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Corresponsales extranjeros bajo coacción en Cuba


El diario The Wall Street Journal destaca que mientras la prensa internacional reporta sobre las “reformas” en la isla, apenas habla de la muerte de un disidente.

Los periodistas extranjeros que reportan desde Cuba trabajan bajo coacción psicológica, la amenaza de perder sus credenciales y de ser encarcelados o expulsados del país, además de que se les espía 24 horas diarias los 7 días de la semana, destaca el diario The Wall Street Journal.

En un artículo titulado “Cuba, los Castro y el filtro de las noticias”, el periódico dice que el turismo estadounidense con la isla o como se le denomina ahora, “intercambios culturales”, está en aumento y ha llevado a algunos observadores a concluir que la dictadura cubana es “más amable y dulce” de lo que solía ser.

Sin embargo, apunta que todos los que visitan e interactúan con la isla son cuidadosamente vigilados como lo fueron desde el principio. “En el negocio de las noticias, a los reporteros no se les permite viajar libremente, y está prohibido dañar la imagen del gobierno de Castro. Las penas pueden ser severas”, señala.

El diario subraya que mientras la prensa reporta sobre las “reformas” de mercado que se implementan en la isla este mes ocurrió la muerte del preso político Wilman Villar Mendoza tras una huelga de hambre. “Su encarcelamiento fue parte de una amplia ola represiva que ya dura más de un año entre crecientes protestas populares, particularmente de jóvenes”, agrega.

El Journal destaca el caso para decir que la zona oriental donde murió el prisionero “es una de las más reprimidas en el país, tal vez porque es donde, históricamente, se han originado los levantamientos en Cuba”, dice.

Pero “como no hay embajadas allí y los reporteros no pueden abandonar La Habana sin permiso, la magnitud de la rebelión oriental no es reconocida por el mundo exterior”, añade.

Abundando en la coacción que el gobierno cubano ejerce sobre los periodistas, el periódico apunta que “los Castro alegan que Villar Mendoza era un delincuente común. Este es un procedimiento estándar –precisa--: de hecho el régimen afirma que en las cárceles cubanas no hay prisioneros políticos, sólo delincuentes”.

Luego enumera cómo el ex corresponsal en Cuba de la televisión española Vicente Botín describe lo difícil que es reportar la verdad de lo que sucede en la isla en su libro de 2009 titulado “Los funerales de Castro”, y cita la expulsión en 1997 de un periodista francés por Fidel Castro, y el retiro de credenciales en 2007 a tres corresponsales extranjeros, del Chicago Tribune, la BBC y el diario mexicano El Universal, por falta de “objetividad”.

También menciona el caso del periodista español Sebastián Martínez Ferraté, condenado en 2011 a 7 años de cárcel en La Habana tras haber realizado en 2008 un documental con cámara oculta sobre la prostitución infantil en la isla.

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