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Robo y profanación en el Cementerio Colón


La necrópolis genera un poco más de 350.000 CUC cada año. Entonces, se vale preguntar, ¿a dónde van a parar los beneficios que produce la oficina encargada de cobrar por visitas y por el servicio de guías?

Si pintaron las iglesias para recibir al papa Francisco y están soltando el bofe, mientras remiendan las arterias principales de La Habana por la visita de Barack Obama, es sensato pensar que alguien grande debería morir para que le echen una mano al Cementerio Colón, donde parecen extraviarse la bondad, la caridad, la esperanza y hasta la fe.

Posee un patrimonio valorado en más de $100 millones

Sepulturas profanadas, nichos destruidos, pirámides saqueadas, panteones desplumados, mausoleos mancillados y estatuas robadas que han salido del país con la autorización, previo pago de sobornos, de funcionarios del Consejo Nacional de Patrimonio de Cuba.

Con más de 130 años, el Cementerio Colón es mundialmente famoso por su arquitectura funeraria, sus construcciones en granito y mármol de Carrara, e invaluables vitrales. Posee un patrimonio valorado en más de $100 millones.

Allí, junto a todo tipo de leyendas, yacen los restos de quienes en vida fueron importantes personajes de la ciencia, la cultura, la política y el folklore capitalino. Por tal razón, el camposanto de Colón, consiguió ocupar el muy merecido tercer lugar en importancia mundial.

Le preceden únicamente Staglieno en Génova, Italia, y Montjuic en Barcelona, España.

Esta necrópolis genera un poco más de 350.000 CUC cada año.

Me arriesgo a decir que ni el luto ni la tristeza pueden superar el magnetismo que provoca el arte y la belleza del cementerio habanero. Por esa razón, la Oficina del Historiador dice trabajar en una labor de restauración que se proyecta de manera integral, no sólo en panteones y capillas, también en la señalética del lugar, los tipos de árboles que se plantan, pavimentar las vías principales y la iluminación.

Todos sabemos que los cubanos en la isla no pueden controlar sus vidas, así que mucho menos a sus muertos. En el Cementerio Colón algunos muertos permanecen en condiciones de deplorable indignidad y otros, con o sin permiso de sus familiares, han sido exhumados para mutilar esqueletos y vender huesos a paleros, artesanos y/o estudiantes de Medicina.

recibe anualmente la visita de 70.000 turistas

Mantener una institución de ese tipo, 57 hectáreas y declarada Monumento Nacional en febrero del 1987, merece atención, dinero y esfuerzo. Por ello, comparto la idea de que se haya implementado un mecanismo de recaudación de divisas necesarias para su restauración.​

Cuba no es excepción. Se paga un tique para entrar a la Capilla Sixtina, a la Basílica de San Pedro, a la Alhambra de Granada, a la Colina del León en Waterloo, al Empire State Building de Nueva York, al Taj Mahal de la India… como debe ser.

Lo que no logro entender es que –según cifras oficiales– si el lugar recibe anualmente la visita de 70.000 turistas, y cada uno debe pagar 5 CUC por su entrada, ¿por qué no se ven mejorías?

La necrópolis genera un poco más de 350.000 CUC cada año.

Entonces, se vale preguntar, ¿a dónde van a parar los beneficios que produce la oficina encargada de cobrar por visitas y por el servicio de guías? Justo en este momento, sería oportuno, más que bueno, averiguar quién posee la patente para ejercer tal corrupción.

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    Juan Juan Almeida

    Licenciado en Ciencias Penales. Analista, escritor. Fue premiado en un concurso de cuentos cortos en Argentina. En el año 2009 publica “Memorias de un guerrillero desconocido cubano”, novela testimonio donde satiriza  la decadencia de la élite del poder en Cuba.

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