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A la búsqueda de raíces comunes entre música cubana y cajún


Archivo 2010.- Integrantes del grupo de música tradicional cubana Los Mambises, interpretan una canción en La Habana, Cuba.

La conexión musical y cultural entre La Habana y Nueva Orleáns data de la época colonial y músicos estadounidenses viajan a la isla para conocer las raíces.

Michael Doucet, integrante de la banda de música cajún BeauSoleil, que ganó dos premios Grammy, estaba sentado en su habitación de un hotel colonial junto a una plaza en Cuba cuando escuchó una música que le resultó conocida. "Muchacho, pensé que estaba en el cielo. Estaba escuchando hits de la orquesta de Dennis McGee", relató Doucet.

McGee es uno de los primeros exponentes de la música cajún con temas grabados, lo que tuvo lugar durante una serie de sesiones entre 1929 y 1930.

Doucet abrió las persianas para ver la orquesta, que tenía dos violines, una viola, un clarinete, una trompeta, un trombón y percusión, como no podía ser de otra manera. "Estaban tocando danzón, música cubana de fin de siglo que se parece mucho a la música de fin de siglo de Nueva Orleáns", comentó Doudet.

La conexión musical y cultural entre La Habana y Nueva Orleáns data de la época colonial. "Fue sorprendente escuchar eso", afirmó Doucet. Agregó que grabó la sesión en su iPhone, con sonido y video, pero que perdió el teléfono.

A pesar de los racionamientos y de otras penurias en la isla, Doucet dijo que hay música en todos lados, desde las escuelas secundarias hasta los poetas y tríos "que han estado tocando juntos por 40 años". "Había música todos los días, todo el día, distintos tipos de músicos", expresó. "Pude tocar con algunos y leer música con ellos. Fue maravilloso".

Por eso participó en una gira con Festival Tours International, que se especializa en giras musicales. "Hemos estado tocando música folclórica cubana por años, aprendiendo y viendo cómo lo hacen, que es como lo hacemos nosotros", indicó Doucet, quien hizo el viaje sin BeauSoleil. "Es música folclórica pura, de fin de siglo".

El grupo que hizo la gira incluyó productores de Hollywood, médicos, músicos y gente ordinaria, manifestó Doucet. "Fuimos a experimentar este país lleno de música", expresó. "A todos les encantaba la música y vivimos esta experiencia antes de que cambie, porque ha habido cambios y pienso que seguirá habiéndolos".

Algo que no ha cambiado son los automóviles de los años 50. "Nos topábamos con autos como un Oldsmobile del 58 y luego con algún carro tirado por una mula que transportaba 20 personas", declaró Doucet. "Y luego veíamos un auto ruso parecido a un Fiat que estaba todo desvencijado y un autobús chino. Después otro auto viejo".

"Así son las cosas", señaló. "Supongo que siguen andando porque tienen repuestos rusos. Hay algunos autos hermosos, desde Cadillac hasta Chevy. Los más modernos son probablemente de los años 60".

Doucet recordó que el guía les había dicho antes de salir que llevasen artículos que pudiesen dejar en Cuba para que disfrutase el pueblo cubano. "Llevé muchas cuerdas de violín, de guitarra... y música. La gente no tiene todo eso", dijo Doucet. "Ropa. Llevé una valija llena y dejé casi todo. Todas estas cosas tienen mucho valor para ellos. Son muy creativos".

El principal violinista de su banda llevó además unas cuantas pelotas de béisbol, cortesía de la St. Thomas More High School. "Fueron un gran éxito. Le tiré muchas pelotas a los chicos y jugamos un poco", comentó. "Les encanta el béisbol allí". Doucet notó similitudes entre la actitud de los cubanos hacia la música y la de la gente de su ciudad. "La música es muy rica. En Luisiana todos tocan música", declaró. "Allí es lo mismo".

Las comparaciones, no obstante, tienen un límite. "Si ellos quieren aprender música, los educan. No importa que tan lejos lleguen, es gratis. Lo mismo que la salud", dijo Doucet. "Pero todo viene con el socialismo. Es gratis hasta cierto punto. Son libres de pensar y hacer lo que quieren, pero no tanto. No quieren que se metan en la internet y cosas por el estilo". "No quieren que se codeen con el mundo exterior y se acostumbren a eso", agregó. "Pero el mundo exterior está allí".

"Culturalmente, ese es un tema completamente distinto", opinó. "Es como un país tercermundista. Hermoso y la gente es muy educada y muy gentil porque hay un gran elefante en la sala que los vigila". "Te observan. No puedes irte", acotó. "Así son las cosas".

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