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Trabas a "trapishoppings" dejarán miles de desempleados


Los dependientes de negocios que vendían ropa importada eran una fracción importante de los trabajadores contratados, un 18% de los más de 400.000 cuentapropistas.

De los 436,342 cubanos reportados, al cierre de junio, con licencias para ejercer la actividad privada (con mayor presencia en La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba), el número de trabajadores contratados representa el 18%.

Eso evidencia que en los últimos dos años, los pequeños negocios privados han sido la principal fuente de empleo de hombres y mujeres, principalmente jóvenes, en momentos en que el sector estatal reporta un sobregiro en sus plantillas, con un millón de trabajadores que tendrán que ser despedidos.

Entre ese 18% de trabajadores contratados, están los que se desempeñan como dependientes en los miles de establecimientos que venden ropa importada, ocupando muy altos índices de incidencia, después de los que laboran en pequeños restaurantes, pizzerías y cafeterías, los choferes de los autos de alquiler y en camiones de transporte de pasajeros y mercancía.

Para los residentes de las principales ciudades de Cuba se ha hecho normal ver en los portales de muchas casas y en locales y plazoletas habilitados al efecto, a los vendedores de confecciones textiles que son traídas del exterior y que tienen una gran aceptación del público, debido a que sus modelos son más atractivos que los que se encuentran en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), propiedad del Estado.

Los dueños de estos establecimientos, quienes tienen licencias como modistas o sastres, han abonado sus impuestos mensuales y han hecho las declaraciones juradas de sus ventas, en las que está contemplado el número de empleados contratados.

En general, el negocio iba bien, hasta que Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros, en las reuniones de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebradas los días 6 y 7 de julio, se mostró alarmado porque en la actividad privada, según dijo, “se manifiestan indisciplinas en las que incurren muchos de ellos, como es el caso de los que tienen una licencia para una actividad y realizan otra”. Puso el ejemplo de las modistas o sastres, que se dedican a vender ropas importadas. Afirmó que esto no podrá continuar, “tendrá que ser rectificado con una nueva norma jurídica que fije el alcance de cada actividad”.

El primero de septiembre, sin esperar a la puesta en vigor de la resolución 42, los consejos de administración de las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus y Cienfuegos, prohibieron la venta de ropa importada en todos sus municipios.

Y más recientemente, el día 26 del mismo mes, en el número 27 de la Gaceta Oficial de la República de Cuba, en su edición extraordinaria, apareció la Resolución No. 353/2013, del Ministerio de Finanzas y Precios, referida a las normas para la tributación de las personas dedicadas a la actividad privada y las cuotas mínimas mensuales a cuenta de ese impuesto. Y también apareció la resolución No. 42/2013, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), que establece el reglamento para los autorizados a desempeñar la actividad privada.

Las "trapishoppings" ofrecen ropa importada de mejor caliad y a mejor precio que las "shoppings" estatales
Las "trapishoppings" ofrecen ropa importada de mejor caliad y a mejor precio que las "shoppings" estatales
En la Resolución del MTSS, quedan despejadas las dudas acerca de aquellas actividades que por un prolongado tiempo se han ejercido, pero que, según Murillo, nada tienen que ver con lo autorizado por la licencia. Se aclara que los poseedores de la licencia de modistas o sastres se ocupan de “confeccionar, arreglar y trasformar ropas, realizar trabajos simples y complejos de sastrería y costura a la medida, y que no incluye la comercialización de ropa de fabricación industrial o importada”.

Pero este asunto, tal como está planteado, provoca un gran problema: De los que tienen licencia para ejercer la actividad privada en Cuba, el 68% no tenía vínculo laboral con el Estado y el 32% son trabajadores estatales y jubilados, lo que dice a las claras del efecto negativo que traerá la prohibición de las ventas de ropas importadas.

A partir de este mes, miles de personas pasarán a engrosar las filas de los desempleados, y sus familias se verán sumidas en la miseria.

Todo apunta a que la puesta en vigor de la susodicha Resolución es el resultado de la presión ejercida por los coroneles y generales que controlan el comercio minorista en dólares.

Al hacer el balance de las ventas del primer semestre, comprobaron alarmados la baja recaudación de dólares en las tiendas estatales. La estrepitosa caída de las ventas en la mayoría de las TRD la atribuyen a los pequeños negocios privados que se dedicaban a vender ropa importada, los cuales se habían ganado, en buena lid, más del 85% de la clientela.

(Publicado originalmente en Cubanet el 10/11/2013)

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