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Médicos cubanos en Brasil: ¡El camino Cimarrón!


la médica cubana Ramona Matos Rodríguez hablando con periodistas.

La médica cubana supo que otros médicos extranjeros contratados como ella en Brasil, recibían nada menos que 10.000 Reales por mes (algo en torno de 4.100 dólares por mes, al cambio actual) Ella se sintió disminuida ante sus colegas extranjeros.

Finalmente en Brasil ocurrió lo esperado. Una médica cubana, Ramona Matos Rodríguez, huyó de su confinamiento esclavista en lo más apartado de la selva amazónica brasileña, para finalmente ganar su libertad. La doctora no adujo consideraciones abstractas de democracia o gobierno inadecuado, ella habló de haber sido engañada por la dictadura castrista, que le hizo suscribir un contrato (no fue bajo presión, fue voluntario, pero engañada) donde se lee que le pagarían 1000 dólares mensuales, distribuidos de la siguiente manera: recibiría 400 dólares mensuales en Brasil (comparado con los 30 dólares mensuales que recibía en Cuba, era un progreso) y los 600 dólares adicionales no los vería, sino al regresar a Cuba tres años después, porque serían depositados en un banco cubano para rescatarlos a su regreso --probablemente en espacies-- por ejemplo, comprando un carro a los precios draconianos que ya sabemos.

La médica cubana vino muy dispuesta al Brasil para enfrentar tres años de contrato; pero al llegar, y con la libertad limitada que le restringe la “brigada médica cubana” --organizada como si fuera un ejército-- supo de otros médicos extranjeros en el Gigante Sudamericano contratados como ella, dentro del mismo plan llamado “Mais Médicos” y que todos ellos recibían nada menos que 10.000 Reales por mes (algo en torno de 4.100 dólares por mes, al cambio actual) que en Brasil es un buen salario. Ella se sintió disminuida antes sus colegas extranjeros.

La Dra. Matos expresó ante la prensa brasileña que “había sido engañada por la Habana” que nunca le habló de los 10 mil Reales por mes que en realidad Brasil le paga a cada médico del plan en que ella trabajaría y mucho menos le dijeron que este plan le daría a la dictadura cubana la diferencia que ella no recibiría, es decir, 3 mil ochocientos dólares por mes producto de su esforzado trabajo. Ella adujo además que el resto de los médicos extranjeros del plan han traído con ellos lógicamente a sus familiares y que Cuba hasta ahora no lo había permitido.

La Dra. Ramona Matos, temerosa por la anterior promesa del gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil, PT --en el poder actualmente-- que ya había expresado diversas veces que “Brasil no le daría asilo a ningún médico cubano” lo primero que hizo al escapar de su confinamiento fue ir a la embajada norteamericana a tratar de obtener en EUA lo que Brasil supuestamente le negaría, pero en la embajada de EUA supo que el trámite de ella demoraría varios meses, durante los cuales debería “esconderse” hasta obtener el resultado de su pedido, que incluso podía ser negado. En vista a lo anterior, la médica cubana fue aconsejada a contactar con el diputado federal Ronaldo Cayado, líder del Partido Demócrata brasileño en el Congreso y allí recibió inmediata acogida y respaldo legal para su refugio oficial en Brasil.

El diputado Cayado llevó a la Dra. Matos ante el Parlamento, donde contó su historia, la que fue ripostada por parlamentares del PT al servicio de la Habana, que en lugar de contestar los argumentos de la médica cubana y sus razones para abandonar el fraude del cual era cómplice, la atacaron personalmente, usando el conocido método fascista (creado por Goebbels) de atacar la persona, desprestigiándola, en lugar de ripostar sus argumentos. Esa cobarde actitud provocó que el diputado Caiado entrara con pedido de entrevista con la ministra de Derechos Humanos en Brasil y con la ministra de Asuntos de la Mujer, ambas militantes del PT, que no se pronunciaron ante las bajezas y ataques personales que la médica sufrió públicamente.

El ministro de salud por su parte, probablemente usando el guión de la embajada cubana en Brasilia, atacó la médica lamentando “el abandono que la doctora había hecho de sus pacientes” con el mismo tono autoritario que los antiguos negreros acusaban a los esclavos que huían de las plantaciones de cañeras hacia su libertad “internándose en el monte”, llorando por “el volumen de caña que no había sido cortada debido a la huida del esclavo”. ¡Una canallada!

En vista de la “guerra” personal que el PT entabló contra la médica cubana una vez libre, probablemente a instancias de la embajada cubana en Brasilia, la Dra. Matos ripostó con una demanda judicial doble: primero una demanda laboral para recuperar el dinero que ella había ganado y que Brasil había desviado a Cuba ilegalmente; y segundo, para que el Tribunal General del Trabajo diera el mismo derecho a todos los médicos cubanos presentes en Brasil al momento de ejecutarse la acción. Como en Brasil hay independencia de poderes y el contrato que la médica cubana mostró públicamente es ilegal (el gobierno había dicho que los médicos ganarían una “beca” en dinero) porque iban a hacer “investigaciones y estudios de posgrado”, cosa totalmente falsa, como lo demostró la existencia del contrato mostrado por la Dra. Matos.

Así las cosas, la Dra. Matos acaba de desmontar ante la opinión pública brasileña la mentira del gobierno brasileño en contubernio con la dictadura cubana, para el tratamiento esclavista que la dictadura castrista acostumbra a dar a sus profesionales, aceptado de manera inhumana por un gobierno de izquierda, que siempre se ha dicho defensor de los derechos de los trabajadores (incluso se hace llamar “Partido de los Trabajadores”, PT, ¿!) aceptando oficialmente un trabajo configuradamente esclavo, según la leyes del propio Brasil. ¡Una verdadera vergüenza!

Ahora está en manos del poder judicial brasileño el destino, no sólo de la estafa cometida contra la Dra. Matos, como el futuro mismo de un plan netamente electorero, con visos de suministrar atención médica primaria en rincones apartados de la geografía brasileña, lo que en realidad quiere es situar “cabos electorales” entre la población más carente, y al mismo tiempo, explotar los médicos cubanos pagándoles una miseria en Brasil, para que Cuba pudiera hacer “caja” con el dinero no pago a los médicos y financiar así el dinero brasileño del Puerto de Mariel. Con esta canallada, Cuba tendría fondos para pagarle a las grandes empresas brasileñas el trabajo previamente financiado por el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

Por suerte para los cubanos amantes de la democracia y que ven con muy malos ojos la explotación esclavista que los hermanos Castro hacen con profesionales cubanos honestos, como demostró la Dra. Ramona Matos, seguiremos denunciando las canalladas mutuas de ambos gobierno cómplices en la explotación, y estaremos pendientes para los futuros casos de otros médicos que seguirán el camino cimarrón trazado por esta valiente médica cubana.

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