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Cuba ofrece seguridad con leyes extremas


Dos policías descansan en el muro del malecón habanero.

El servicio noticioso Infobae considera que la clave de que Cuba ofrezca a los visitantes una sensación de seguridad radica en su implacable código penal.

La agencia argentina Infobae dedica un reportaje a la sensación de seguridad que refieren haber experimentado la mayoría de los extranjeros que han viajado a Cuba.

La autora, Claudia Peiró, señala que comparada con los múltiples riesgos —incluso el de ser asesinado en ocasión de robo— que se corren en otros países latinoamericanos, “el riesgo mayor en Cuba es ser embaucado por un cubano sediento de dólares”.

Sin embargo, Peiró descarta que se deba a una elevada conciencia o a los logros sociales.“510 presos por cada 100.000 habitantes —la 6ª tasa más alta del mundo- apuntan más bien a la dureza de un Código Penal en las antípodas del garantismo”, señala.

La prisión Combinado del Este, en La Habana (Cuba).
La prisión Combinado del Este, en La Habana (Cuba).
La reportera expone algunas de las normas que, sin muchas contemplaciones, envían al ciudadano cubano a las superpobladas prisiones, centros de detención y campos de trabajo de la isla, más de 200 según observadores de derechos humanos: se castiga fuertemente la reincidencia; a los jóvenes se les considera penalmente imputables desde los 16 años; y la privación de libertad se aplica en el caso de las drogas tanto al que las vende como al que las consume, así como a delitos menores o simples contravenciones.

Una reciente reforma del Código Penal dirigida a aliviar la carga de los tribunales provinciales, pondrá los delitos condenables con hasta 8 años de cárcel a disposición de los tribunales municipales, y tratará de resolver con multas administrativas, a discreción de la policía, los delitos condenables con hasta tres años de privación de libertad.

DEL CLOSET A LA CÁRCEL

A fines de 1981 mientras pasaba en el campo de trabajo de Vallegrande los últimos meses de mi sentencia política por Desacato a la figura del “Presidente”, reconocí en el comedor a un joven y talentoso músico a quien había entrevistado mientras trabajaba en la página cultural del diario Juventud Rebelde.

Dos mujeres policías patrullan una calle de La Habana Vieja.
Dos mujeres policías patrullan una calle de La Habana Vieja.
Lo habían enviado allí por tres meses, bajo uno de los draconianos artículos del Código Penal que también recoge Peiró: la figura de "escándalo público” sanciona con cárcel de 3 meses a 1 año o multa a quien "importune a otro con requerimientos homosexuales", "ofenda el pudor o las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas o cualquier otro acto de escándalo público" o “difunda pornografía”.

Pese a que oficialmente la hija de Raúl Castro abandera una campaña por los derechos de los homosexuales, el artículo 303 del Código Penal continúa intacto.

Con los delincuentes reincidentes el castigo es mucho más duro. La periodista de Infobae recuerda que en Argentina se promueve la eliminación de la reincidencia con el argumento de que una persona condenada por un delito y que ha cumplido la pena no puede volver a ser castigada por el mismo delito . “No piensan así los cubanos”, advierte.

“La Sección 8ª del Código Penal cubano está dedicada a la reincidencia y a la multirreincidencia, y establece que la persona sancionada por un segundo delito de la misma índole verá su condena incrementada en un tercio, y en un 50% si es multirreincidente. Si el delito es de otra índole el aumento será de entre un cuarto y un tercio”.

LOS “HUMANOS DERECHOS”

Dos hombres beben y bromean mientras venden cerveza y ron en los carnavales de Santiago de Cuba.
Dos hombres beben y bromean mientras venden cerveza y ron en los carnavales de Santiago de Cuba.
Las leyes cubanas llegan al extremo de condenar preventivamente. La periodista de Infobae señala que la "embriaguez habitual", la "narcomanía" y la "conducta antisocial" son calificadas como "estado peligroso", es decir, "la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por [una conducta] en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista". El “estado peligroso” Puede dar lugar a medidas de "seguridad pre-delictivas", esto es, el envío a prisión hasta por cuatro años o hasta que el tribunal se acuerde.

Además, está vigente en la isla la pena de muerte, si bien no se aplica desde abril del 2003, cuando fueron sumariamente condenados y fusilados tres jóvenes que trataron de desviar una lancha hacia Estados Unidos, sin que mediara derramamiento de sangre en el intento.

René Gómez Manzano
René Gómez Manzano
Desde la isla el abogado independiente René Gómez Manzano confirmó a martinoticias.com el extremismo punitivo del Código Penal cubano.

“Es cierto que Cuba es un país menos inseguro que otros más violentos como Venezuela y Honduras, pero también lo es que las sanciones que contempla la legislación de lo criminal en nuestro país son severísimas”, dijo Manzano.

“Figuras delictivas que en otros países no existen, existen en Cuba y además son aplicadas a rajatabla. Por ejemplo, los sacrificios ilegales de ganado mayor, por los que el ofensor puede recibir una sentencia más severa que el culpable de un homicidio; o el mismo proxenetismo, donde he visto a una persona sancionada a decenios de prisión. Son situaciones que hacen que, a pesar de que la criminalidad cubana no es tan virulenta como en otros países, la proporción de ciudadanos presos sea mayor que en otros estados”.

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SEGURIDAD DEL VISITANTE NO ES ABSOLUTA

Un grupo de turistas camina por una calle de La Habana.
Un grupo de turistas camina por una calle de La Habana.
En 1999, cuando el turismo extranjero apenas empezaba a llenar los hoteles de la isla, dos cubanos que habían asesinado para robarles a cuatro turistas —dos italianos, un canadiense y una alemana— fueron condenados de manera ejemplarizante a la pena de muerte. Con esos truenos, es natural que la mayoría de los delincuentes cubanos prefieran desde entonces “tumbar” a los extranjeros con algún cuento chino en lugar de darles muerte o robarles a punta de pistola o cuchillo.

Pero eso no significa que no haya excepciones. Un reportaje enviado desde la isla al portal Cubanet en marzo pasado, por el periodista independiente Carlos Ríos Otero, daba cuenta de que un turista canadiense había aparecido recientemente muerto a puñaladas cerca del Parque Martí, a unos metros del Malecón habanero. En el crimen había participado un adolescente de 13 años.

En la misma pieza para Cubanet, Ríos Otero reportaba, citando fuentes del Ministerio del Turismo que pidieron el anonimato, que en los dos primeros meses del 2013 al menos medio centenar de turistas foráneos habían encontrado la muerte o resultado heridos en Cuba.

Aunque sólo ocasionalmente se han registrado asesinatos o muertes misteriosas, a los visitantes les acechan en la isla, más allá de la violencia, otros riesgos que probablemente desconocen.

Playas del Este de La Habana.
Playas del Este de La Habana.
El colaborador de Cubanet señalaba entre otras causas frecuentes de muertes de vacacionistas documentadas por el MINTUR el ahogamiento en el mar, sobre todo si están en estado de embriaguez o se bañan en el mar de noche; los accidentes de tránsito, generalmente por ignorancia del pésimo estado de las vías y la presencia en ellas de animales sueltos; y el consumo de drogas o afrodisíacos, principalmente entre turistas sexuales de la tercera edad.

En cuanto a la sensación de escasa violencia, es bueno tener en cuenta que aunque el gobierno, que tiene en el turismo una de sus principales entradas de divisas, no permite la crónica roja, la prensa independiente y la católica han alertado sobre el aumento progresivo en Cuba de la delincuencia y la violencia en los últimos años, principalmente entre los jóvenes.

En un foro de internet convocado por Tripadvisor acerca de por qué hay tantos crímenes contra los turistas en México y no en Cuba, un participante canadiense contó como la madre de un amigo cubano, que es abogada criminalista, sonreía y negaba con la cabeza cada vez que él decía que en Cuba no había delincuencia. “Te sorprenderías si supieras las cosas que pasan aquí”, le dijo la señora.
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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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