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Pasión cubana por la Eurocopa


Los fanáticos del futbol

El deporte cubano vive un tiempo muerto. Finalizada la temporada de béisbol, con el triunfo de los tigres de Ciego de Ávila, los fanáticos tienen pocas opciones donde escoger.

Quienes mensualmente pueden pagar 10 pesos convertibles, se conectan a la ilegal antena por cable, disfrutan el soberbio y dinámico baloncesto de la NBA estadounidense, por estos días jugando sus playoffs por la corona regional. Quienes no pueden darse ese lujo -la mayoría de los cubanos- al día siguiente indagan los resultados en peñas improvisadas en bodegas y esquinas de barrios.

El otrora flamante deporte del cual Fidel Castro se enorgullecía, está en horas bajas. Una mala caricatura de las Morenas del Caribe decepcionó al no clasificarse el voley femenino para los Juegos Olímpicos de Londres.

Debido a las constantes deserciones de sus mejores jugadores, los hombres de la malla alta tampoco tienen el camino despejado en la cita londinense. Un modo de matar el tedio es asistir al opaco boxeo del torneo internacional Giraldo Córdova Cardín, donde solo los púgiles locales aportan cierto nivel.

Entonces todas las miradas en la isla en estos momentos se centran en la Eurocopa, del 8 de junio al 1 de julio en Polonia y Ucrania. Ya la pasión comenzó a subir de tono en las discusiones deportivas.

La Eurocopa es una especie de mundial, sin Brasil y Argentina. En Cuba, donde se extraña tener una selección competitiva, la gente hincha por diferentes países. Cuando se habla de liga española, los cubanos están divididos entre culés y merengues. Claro que también hay fanáticos del Chelsea, Bayer Münich, Milan, Inter, Juventus o los diablos rojos de Sir Alex Ferguson.

A la hora de los torneos donde compiten selecciones nacionales, el pastel se suele repartir entre la Argentina de Messi y el Brasil de Neymar. El otro peso pesado es la formidable escuadra de Vicente del Bosque.

El tiqui-taca de Xavi, Iniesta y compañía tiene más seguidores que el once nacional. Por tanto, la España de los enanos maravillosos en el centro del campo, y el matador Llorente como ariete, tiene el número uno en el ranking de los hinchas isleños. Dan a la roja como favorita en esta Eurocopa.

Aunque no será un paseo militar. La Alemania de Ozil impresiona. Estos teutones no son lerdos con el balón en los pies. Todo lo contrario.

Tocan de cine y sus delanteros llevan pólvora. Otro equipo con numerosos seguidores es Italia. Puede que a muchos no les atraiga su estilo de juego defensivo. Pero bajan la persiana como pocos. Y en los contraataques son letales.

No por gusto han sido cuatro veces campeones del mundo. La Francia de "Scarface" Ribery y de Benzemá también tiene fans. Holanda, y su fútbol ofensivo que mima al balón, siempre enamoran. Sus nervios, mala suerte y complejo de inferioridad les ha impedido besar la gloria. Pero ya es hora.

Inglaterra es otra que calienta las tribunas deportivas en el verde caimán. Las demás selecciones son menos seguidas. Pero es indudable que Portugal, con ese animal de fabricar goles llamado Cristiano Ronaldo, lleva a miles de fanáticos cubanos a ver sus partidos por la tele.

En este junio de 2012, con un calor que revienta, con las habituales carencias de comida, un transporte público caótico y el virus del dengue, que según fuentes fiables ha provocado cerca de 200 muertos en La Habana, hace que los amantes a los deportes vean en la Eurocopa una especie de bálsamo placentero.

No es que el fútbol sustituya los múltiples dolores de cabeza de nuestra vida cotidiana. Pero al menos podemos olvidarlos durante 90 minutos.

Artículo de Iván García publicado en Infobae el 8 de junio del 2008
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