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Robert Kennedy Jr. ve éxitos y fracasos en Cuba


El abogado y activista medioambiental Robert F. Kennedy Jr.

El sobrino del ex presidente John F. Kennedy afirma que hay mucho que aprender de los éxitos y fracasos de Cuba y tilda de fracaso la política implementada por su tío, Jonh F. Kennedy.

El sobrino del ex presidente John F. Kennedy, Robert Kennedy Jr., escribió un artículo de opinión publicado en Inter Press Service, donde califica de equivocada la política de su tío y su padre, Robert Kennedy, respecto a Cuba.

Con el título “Tenemos tanto que aprender de Cuba”, el abogado estadounidense y especialista en medio ambiente, asegura que la medida del pasado 17 de diciembre del presidente Obama para restablecer las relaciones con Cuba “generó la esperanza en muchos sectores, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo”.

Reconoce que “Cuba sigue siendo una dictadura”, pues en la isla se “restringe libertades básicas como la libertad de expresión y de reunión, y (el gobierno) es propietario de los medios de comunicación”, y las elecciones son programadas y en ocasiones “el gobierno cubano llena las cárceles con presos políticos”.

Pero considera que “el embargo es una locura”, y recuerda que en “auténticos tiranos en el mundo que se convirtieron en aliados cercanos de Estados Unidos y muchos gobiernos con peores historiales de derechos humanos que el de Cuba”.

Como ejemplo pone las relaciones con Azerbaiyán, “cuyo presidente, Ilham Aliyev, hierve a sus rivales en aceite, pero también Arabia Saudita, Jordania, China, Bahréin, Tayikistán, Uzbekistán y muchos más.

Kennedy asegura que “Cuba consiguió algunos logros impresionantes” y enumera el índice de alfabetización, la atención sanitaria, el número de médicos y su formación. Y pone como ejemplo la “libreta mensual de racionamiento de alimentos que cubre sus necesidades básicas”. Y sobre la asfixia economía de la Isla pone en una misma balanza “las ineficiencias del marxismo” y “el estrangulamiento que provocaron los 60 años de embargo comercial”.

Considera el autor que el embargo “fortaleció a la dictadura” y “monstruo plausible a quien culpar por la pobreza de Cuba” y “ayudó a mantener a los hermanos (Fidel y Raúl) Castro en el poder durante las últimas cinco décadas”. Y también “justificó las medidas opresivas del gobierno cubano contra la disidencia política”.

Y como “mejor argumento a favor de levantar el embargo” asegura que este no funciona. Además expone el derecho como estadounidense a visitar la isla y se pregunta “¿Por qué no puedo ir a donde quiera?”.

Afirma que visitó Cuba y “me dio la oportunidad de ver de cerca al comunismo con todos sus defectos y fallas”. Asegura que su tío “le dijo a Castro, a través de intermediarios, que Estados Unidos pondría fin al embargo cuando Cuba dejara de exportar revolucionarios violentos a los países de la Alianza para el Progreso en América Latina” y dice que esa política de La Habana “terminó principalmente con la muerte del Che Guevara en 1967 y cuando Castro dejó de permitir que la Unión Soviética utilizara la isla como base para la expansión del poderío soviético en el hemisferio”.

Y como “el objetivo de nuestra política exterior en Cuba es promover la libertad de sus ciudadanos sometidos, deberíamos abrirles las puertas y no cerrárselas”. Termina diciendo que se debe aprender de los éxitos y los fracasos de Cuba.

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