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Relaciones Cuba-EE.UU congeladas en la Guerra Fría


El diario The Wall Street Journal afirma que la condena del contratista Alan Gross ha frustrado todos los esfuerzos por acercar a dos viejos enemigos.

Los más de dos años que lleva encarcelado en Cuba el contratista estadounidense Alan Gross “han ayudado a garantizar que las relaciones de Washington con La Habana sigan congeladas en un hielo de la Guerra Fría”, dice el diario The Wall Street Journal.

El periódico enfoca las tensiones surgidas tras el arresto de Gross en diciembre de 2009 después de que “funcionarios cubanos descubrieron que (el contratista) estaba instalando equipos de Internet sin permiso del gobierno, un delito en Cuba”, subraya.

Tras referirse a la condena de 15 años de prisión impuesta a Gross por el régimen comunista de la isla, el diario dice que “el caso frustró todos los planes del gobierno de (Barack) Obama de mejorar las relaciones entre los dos países”.

El Journal destaca el viaje no anunciado del senador demócrata estadounidense Dick Durban, el segundo en rango en el Senado, actualmente en La Habana, y dice que se trata de una “rara visita” para un funcionario estadounidense de tan alto nivel.

El diario cita que la oficina del legislador declaró que éste “presionó al gobierno cubano para liberar” al contratista, y también señala que legisladores republicanos del sur de Florida “planean usar el caso (de Gross) para pedir más sanciones contra Cuba”.

También recuerda que en diciembre pasado, los congresistas estuvieron a punto de anular la orden ejecutiva de Obama que suavizó las restricciones en los viajes de cubanoamericanos a la isla y que utilizaron como parte de sus argumentos precisamente el caso de Alan Gross.

“Cuando Obama asumió el poder en 2009, prometió tratar de hacer disminuir la desconfianza y promover cambios democráticos a largo plazo en la única dictadura que queda en el hemisferio”, dice el periódico, pero el caso de Gross lo ha estropeado.

A propósito del asunto, el Journal cita las intenciones de Cuba de conseguir que EE.UU. “perdone” a los cinco agentes cubanos hallados culpables de espionaje por una corte en 2001, y señala que las tensiones se agudizaron cuando el ex gobernador de Nuevo México Bill Richardson viajó el año pasado a la isla.

El ex gobernador fue a Cuba con la esperanza de de negociar la liberación e Gross en septiembre, precisa, pero lo que obtuvo fue un desaire cuando funcionarios cubanos incluso rehusaron dejarlo visitar al estadounidense encarcelado. “Richardson lo calificó (a Gross) de rehén, lo que enfureció más a los cubanos”, destaca.

El Journal puntualiza además que Peter Kanh, el abogado de Gross que asistió al juicio en La Habana indicó en una declaración que el gobierno castrista no presentó evidencias de que el contratista judío haya obrado contra el Estado cubano.

Citando al abogado, el periódico apunta que “la fiscalía llamó como testigos a miembros de la comunidad judía, pero estos específicamente negaron que el señor Gross hubiese estado involucrado en actividades subversivas”.

El diario resalta además las declaraciones de Mark Lopez, viceadministrador de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), que financió el viaje del contratista a Cuba, diciendo que a pesar del caso Gross la agencia no renunciará a sus programas de ayuda.

Lopez dijo, según el Journal, que “Estados Unidos y la USAID continuarán proporcionando apoyo humanitario a disidentes, fortaleciendo la sociedad civil y facilitando que la información fluya hacia y desde dentro de la isla”.

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