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¿Qué consigue Cuba tras salir de la lista negra del terrorismo?


Una pareja camina por una calle en La Habana. EFE/Ernesto Mastrascusa

La salida de Cuba de la lista negra mejora su imagen internacional de cara a inversores e instituciones bancarias, y beneficia a La Habana en otros aspectos.

Con el anuncio el viernes de que la presencia de Cuba en la lista anual de Estados Patrocinadores del Terrorismo del Departamento de Estado había sido rescindida por el secretario John Kerry, la isla de gobierno comunista se convierte en el quinto país retirado de esa relación, en la que ahora quedan Irán, Siria y Sudán.

Yemen del Sur fue borrado en 1990 cuando dejó de existir tras su integración con Yemen del Norte. Irak salió de la lista en 2004 tras la invasión de Estados Unidos el año anterior. Libia fue retirada en 2006 tras el compromiso del régimen de Muammar Gadafi de cooperar en la lucha contra el terrorismo y abandonar su programa de armas de destrucción masiva. Y la inclusión de Corea del Norte fue rescindida en 2008 después que Pyongyang anunciara un compromiso de transparencia en materia nuclear.

La designación de "Estado Patrocinador del Terrorismo" es aplicada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos a países que esa cancillería determina que "han apoyado reiteradamente actos de terrorismo internacional".

Cuba fue incorporada bajo la administración Reagan en 1982, de conformidad con la Ley de Administración de Exportaciones de 1979.

Las sanciones

La inclusión en la lista impone estrictas sanciones unilaterales, entre ellas:

1- Prohibición de exportaciones y ventas vinculadas con armamento.

2- Controles sobre exportaciones de productos de doble uso (militar y civil). Se requiere una notificación al Congreso 30 días antes en el caso de bienes o servicios que pudieran fortalecer significativamente la capacidad militar del país destinatario, o su capacidad para apoyar el terrorismo. Se requieren asimismo licencias válidas para la exportación de casi cualquier artículo a los países de la lista, salvo artículos permitidos como materiales informativos, ayuda humanitaria, y alimentos y medicinas

3-Prohibición de otorgar asistencia económica estadounidense a un Estado de la lista.

4- Imposición de diversas restricciones financieras y de otro tipo. Estas incluyen:

♦ Oposición automática de Estados Unidos a la concesión de préstamos por parte del Banco Mundial y otras instituciones financieras multilaterales como el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo.

♦ Levantamiento de la inmunidad diplomática para permitir a familiares de víctimas del terrorismo que presenten demandas civiles en cortes estadounidenses.

♦ Denegación de exención de impuestos a compañías e individuos sobre los ingresos obtenidos en países de la lista.

♦ Denegación de tarifas preferenciales o exención de aranceles a mercancías exportadas a los Estados Unidos.

♦ Autoridad para prohibir a cualquier ciudadano estadounidense participar en una transacción financiera con un gobierno incluido en la lista sin una licencia del Departamento del Tesoro.

♦ Prohibición de otorgar contratos del Departamento de Defensa por encima de $ 100,000 a empresas controladas un Estado Patrocinador del Terrorismo.

Medida afloja el embargo

El embargo, codificado por el Congreso en la ley Helms-Burton de 1996, continuará restringiendo muchas actividades hasta ahora prohibidas por estas normativas. “Las sanciones económicas bajo las normas de control de activos cubanos (de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, OFAC) permanecerán vigentes y la mayoría de las transacciones con Cuba y con ciudadanos cubanos y con el gobierno cubano seguirán estando prohibidas sin una autorización del Tesoro”, dijo un funcionario estadounidense a la agencia Reuters.

Sin embargo, la salida de Cuba de la lista negra mejora su imagen internacional de cara a inversores e instituciones bancarias, y beneficia a La Habana en otros aspectos.

Por ejemplo, los medios oficiales observaron este sábado que significaría el fin de las demandas presentadas contra el Gobierno cubano en cortes estadounidenses, amparadas en las leyes antiterroristas, y que han resultado en fallos compensatorios millonarios que los jueces ordenaron pagar con activos cubanos congelados.

En el caso de los préstamos de organismos financieros multilaterales, el presidente tiene la facultad ejecutiva de hacer una salvedad, si determina que ello beneficia los intereses de Estados Unidos y lo notifica al Congreso.

El académico cubanoamericano Arturo López-Levy.considera que la salida de Cuba abre la posibilidad para que en septiembre, al renovarse la autoridad presidencial para sancionar bajo la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, Obama retire a Cuba de esa categoría. "Tal decisión podría abrir las Cortes estadounidenses a reclamaciones legales contra algunas de las sanciones contra Cuba, en particular aquellas que limitan derechos civiles, como los de viaje" y que "han sido fundamentadas desde una lógica de seguridad", anticipa López-Levy

¿Nunca debió estar?

Aunque el gobierno cubano alega que nunca debió estar en esa lista, en 1982 numerosos informes y declaraciones del gobierno de Estados Unidos bajo la Administración Reagan señalaban sus vínculos con el terrorismo internacional y su apoyo a grupos terroristas en América Latina..

En febrero de 1982, el Departamento de Estado presentó al Congreso una investigación sobre el "renovado apoyo de Cuba a la violencia en América Latina", que afirmaba que Cuba ha "alentado el terrorismo esperando provocar la violencia indiscriminada y la represión, con el fin de debilitar la legitimidad del gobierno y atraer a nuevos conversos a la lucha armada".

El reporte denunciaba la actividad cubana, en Nicaragua, donde quería explotar y controlar la revolución, y en El Salvador y Guatemala, donde se proponía el derrocamiento de los gobiernos. El documento detallaba que La Habana proporcionaba “asesoramiento, refugio seguro, comunicaciones, capacitación y apoyo financiero a varias organizaciones violentas de América del Sur”, entre ellas el M-19 colombiano.

Otro informe del Departamento de Estado emitido ese año, “Patrones del Terrorismo Internacional:1982” acusaba a Cuba y la Unión Soviética de seguir “proporcionando apoyo financiero y logístico y capacitación a las fuerzas de izquierda del área [América Central] que realizan actividades terroristas".

Se consignaba asimismo que en su apoyo a “ organizaciones y grupos que usan el terrorismo para socavar los regímenes existentes” los cubanos, en colaboración con los soviéticos, “han facilitado el trasiego de personas y armas a América Central y del Sur, y han proporcionado directamente financiamiento, entrenamiento, armas, refugio seguro, y asesoramiento a una amplia variedad de grupos guerrilleros y terroristas individuales".

Ya en la era post 9/11, la cancillería de EE.UU. tomó nota de la oposición de La Habana a la guerra contra el terrorismo, sus estrechos lazos con otros Estados Patrocinadores del Terrorismo como Irán y Corea del Norte, y su provisión de refugio seguro, atención médica y asistencia logística a miembros de organizaciones terroristas como la ETA española y las FARC colombianas, así como a fugitivos de la justicia estadounidense.

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