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Las farmacias cubanas de la discordia


Una mujer hace cola en una farmacia de La Habana junto a un cartel alusivo al Primero de Mayo.

Para un cubano que no tiene familiares en el extranjero las farmacias internacionales son la única opción para encontrar ciertos tipos de medicamentos que solo se comercializan en CUC

Antonio dejó a su hija en el hospital. Llegó a la farmacia, preguntó por el medicamento, le pidió a la dependiente que le trajera el frasco para supuestamente ver de cerca sus propiedades y fijamente miró el precio en CUC. Realizó mil cálculos mentales pero su cuenta no le daba. Bajo la cabeza cuando de repente se metió la mano en el bolsillo y tiró el billete de veinte pesos cubanos mientras se abrazaba al fármaco que necesitaba su hija.

- ¡Esta es la moneda en que yo gano! ¡Llámenme a la policía pero me llevo la medicina!- dijo.

Este caso y otros similares unidos a la escasez de medicamentos básicos y la total ausencia de otros en la red de farmacias en moneda nacional convierten a las farmacias internacionales en un centro de discordias para los cubanos. Mientras unos encuentran en ellas la única alternativa para encontrar medicamentos “perdidos” otros no se resignan a que sus familiares padezcan teniendo el remedio tan cerca.

Según la página web de la empresa Servimed, Turismo y Salud existen en el país unas 46 farmacias internacionales, la mayoría de ellas en instalaciones hoteleras, además de siete Clínicas del Sol, cinco Ópticas Miramar y otros centros especializados con pequeños establecimientos donde se comercializan medicamentos en CUC.

En las farmacias internacionales de Cuba “encontramos medicamentos que son hasta de primera necesidad”, dice Ramón Zamora, especialista en ortopedia de Holguín, uno de los miles de médicos dentro de la isla que ante la escasez le recomiendan a sus pacientes comprar en estos centros “si tienen la posibilidad”.

La diferencia entre unas y otras “es abismal”, acota Zamora, “en primera, por el precio de los medicamentos que está elevadísimo en comparación con el salario de los trabajadores” y también porque algunos no los llevan a la farmacia en moneda nacional, sin embargo, “siempre te los encuentras en divisas. En algunos casos los medicamentos terminan venciéndose”, concluye apenado Zamora.

Una paciente de Zamora explicó que a veces en los carteles de las farmacias dicen que “solo falta un diez por ciento de los medicamentos cuando a la verdad trajeron para suplir la demanda del 50 por ciento y del cuarenta por ciento restante, solo trajeron cantidades tan pequeñas como para que comprara una persona: el
revendedor”.

Vivir con la enfermedad y sin el medicamento

Las farmacias internacionales se fundaron en 1993 y aunque en los inicios sólo podían comprar en ellas los extranjeros, “la necesidad obligó a que las abrieran para los cubanos”, dijo un vendedor ilegal en condición de anonimato. “Yo vivo para esto, me paso los días de la semana en las colas para esperar el día en que llegan los medicamentos pero te digo que a veces no aparecen ni en los centros espirituales”, sentenció.

María sufrió un derrame cerebral y pasó varios días ingresada. Tiene cerca de 80 años y tras varios días de permanecer inconciente comenzaron a aparecerle las escaras debido a las secuelas de la parálisis, describió Martín Pérez, uno de sus hijos.

“Es una situación muy difícil y la familia hace lo que pueda por cuidar a sus seres queridos. En la farmacia internacional de Viñales primero tuvimos que comprarle una crema antiescaras y luego un bálsamo ruso porque le salió una úlcera en el estómago”, agregó. “Aunque somos pocos en la familia todos contribuimos porque cualquiera de estos medicamentos te cuesta más que el salario”, dijo.

El médico en activo en Santiago de Cuba, Roberto Serrano, explica que lo más difícil “es que muchas personas no tienen a quien recurrir”. Aunque es una “violación a la ética médica cubana el recomendarle a los pacientes medicinas que no se encuentren en el país, yo les hago la sugerencia. A veces pasamos una inmensa vergüenza porque algunos se molestan con toda la razón”.

El santiaguero explicó que muchos tienen que conformarse a vivir con sus enfermedades “y a tener una menor calidad de vida”.

Una resolución polémica

La mayoría de los médicos y personal vinculado a este sector en Cuba no conoce de qué se trata; otros saben que en algún momento lo han hecho con “ciertos casos” pero ninguno de los entrevistados por Martínoticias supo a ciencia cierta el contenido de la Resolución 232 del MINSAP.

Según ese documento oficial, las autoridades sanitarias cubanas están en la obligación de comprar en el exterior los medicamentos a los cubanos una vez que se determine que no existe ningún paliativo dentro del territorio nacional. Un Comité Médico Farmacéutico conformado por expertos de las instituciones es el encargado de realizar las evaluaciones correspondientes en cada caso y enviarlo a la dirección provincial de Salud, sin embargo, su alcance es “muy limitado”, dijo el doctor y ex prisionero político cubano, Oscar Elías Biscet.

Biscet afirma haber conocido un caso de un paciente que estaba ingresado en un hospital militar de La Habana y necesitaban un medicamento y fueron a buscarlo a Miami. En ese caso era un individuo de la “nomenclatura, pero en la población de a pie no he escuchado muchos de esos casos”. “Muchos pacientes ingresados tienen que recurrir a sus familiares en el extranjero para que les envíen ciertos medicamentos”, concluye Biscet.

Las alternativas

Para el cubano de a pie, sin familia en el extranjero, después de buscar el medicamento en el mercado negro, tocar las puertas de las iglesias y agotar todas las posibilidades de tener a alguien que te pueda ayudar en el extranjero e ir a consultar su precio en las farmacias internacionales, solicitar la ayuda de ONGs ha sido otra de las opciones encontradas para resolver el déficit de fármacos en la isla.

Según German F. Rivas, encargado de la Fundación Padre Santana Cubanos con Fe en Acción tienen en su poder hasta “55 mil solicitudes de personas de toda Cuba archivadas por día, mes y año” requiriendo medicamentos de todo tipo. “Los que más nos piden son los antibióticos, medicamentos para los dolores, relajantes musculares y muchos para el colesterol como la sinvastatina. También necesitan los anticatarrales y ahora con el problema del cólera los medicamentos antidiarreicos”, dijo Rivas.

La Fundación Padre Santana Cubanos con Fe en Acción recibe sus donaciones de diferentes parroquias y de algunos feligreses que llevan los medicamentos hasta la Ermita de la Caridad en Miami para luego enviarlos de persona a persona hasta la isla.

Otros medicamentos requeridos por las personas más desfavorecidas en la isla son los aditamentos para las prótesis y las vitaminas por la deficiente alimentación, especificó el encargado de una agencia de envíos a Cuba en Miami que prefirió el anonimato.

Algunos ciudadanos de la isla se quejan de que los medicamentos producidos en la isla los envíen a otros países como Venezuela y Bolivia. Solo entre enero y junio del 2013 Cuba le vendió a Venezuela medicamentos por un valor de 53 millones de dólares. Recientemente La Habana firmó un proyecto (ALBAMED) para exportar medicamentos a los países del ALBA.

Las normas de la Aduana cubana restringen a los pasajeros internacionales la entrada de hasta 10 kg de medicamentos libres de impuestos siempre y cuando viajen en equipajes separados y con sus debidas etiquetas.
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