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La toxina que segrega el Escorpión Azul es un compuesto puramente proteico, que se le extrae al animal a través de estímulos eléctricos. Esta sustancia se envía a los laboratorios centrales de Labiofam, en La Habana, para procesarla y fabricar el medicamento comercializado con el nombre de Vidatox.

El doctor José Antonio Fraga Castro, director del Grupo Empresarial Laboratorio Biológico Farmacéutico (Labiofam) de Cuba, asegura que la existencia de un cuarto de millón de escorpiones en el país garantiza la extracción de toxinas suficientes para elaborar el Vidatox, un antitumoral producido por ese organismo que se utiliza contra el cáncer.

Fraga Castro dijo que Cuba ha invertido 22 millones de dólares desde que hace 14 años inició las investigaciones sobre las propiedades de la toxina del Escorpión Azul o Alacrán, uno de los 36 tipos de que existen en la isla.

El funcionario explicó que la toxina que segrega el Escorpión Azul es un compuesto puramente proteico, que se le extrae al animal a través de estímulos eléctricos. Esta sustancia se envía a los laboratorios centrales de Labiofam, en La Habana, para procesarla y fabricar el medicamento comercializado con el nombre de Vidatox.

El producto ha sido presentado en unos 60 países y en 10 ya se distribuye, mientras otros tres, como China y Argentina, tienen permisos especiales de importación.

La doctora, Mariela Guevara, especialista de Labiofam presentó el Vidatox la pasada semana en la capital argentina, en el marco de una amplia campaña de comercialización que Cuba está desarrollando para incrementar la venta de sus productos farmacéuticos.

Guevara indicó que las enfermedades de dolor siguen siendo las de mayor cantidad de consultas en el mundo, y que el Vidatox, además del cáncer, puede emplearse para atender pacientes con otras dolencias. Entre estas citó la artritis reumatoide, el lupus, la artrosis degenerativa y en general en enfermedades de difícil manejo clínico.

La industria biofarmacéutica cubana ha desarrollado en las dos últimas décadas varios medicamentos que se aplican a pacientes en la isla y también se comercian en el exterior.

Según el doctor Agustín Lage Dávila, director general del Centro de Inmunología Molecular (CIM), perteneciente al Grupo empresarial BioCubaFarma, sus especialistas trabajan en 12 productos relacionados con el diagnóstico y tratamiento del cáncer y afecciones del sistema inmune, ejecutan 81 ensayos clínicos en Cuba y otros 20 en el exterior.

Lage dijo que cuando se inauguró esa institución, hace 20 años, sus exportaciones sumaban apenas 108,000 dólares, ya en 2004 alcanzaron 7,8 millones por las ventas de sus productos y en 2012 llegaron a los 100 millones de dólares.

Los productos de BioCubaFarma ya tienen más de 100 registros en 38 países, y se hacen ensayos clínicos en naciones altamente desarrolladas, como Japón y Alemania, además de contar con cientos de patentes, dijo Lage a medios de prensa en La Habana.

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