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Huevos, otro tema censurado en Cuba


Que las gallinas "están estresadas" después del ciclón es la excusa más simpática que se ha escuchado por estos días para darle justificación a la escasez de huevos que desde el pasado septiembre sucede especialmente en la región occidental de Cuba.

Una nota informativa con fecha 25 de septiembre menciona “la venta de 5 huevos per cápita de manera normada al precio de venta liberado”. O sea, que además de los subsidiados que se entregan a 0.15 centavos por la canasta básica, se expenderán 5 huevos más por persona al precio de los que venden normalmente de forma libre: 1.10.

Las autoridades achacan la escasez del producto a la rotura de 615 naves avícolas en todo el país tras el paso de Irma, hace ya un mes.

Los huevos, junto a la carne de cerdo, forman parte de la dieta común de los cubanos. El pescado solo viene por la dieta, los mariscos de esos quien se acuerda, y la carne roja… vamos que eso un caso particular. Si nos ponemos a pensar, deberíamos hacer de la gallina el ave nacional, porque es la única que no está censurada en Cuba.

Caminando varias carnicerías de La Habana en busca de huevos por la izquierda, los vendedores lo primero que dicen es “muchacha tú ‘tas loca, si me cogen vendiéndote huevos me dan de 2 a 5 años. A quien cojan con más de los 5, va preso al seguro”.

Algunos se negaron a hablar porque ese ahora es un tema delicado. Otros, como los trabajadores de la carnicería de Infanta y San Lázaro, quienes atienden la zona de Cayo Hueso, me comentan que “los huevos están liberados-controlados. La población se ha quejado por el precio, pero igual se los llevan, porque no tienen de otra. Los que se rompen o están hueros nosotros los tenemos que reponer de nuestro bolsillo.” En tanto comenta esto, me muestra algunos de los pocos que tiene allí en mal estado, próximos a tirarlos a la basura.

Para nadie es un secreto que la población de menos ingresos en Cuba se apaña con la presencia de los huevos en sus comidas.

Ahora todo empeora. Caridad Hernández vive en Centro Habana y dice ya no sabe qué “inventar” para la comida. “Antes uno más o menos resolvía, pero esto pica y se extiende sabrá Dios hasta cuándo. Yo no puedo comprar todos los días una libra de carne de cerdo en el Agro porque -además de que es casi todo pellejo- me cuesta a veces hasta 45 pesos la libra, y el dinero no me da. Las tiendas en divisas están desabastecidas, el picadillo y las salchichitas con las que más o menos uno resolvía ya no se encuentran casi. Es que todo está muy caro y ahora sin huevos ¡imagínate tú!”.

Muchas personas comentan estar en la misma situación. La tensión respecto a esa temática llega incluso a afectar a dulcerías y panaderías por cuenta propia como el complejo gastronómico Biky´s, ubicado en las intersecciones de Infanta y San Lázaro. Según su administrador, Pavel Ortega, “el espacio ha dejado de ingresar más de 40 mil dólares al mes porque el fuerte en la pastelería es el huevo. Ahora no sale ninguna tarta ni nada que lleve el producto. Por eso nos dimos a la tarea de cambiar el contexto y solo estamos vendiendo bollerías y pastas huecas con crema de leche, cuando se consigue la crema de leche. No tengo ni idea de cuándo se pueda resolver esta situación porque tampoco se habla de un restablecimiento. Es un problema de esperar y tú sabes que aquí el deporte nacional es la espera”.

Tal parece que sí. Efectivamente acá el futuro se vaticina gris con pespuntes negros. La comida, la tranquilidad ciudadana, el cierre de las visas, la gente, la mugre, los derrumbes, los escombros… todo se está acumulando y creando un estado de inquietud general que –creo- traerá consigo que estos más de 11 millones de habitantes se cansen de una vez y cambien el verbo “esperar” por el de “actuar”.

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