de fortalecerse la respuesta institucional, se ha producido “una retirada progresiva del Estado cubano” de la protección social. Según explicó, las políticas necesarias deberían abarcar la salud, la alimentación y los programas sociales para las personas mayores, pero también atender las necesidades de las familias jóvenes para que puedan proyectar un futuro para sus hijos en el país.
Mientras esas condiciones no cambien estructuralmente, Acosta anticipa un panorama aún más complejo.
“El escenario previsible es un agravamiento de las actuales condiciones”, advirtió, y señaló que las consecuencias recaerán especialmente sobre los sectores más desfavorecidos, entre ellos las personas mayores, a las que identificó como uno de los grupos más empobrecidos de la población cubana.
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