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Un yogourt y un pan hasta las cinco de la tarde


Educaci'on - El artículo señala que el peso de los secretos y de lo que no figura en los libros paralizan en Cuba el aprendizaje de la historia real.

Una merienda escolar en la isla, para los adolescentes de la secundaria, se compone de 100 gramos de pan con productos cárnicos y queso además de yogourt de soya o refresco vitaminado.

Suplir el déficit alimentario cuando en las aulas se permanece la mayor parte del día, se convierte en una odisea por diferentes razones tanto para los jóvenes que cursan la secundaria básica en Cuba como para sus padres.

“El mío no se llena con el pan; se lo come en la merienda y además de eso almuerza gracias a lo que le guardamos en la casa”, dice Francisca, una madre habanera quien se quejaba junto a otra en las afueras de la escuela debido a que “en algunas ocasiones la merienda estaba llegando a las dos de la tarde”.

“Yo también tuve que traerle el almuerzo al mío porque no puede aguantar el hambre con un yogourt y un pan hasta las cinco de la tarde”, le responde la otra quien reconoce que no son las mismas necesidades de alimentos en hembras y varones en esta etapa.

Según maestros y alumnos de secundaria, la merienda escolar a diferencia de otros períodos cuando las enviaban de acuerdo a la matrícula de la escuela, se entregan hoy por solicitud. Generalmente se informa la oferta del día y en dependencia del gusto y de la cantidad de alumnos que levanten la mano es la cantidad de meriendas que traen.

Desde el municipio Calixto García de Holguín, la madre soltera Nirma Hernández y su hijo de 16 años de edad Lázaro Fabián García son partidarios de que le permitan a los adolescentes acudir a sus casas a la hora del almuerzo.

“Yo tengo un hijo- explica Nirma- que ahora mismo está en la secundaria y no tengo dinero para darle. La mayoría de los padres somos obreros y no tenemos ni para comer en la casa, imagínese para llevarles a la escuela”.

Fabián se queja de que a los estudiantes “no los dejan salir en ese tiempo y en algunas ocasiones no pueden ni entrar los cuentapropistas a venderte nada de comer que son los únicos autorizados a hacerlo”.

“Se ven muchas cosas ahí”, agrega Fabián refiriéndose a las diferencias sociales, “porque no es lo mismo la comida de quienes sus padres son obreros a los que sus padres son gerentes”.

Por su parte, el médico de Guanajay, Jeovany Jiménez, quien tiene una hija cursando la enseñanza media “en lo particular siempre le pareció inadecuado someter a un adolescente a ese régimen de alimentación”. También existen los riesgos de “contraer enfermedades” debido a que “muchos estudiantes llevan su comida de un día para otro y la consumen luego de mantenerla por varias horas a temperatura ambiente”, concluye.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información cursan de séptimo a noveno grado cerca de 375 mil estudiantes distribuidos en 692 centros de educación. Una merienda escolar en la isla esta compuesta por 100 gramos de pan con productos cárnicos y queso además de yogourt de soya o refresco vitaminado.

Las autoridades educacionales de La Habana alegan que es “responsabilidad de la familia el completamiento del resto de las necesidades nutricionales mediante otras modalidades de alimentación”, pero en las actuales condiciones, ¿cómo hacerlo?, es la pregunta de muchos.

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