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Cuba y el 20 de Mayo: ¿borrar el pasado?


Diploma a graduados de escuela primaria en Cuba con foto de Fidel Castro

Mientras conducía su camioneta Ford de color gris rumbo a Tampa, Leonardo, un contratista de la construcción nacido en Bayamo que lleva diez años viviendo en Miami, recordaba que en el exilio rescató platos olvidados, tradiciones relegadas y fechas patrióticas ignoradas.

“Desde la carne con papa al batido de guanábana, la música de Celia Cruz y Willy Chirino hasta celebrar el 20 de Mayo como fecha fundacional. Es nuestro Día de la Independencia. Aquí aprendí a honrar a Martí, de verdad, no solo en apariencias”, apuntaba Leonardo aproximándose al espectacular puente colgante que cruza la bahía de Tampa.

Fue en la emigración cuando Daniel, un habanero con dos décadas de residencia en Estados Unidos, vio por primera vez la bandera tricolor con la estrella solitaria en las puertas de las casas de familias cubanas un 20 de Mayo y por primera vez lo celebró. "Nací con la revolución y en Cuba nunca se festejó el 20 de Mayo. Los periódicos decían que no había nada que festejar, pues ese día nació una neocolonia, una etapa de ladrones, corruptos y fraude electoral. Decían que antes de 1959 era una república mediatizada”, hace unos meses rememoraba Daniel en una cafetería de Coral Gables.

A poco más de noventa millas de la Florida, en el barrio de Belén, en el corazón de La Habana, Yanaisis, 22 años, no tiene tiempo para hablar de la connotación del 20 de Mayo. En un bolso negro lleva desodorante Gillette, pasta dental Colgate y uñas postizas que intenta vender en el portal de Ultra, tienda por divisas ubicada en la calle Reina.

La joven vende mercancías que compra una 'mula', amiga suya, que viaja con frecuencia a Miami y la zona franca del Canal de Panamá.

Tiene dos actas de advertencia por prostitución.

“Me busco unos pesos vendiendo pacotillas y aseo de calidad. Si aparece un yuma o un punto discreto, mato jugada (se va a la cama con él). Tengo que mantener a un hijo de ocho meses, una madre alcohólica y un hermano de diez años. No me interesa conocer que pasó el 20 de Mayo de 1902. No debe ser algo bueno, porque la televisión y el Granma no hablan de esa fecha”, dice Yanaisis, quien está convencida que el día de la independencia de Cuba es el 1 de enero de 1959.

Richard, estudiante de segundo año de bachillerato, afirma que “las efemérides más importantes de nuestro país son el 27 de octubre de 1492, cuando Colón arribó a la isla, el 10 de octubre de 1868, que marcó el inicio de la Guerra de los Diez Años y el 24 de febrero de 1895, el reinicio de la lucha contra el colonialismo español comienzo”.

El disidente Manuel Cuesta Morúa, licenciado en historia, apunta que “el relato de ficción diseñado por la propaganda oficial celebra el 1 de enero de 1959 como el día que triunfó la revolución, pero Fidel no llegó a La Habana hasta el 8 de enero. Y señalan una fecha inexacta de la muerte del Che. Otras efemérides, como 20 de Mayo, se ningunea”.

Germán, graduado de ciencias políticas, considera que “se debe terminar con esa manera de contar los acontecimientos históricos. El gobierno cubano, a conveniencia, borra trechos de la historia, incluso edita fotos para que no aparezcan personas que consideran traidores a la revolución. No se celebra el 20 de Mayo y no se aprecia en su justa media la Constitución de 1940, simplemente porque no se acomoda a su ideología. Sería reconocer que a pesar de la Enmienda Platt y la instalación de una base militar en Guantánamo, Estados Unidos era más un aliado que un enemigo. Un país que nos ayudó en materia de sanidad, organizó las instituciones, preparó en Harvard a nuestros primeros maestros y que en 57 años de República, si quitamos los siete años de dictadura de Batista y tres o cuatro de Machado, con imperfecciones, existieron espacios democráticas y libertades empresariales”.

Carlos, sociólogo,considera que no celebrar el 20 de Mayo ha sido un error histórico. "La historia de Cuba es como es, no cómo quisiera el régimen que fuera. Sí, es cierto, mucho de nuestros próceres independentistas, eran anexionistas. Gústele o no a la propaganda oficial, Martí no era marxista y Tomás Estrada Palma era el vicepresidente de su partido. Hay que detener la ola de mentiras o medias verdades tejidas alrededor de nuestra historia. El hijo de José Martí fue el jefe del Estado mayor durante la llamada Guerrita de las Razas, en 1912, que mató a más de dos mil negros y mestizos. Y no es cierto que Batista asesinara a 20 mil combatientes durante la lucha clandestina. Algún día debemos reconocernos tal como somos. Y por supuesto, festejar el 20 de Mayo como el día en que nació la República de Cuba”.

Además de cuestionarnos si debemos borrar el pasado, debemos reconocer que los cubanos residentes en la Isla no hemos sabido enfrentar la realidad. En nombre de una ideología—extranjera por cierto—, un capricho y la soberbia política, a tijeretazos, la revolución de Fidel Castro, ha querido dibujar un pasado y un futuro a su gusto.

El pasado 15 de mayo en Ginebra, el canciller Bruno Rodríguez en su discurso tuvo la desfachatez de decir que “antes de la revolución el 85% de los cubanos no tenían acceso al agua potable y la clase obrera no contaba con derechos laborales”

La mentira tiene piernas cortas. En la actualidad, el trazado urbanístico, infraestructura y arquitectura de las principales ciudades del en la actualidad, se realizó en la etapa republicana, mucho antes de que los barbudos llegaran al poder en 1959. Y la clase obrera, además del derecho a huelga, alcanzaron sus mayores conquistas gracias a las luchas sindicales.

Las dictaduras crean mundos imposibles. La intelectualidad cubana, o gran parte de ella, ha sido culpable por no enfrentar con argumentos nuestra historia real. En silencio han admitido, e incluso aplaudido, las tergiversaciones de la historia, por miedo u oportunismo político.

En el ocaso del castrismo debiéramos mirarnos de frente. Hubo pasado. Y también se gestaron esperanzas.

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    Iván García, desde La Habana

    Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. En 1995 se inicia como periodista independiente en la agencia Cuba Press. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba.

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