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Critican diarios silencio de Francisco ante dictadura castrista


El papa Francisco ora en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, cerca de Santiago de Cuba.

El Papa ha ido de "escribir encíclicas contra los poderosos de la Tierra a quedarse mudo ante los Castro".

"En la represiva Cuba, Francisco apacigua a los Castro", se titula un editorial publicado el lunes por el diario The Washington Post sobre el "inexplicable" comportamiento del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica en la isla gobernada por los hermanos Castro.

El periódico anticipa que en la visita a Estados Unidos que comienza hoy Francisco se reunirá con los marginados de la sociedad estadounidense y abordará temas difíciles, incluida su dura crítica al capitalismo, en lo que sus correligionarios dicen es parte de la función que el Papa ha aceptado como defensor de los sin poder, y que le ha ganado la admiración de los católicos y de algunos fuera de la Iglesia.

¿Cómo, entonces, explicar –se pregunta el diario de Washington– que durante su estancia de cuatro días en un país cuya dictadura comunista mantiene una implacable represión contra la libertad de expresión, la disidencia política y otros Derechos Humanos, el Papa no haya dicho o hecho absolutamente nada que pueda desconcertar a sus anfitriones oficiales?

El Post repara en que el jefe de la Iglesia Católica se entrevistó con Fidel Castro, que no ocupa ningún cargo oficial en Cuba, pero no con los disidentes, de los cuales dos que habían sido invitadas por el Nuncio a saludarlo en la catedral de La Habana fueron detenidas en el camino y otras decenas, cuando intentaban asistir a la misa al aire libre.

"Ni se hubieran molestado" –apunta el diario–: "el Papa no dijo nada en su homilía sobre su causa, ni siquiera sobre la libertad política en general. Los cazadores de un mensaje tuvieron que conformarse con una declaración críptica con respecto a que 'el servicio nunca es ideológico'".

El papa Francisco saluda a Raúl Castro el 21 de septiembre de 2015, durante una misa en la Plaza de la Revolución Calixto García, en Holguín (Cuba).
El papa Francisco saluda a Raúl Castro el 21 de septiembre de 2015, durante una misa en la Plaza de la Revolución Calixto García, en Holguín (Cuba).

Lamentablemente –señala el editorial– este apaciguamiento del poder es congruente con el enfoque del Vaticano hacia Cuba desde que Raúl Castro reemplazó a su hermano en 2006.

"Encabezada por el cardenal cubano, Jaime Ortega, la iglesia se ha comprometido a una estrategia de trabajar con el régimen, confiando en alentarlo a una gradual moderación, que ha tenido magros resultados: Raúl Castro prometió a Ortega liberar a todos los presos políticos, pero los arrestos han continuado, y grupos disidentes dicen que el número de encarcelados ya sobrepasa los 70", destaca el Post, y recuerda la muerte en un sospechoso accidente automovilístico del disidente católico Oswaldo Payá.

Menos que Wojtila y Ratzinger

Por su parte, un artículo del corresponsal del diario madrileño El País en Roma señala que de los tres pontífices que han visitado Cuba en los últimos 17 años, Jorge Mario Bergoglio está siendo, de forma sorprendente, el menos crítico con el régimen de los hermanos Castro.

"No tengan miedo", dijo a los jóvenes cubanos Juan Pablo II.
"No tengan miedo", dijo a los jóvenes cubanos Juan Pablo II.

"Si bien es verdad que ni Juan Pablo II en 1998, ni Benedicto XVI en 2012 se reunieron tampoco con la disidencia, sí realizaron llamamientos al cambio político, mientras que Francisco aún no lo ha hecho. Una circunstancia que llama más la atención dada la trayectoria, no pusilánime precisamente, de Bergoglio al frente de la Iglesia", escribe el autor, Pablo Ordaz, desde Holguín, segunda escala del Papa argentino en la isla.

Ordaz recuerda la "frase redonda" del polaco Wojtyla en su misa habanera: "Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba", así como su exhortación personal en ese sentido a Fidel Castro; también, propuestas de Ratzinger "más claras que las de Bergoglio", como cuando señaló "la irracionalidad y el fanatismo" de quienes imponen su verdad a los demás.

"Teniendo en cuenta tales antecedentes y el proceso de acercamiento hacia Estados Unidos, las vísperas de la visita papal estuvieron rodeadas de gran expectación ante lo que Bergoglio, de frente a Raúl Castro y con el mundo de testigo, pudiera decir. Pero, tres días después de su llegada a La Habana, el Papa sigue sin decir nada relevante. Más aún, sus únicos gestos de afecto han sido para los hermanos Castro. Ni una frase de respaldo o comprensión para quienes, durante más de medio siglo, han sido perseguidos por oponerse al régimen", apunta el articulista y dice que "tal frialdad hacia la disidencia ha sorprendido incluso a algunos periodistas, viejos amigos de Bergoglio para más señas, que viajan en la comitiva papal".

El corresponsal ofrece la explicación que circula entre los que acompañan al Papa en su viaje pastoral: "Jorge Mario Bergoglio no quiere hacer nada que perjudique el acercamiento –que él ayudó a fraguar– entre los Gobiernos de Cuba y de Estados Unidos".

Ordaz concluye diciendo que "sea cual sea el verdadero motivo, lo cierto es que el cambio de actitud radical de Francisco –de escribir encíclicas contra los poderosos de la Tierra a quedarse mudo ante los Castro– ha sembrado el desconcierto en una comitiva que este lunes llegó, tras pasar por Holguín, al santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba".

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