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Padura: Prohibición de vender importados afectará al cubano de a pie

En los últimos dos años, los pequeños negocios privados han sido la principal fuente de empleo de hombres y mujeres, principalmente jóvenes.
1/11 En los últimos dos años, los pequeños negocios privados han sido la principal fuente de empleo de hombres y mujeres, principalmente jóvenes.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
Abundan los vendedores de confecciones textiles que son traídas del exterior y tienen una gran aceptación del público.
2/11 Abundan los vendedores de confecciones textiles que son traídas del exterior y tienen una gran aceptación del público.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
Detalle de un letrero que anuncia rebajas en una tienda de ropa importada ofertada por comerciantes privados.
3/11 Detalle de un letrero que anuncia rebajas en una tienda de ropa importada ofertada por comerciantes privados.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
Los dueños de estos establecimientos, quienes tienen  licencias como modistas o sastres, han abonado sus impuestos mensuales y han hecho las declaraciones juradas de sus ventas, en las que está contemplado el número de empleados contratados.
4/11 Los dueños de estos establecimientos, quienes tienen licencias como modistas o sastres, han abonado sus impuestos mensuales y han hecho las declaraciones juradas de sus ventas, en las que está contemplado el número de empleados contratados.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
El primero de septiembre, sin esperar a la puesta en vigor de la resolución 42, los consejos de administración de las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus y Cienfuegos, prohibieron la venta de ropa importada en todos sus municipios.
5/11 El primero de septiembre, sin esperar a la puesta en vigor de la resolución 42, los consejos de administración de las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus y Cienfuegos, prohibieron la venta de ropa importada en todos sus municipios.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
La ropa de estas tiendas son más atractivas que las que se  encuentran en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), propiedad del Estado.
6/11 La ropa de estas tiendas son más atractivas que las que se encuentran en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), propiedad del Estado.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
El gobierno cubano argumenta que la prohibición quiere evitar "deformaciones" de determinadas licencias<br />
para ejercer el "cuentapropismo" y aseguran que se explicarán a los afectados los argumentos que han motivado la medida.<br />
7/11 El gobierno cubano argumenta que la prohibición quiere evitar "deformaciones" de determinadas licencias
para ejercer el "cuentapropismo" y aseguran que se explicarán a los afectados los argumentos que han motivado la medida.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
La mayoría de estos comerciantes privados están indignados por las pérdidas de empleos que provocará la prohibición, por el dinero que han invertido en su negocio y por las cantidades que ya han desembolsado al Estado en impuestos y en una licencia que ahora no sirve.
8/11 La mayoría de estos comerciantes privados están indignados por las pérdidas de empleos que provocará la prohibición, por el dinero que han invertido en su negocio y por las cantidades que ya han desembolsado al Estado en impuestos y en una licencia que ahora no sirve.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
Los comerciantes que venden esa mercancía en la isla lo han hecho al amparo de la licencia de "modisto" o "sastre".
9/11 Los comerciantes que venden esa mercancía en la isla lo han hecho al amparo de la licencia de "modisto" o "sastre".
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
La mayor parte de esas prendas llegan a la isla en abultados equipajes de particulares, muchos de ellos cubanos, que la compran en países como México, Panamá, Ecuador o Perú e incluso en naciones<br />
europeas como España o Italia.<br />
10/11 La mayor parte de esas prendas llegan a la isla en abultados equipajes de particulares, muchos de ellos cubanos, que la compran en países como México, Panamá, Ecuador o Perú e incluso en naciones
europeas como España o Italia.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar<br />
entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro.<br />
11/11 La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar
entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro.
La prohibición de vender ropa importada en Cuba ha encendido la polémica y desatado un visible malestar entre comerciantes privados que desde hace algunos años se dedican a ese negocio y que ahora parecen abocados de nuevo al mercado negro. En los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o accesorios.
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En los puntos de venta se encontraban desde ropa de moda hasta la sifa del lavamanos que no aparecen en las shopings, o el cuentapropista daba mejor precio y calidad, apunta el escritor.

En un artículo que publica el portal Café Fuerte sobre la reciente disposición que prohíbe a los cuentapropistas cubanos la venta de productos textiles o industriales importados, el escritor Leonardo Padura opina que de lo que se trata ahora es de "cortar la fruta porque el árbol que la producía siguió creciendo y pariendo".

Para secar el árbol de raíz, sugiere el autor, el gobierno había implementado restricciones aduanales que exigen a todo cubano residente en el exterior pagar en divisas el precio de sus importaciones más allá de los objetos de uso personal, o que sobrepasen los 30 kilogramos libres de impuestos.

En cuanto a los residentes cubanos, solo una vez al año tienen derecho a importar productos que no sean de uso personal y pagar en pesos cubanos: en las siguientes ocasiones deben hacerlo en moneda fuerte y al final pagar casi el doble del valor del producto importado.

El escritor cubano Leonardo Padura en su casa en el barrio habanero de Mantilla.
El escritor cubano Leonardo Padura en su casa en el barrio habanero de Mantilla.
El articulista se pregunta cómo es posible que existiendo tan gravosas regulaciones —que obligan a pagar las tarifas de importación y el precio de los productos, más lo que cuestan los billetes aéreos, los impuestos cubanos y todo lo demás— pueda haber personas que se dediquen a importar, como viajeros, estos productos por los aeropuertos cubanos.

También, cómo puede ser no solo rentable, sino floreciente, e incluso competitivo frente al Estado, el negocio de la venta de ropas, zapatos y otros artículos importados hasta el punto de que se decida prohibirlo.

Padura opina que con la medida el Estado resolverá el problema de esa competencia, pero generará un nuevo problema, al afectar al ciudadano que por diversas razones prefería acudir a estos negocios privados antes que a las tiendas recaudadoras de divisa estatales.

“El gran perdedor en este juego comercial va a ser, entonces, ese cubano de a pie que encontraba en los distintos puntos de venta desde la ropa de moda hasta la sifa del lavamanos que no aparecen en las shopings, o que optaba por comprársela al cuentapropista porque le daba mejor precio y calidad”, termina diciendo el laureado novelista.

”O perderá, al menos, la posibilidad de escoger con libertad, cuando los implicados en todos los puntos de esta cadena encuentren la alternativa para sostener su negocio, tal vez con más riesgos, pero con iguales o mayores beneficios: el mercado negro”.
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