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Cubanos influyentes del exilio buscan cambio en política hacia la isla


Malecón habanero. Archivo

A pesar del cambio de actitud entre algunos cubanoamericanos y los que han llegado de la isla recientemente, los cubanos de más influencia se han mantenido como guardianes del embargo económico de Estados Unidos a Cuba.

Cuando el nuevo museo de arte de Miami se inauguró en diciembre, Jorge Pérez habló cómodamente sobre algo que fue alguna vez un tópico tabú entre estadounidenses de origen cubano más influyentes: su deseo de aumentar los intercambios artísticos con los cubanos de la isla.

Y esta semana, el magnate azucarero Alfonso Fanjul -cuyo negocio familiar fue confiscado por Fidel Castro en 1959- habló públicamente por primera vez sobre volver a invertir en Cuba.

Los dos hombres son parte de un número cada vez mayor de poderosos empresarios y líderes cívicos y políticos estadounidenses de origen cubano que están rompiendo con la tradicional línea sobre la relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Pero a pesar del cambio de actitud entre estadounidenses de origen cubano de segunda generación y los que han llegado de la isla recientemente, las personas de más influencia de la primera generación de inmigrantes se han mantenido como guardianes del embargo económico de Estados Unidos a Cuba, establecido hace cinco décadas, y han utilizado durante años su influencia para bloquear cualquier cambio mayor.

"Si se establece una política para conseguir ciertos objetivos, después de un tiempo si esos objetivos no se consiguen hay que cambiar las políticas o los objetivos", dijo Paul Cejas, empresario y ex embajador estadounidense en Bélgica durante el gobierno de Bill Clinton. Cejas salió de Cuba poco después de la revolución.

"La diplomacia es una herramienta de la política. Es una herramienta de hacer y aceptar concesiones. Se usa incluso con los enemigos más acérrimos de Estados Unidos", dijo.

Los comentarios de Fanjul fueron una bomba entre la élite cubana en el exilio en el sur de Florida, a pesar de que no planteó eliminar el embargo.

En una entrevista con The Washington Post, el presidente ejecutivo de Fanjul Corp., quien se ha opuesto desde hace mucho tiempo al gobierno cubano, habló sobre sus viajes recientes a la isla y su interés en las vastas posesiones azucareras que tenía la familia en la isla. No quiso decir si eso dependería de la muerte de Raúl y Fidel Castro, o del fin del sistema comunista en la isla. Fanjul declinó ser entrevistado por The Associated Press.

Por su parte, Pérez, capitalista declarado y fuerza mayor en la revitalización urbana de Miami, dijo que no se disculpa por su deseo de ver arte cubano en el Museo de Arte Pérez de Miami. Pérez admitió que algunos artistas podrían tener vínculos con el gobierno de Castro, pero afirmó que los intercambios hacen más bien que una política unilateral contra la isla.

"Así como soy realmente anticomunista, también soy realmente antiimperialista", agregó.

Pepe Hernández es director de la Fundación Nacional Cubano Americana, en otras épocas la principal organización del exilio opuesta al diálogo con Cuba. En años recientes ha alentado más intercambios, lo que creó divergencias en la comunidad, pero ahora el grupo ha decidido ampliarse y pronto abrirá nuevas oficinas nuevas en el corazón de La Pequeña Habana.

"Finalmente estamos reduciendo la brecha generacional, una diferencia que tienen todas las comunidades en el exilio", dijo Hernández.

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