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Especies cubanas estarán más protegidas con la cooperación de EEUU


Dos ejemplares de cocodrilos americanos (Crocodylus Acutus) que permanecen en un criadero artificial en el pueblo de Manzanillo, en la oriental provincia de Granma, Cuba. Archivo.

"La normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba podría significar que los conservacionistas tendrían más oportunidades para colaborar", destaca National Geographic.

Un artículo de National Geographic comenta este domingo que desde 1999 la Wildlife Conservation Society (la Sociedad para la Conservación de la Vida Salvaje) ha trabajado en Cuba para proteger a los cocodrilos de la isla.

"La decisión del presidente Obama para restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba ha centrado la atención en el posible fin al largo distanciamiento político de las dos naciones. Sin embargo, a pesar de la interrupción de las relaciones entre ambos países, durante años muchos especialistas estadounidenses han trabajado mano a mano con sus homólogos en Cuba (con el permiso de ambos gobiernos) para preservar la biodiversidad a nivel mundial".

La publicación destaca que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas ahora ofrece la oportunidad de construir sobre este fundamento un importante aviso para la conservación de las especies. Como el archipiélago más grande del Caribe, Cuba tiene la zona más protegida para la fauna, los hábitats más diversos, y el mayor número de especies de fauna endémicas de la región.

En los pantanos costeros de la isla cohabitan dos especies de cocodrilos de Cuba: El americano (Crocodylus acutus) y el cubano (Crocodylus rhombifer).

"Cada año, entre los meses de junio y julio, cientos de ellos inundan las playas del sureste de Cuba para buscar refugio y tener sus crías. Ambas especies de cocodrilos se cruzan y son de interés para la conservación. Mientras los cocodrilos americanos están ampliamente distribuidos, los cocodrilos cubanos se reproducen sólo en la costa suroeste de Cuba en la Ciénaga de Zapata y la Ciénaga de Lanier en la Isla de la Juventud".

"La normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba podría significar que los conservacionistas tendrían más oportunidades para colaborar, forjar nuevas asociaciones internacionales y proporcionar nuevas o adicionales oportunidades de empleo dentro del sector de la conservación".

Pero, por supuesto, la apertura de relaciones diplomáticas y el ritmo de crecimiento económico puede tener impactos negativos en los ecosistemas costeros de Cuba a través de un rápido desarrollo y el crecimiento del turismo.

"Nadie puede saber lo que el futuro traerá, pero la colaboración a largo plazo entre los científicos internacionales y cubanos proporciona un modelo de nuevos esfuerzos para asegurar la protección y gestión de los ecosistemas de manglar más prístinos en toda la región del Caribe y también vigilar la preservación de las especies", concluye el artículo.

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