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Esquema de corrupción Sevilla - La Habana


Vista del viejo y populoso barrio de Centro Habana.

Viajes de placer a La Habana, reventa de vehículos usados destinados a chatarra, negocios de ron y casas, aparecen en un sonado escándalo de malversación de fondos públicos.

Viajes de placer a La Habana y supuesta ayuda humanitaria a Cuba están en el centro de un escándalo de corrupción de empleados municipales de Sevilla, que se ventila en las cortes de Andalucía.

La jueza Patricia Fernández Franco, ha imputado a Rafael Pineda, ex gerente de Lipasam, la empresa municipal de limpieza, y a otros dos empleados de ese organismo por un delito de malversación de fondos públicos.

En el esquema de corrupción descrito en el sumario participó también la Oficina de Vehículos Abandonados (OVA) de Lipasam, dirigida por un policía local, quien "viajó a La Habana varias veces con cargo a la empresa municipal para cerrar acuerdos de envíos de coches que habían sido retirados de las calles de Sevilla tras un largo tiempo de abandono".

Los vehículos abandonados que supuestamente eran vendidos por 200 euros a una empresa local de chatarra, eran enviados en realidad a Cuba como parte de un negocio encubierto como ayuda al régimen castrista.

El diario español ABC informa hoy que el administrador de esa empresa de chatarra en Sevilla – cuyo nombre no se reveló-, declaró a la Policía que él mismo fue en una de esas excursiones habaneras porque se lo ofreció el propio director de la OVA, "con la idea de pasar allí una semana de vacaciones".

"El dueño de desguaces A-92 llega incluso a dar detalles. Afirma que fue con el citado responsable de la O.V.A. y con el entonces jefe de inspección de Lipasam y que pasaron 8 días en una casa que había alquilado el primero… El empresario subraya, además, que él sólo hizo este tipo de salida una noche, mientras que sus acompañantes salieron todas las noches".

Según la declaración, citada por ABC, “el dueño del desguace asevera que el responsable de la Oficina de Vehículos Abandonados de Lipasam tenía una casa en Cuba, pero que no estaba a su nombre, y que se dedicaba a negocios de ron, por lo que había entablado gran cantidad de negocios en Cuba y que, por tanto, los viajes que aparentemente eran de negocio eran en realidad de placer. El empresario culmina este apartado recordando que él sólo viajó una vez "porque no hizo negocios con ellos y por las constantes salidas nocturnas de ellos".

Por su parte Pineda, ex gerente de Lipasam, declaró el miércoles ante la jueza que él no tiene ninguna responsabilidad sobre el destino de unos mil autos supuestamente facturados a la empresa local de chatarra y aseguró que él sólo autorizó dos viajes de tres personas de Lipasam a Cuba para un proyecto de medio ambiente en la playa de Varadero que está justificado tanto en la contabilidad de la empresa como en los informes de ejecución del proyecto.

Pineda dijo que los técnicos viajaron a Cuba para asesorar al Centro de Educación Ambiental en materia de recogida de residuos, señalando que Lipasam "es líder a nivel nacional en recogida de residuos" y que "la forma de hacer cooperación internacional no era prestar dinero sino conocimiento y formar a los técnicos cubanos".

Las autoridades cubanas no han hecho ninguna declaración sobre el proceso que involucra al centro gubernamental de Educación Ambiental. Tampoco la prensa oficial ha divulgado la noticia sobre el escándalo de corrupción en Sevilla que tiene implicaciones en Cuba.

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