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¿Qué ganó el gobierno de La Habana con la reciente visita de Jesse Jackson?


¿Qué ganó el gobierno de La Habana con la reciente visita de Jesse Jackson?

Jackson es un interlocutor fácil para La Habana, que siempre estuvo consciente de que el trasfondo principal de la visita del reverendo norteamericano era el caso del contratista Allan Gross y su prisión en Cuba.

Cuba ofrece una falsa imagen de tolerancia al servir de escenario y de mediador para la negociación entre los líderes de las FARC y el reverendo por la liberación del ciudadano norteamericano secuestrado en Colombia.

Jackson es una figura pública a quien La Habana se puede dar el lujo de recibirle sin hacer concesiones de ningún tipo, porque saben que con el acto de recibirlo y darle atención oficial ya le están aportando considerables avales para su cartera política en Estados Unidos y en el mundo.

También saben que el reverendo norteamericano no creará una crisis con la negativa de presentarle ante Allan Gross y que de cualquier forma servirá de vocero para su mensaje recurrente del canje de los cuatro espías por el contratista norteamericano.

Cuba además deja claro que el tema Gross es solo negociable a nivel de estados y con representantes de alto nivel, al negar la participación a negociadores de buena fe como el expresidente James Carter, el exembajador Bill Richardson y el reverendo Jesse Jackson. A todos por igual los dejó fuera de la posibilidad de servir como intermediarios.

La justificación elemental de la falta de tiempo para organizar una visita entre Allan Gross y el reverendo Jackson solo persigue la posibilidad de que el religioso norteamericano pueda disimular el portazo en sus narices, a cambio La Habana le entregó al reverendo el mismo mensaje de siempre: están dispuestos al canje, pero quieren hablar con el primer nivel.

Cuba intenta manipular a la opinión pública con su rostro falso de negociador y vendiendo a los Estados Unidos como los intolerantes que no aprecian “la buena fe” de los gobernantes cubanos.

Un juego de presión que parece no tener límites y que por momentos confunde por lo fundamental que resulta para Cuba mantener buenas relaciones con la actual administración norteamericana.

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