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Cuba: Se despierta la pasión por el fútbol


Jóvenes juegan fútbol en un parque de La Habana (Cuba).

Los expertos creen que el fenómeno merece más atención porque deja entrever el futuro.

Los niños improvisan partidos callejeros, la televisión estatal transmite las ligas internacionales, entrenadores y jugadores sueñan con mejores canchas y torneos para subir el nivel: la pasión del fútbol se abre paso en Cuba y para muchos sería un pecado dejarla pasar.

La agencia Efe dice que en un país donde el béisbol es deporte nacional y seña de "identidad", en los últimos años el gusto por el fútbol se ha ido imponiendo sobre todo entre los más jóvenes y por ello los expertos creen que el fenómeno merece más atención porque deja entrever el futuro.

Dariem Díaz, director técnico del equipo de primera división de La Habana, considera que existe "una especie de tormenta futbolística" pero es "una efervescencia un poco inerte, porque hay mucha gente jugando pero no está organizado".

Díaz aseguró a Efe que la población con menos de 25 años está "volcada" al fútbol, mientras que en los equipos infantiles ha subido la demanda de matrícula y los niños tienen "habilidades naturales" que antes no era frecuente encontrar.

La opinión general es que la promoción ha sido fundamental: los canales de la televisión cubana (todos estatales) han apostado en los últimos años al fútbol transmitiendo en directo los mundiales, los partidos de las competiciones europeas y otros de primer nivel, mientras mantienen varios espacios semanales dedicados a ese deporte.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, aseveró en abril que el fútbol vive un momento "más importante" que el béisbol en Cuba, donde supervisó los proyectos del programa Goal para instalar un campo de césped artificial y renovar estadios durante una visita de trabajo.

La afirmación de Blatter generó polémica. Algunos consultados por Efe señalan que la asistencia a los estadios demuestra lo contrario y que el asunto del fútbol es más bien mediático, limitado a las ligas europeas y con fanáticos que se dividen al estilo "Messi o Ronaldo".

Lo cierto es que especialistas advierten contradicciones entre la creciente popularidad del fútbol y su desarrollo en el país: hay pocos intercambios entre clubes, la liga nacional es muy corta, tiene poca repercusión en los medios, y el público cubano no muestra gran conocimiento ni interés por los clubes locales.

Aún así, las cosas no han ido mal para Cuba en los últimos meses. En diciembre pasado el equipo de mayores ganó la Copa del Caribe y en febrero la selección sub'20 consiguió por primera vez en la historia un boleto para el Mundial de la categoría que tendrá lugar en Turquía en junio.

Marcel Hernández, de 23 años y marcador del gol que llevó a Cuba a la victoria en la Copa del Caribe, cree que ahora hay que "pensar más allá, en el área Concacaf completa y hasta en un mundial el día de mañana".

De hecho, Cuba ya ha participado en un mundial. Fue en el de Francia en 1938, cuando llegó a cuartos de final y quedó eliminada por Suecia.
Aunque en términos deportivos es un logro remoto, para los cubanos es una "hazaña" real en la cual inspirarse.

En los Juegos Olímpicos de 1976 y 1980 la isla jugó hasta cuartos de final y también obtuvo éxitos en algunos juegos panamericanos y centroamericanos, pero en un país acostumbrado a sonados triunfos deportivos en béisbol, atletismo o boxeo se trata de un palmarés modesto.

Hernández cree que los problemas del fútbol cubano afloran en la cancha en el minuto 40 ó 50 y evidencian la falta de "picardía", de "roce internacional" y hasta de "motivación".

"No tenemos la mejor cancha, el campeonato nacional está bajo inmensas dificultades y todo eso afecta aunque tengamos deseos de jugar al fútbol", afirmó.

Uno de sus compañeros, el defensa Yusvany Caballero, opinó que "si realmente el Estado cubano en la esfera del deporte desea desarrollar el fútbol, el momento es ahora".

Varios técnicos creen que el primer paso sería acercarse más a los barrios y "cazar" el talento que se ha destapado en las calles con la "euforia" futbolística.

Walter Manuel Rosales, quien dirigió a Cuba en la Copa del Caribe, declaró este mes a un diario nacional que la solución no pasa por importar un técnico extranjero, sino que los entrenadores locales se superen.

Para el técnico Dariem Díaz, hace falta más "voluntad política" de los directivos deportivos para tomar decisiones organizativas y no "desperdiciar este momento mágico".

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