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Italiano o no, el futuro Papa será un conservador


MP118 EL VATICANO 08/03/2013.- Los cardenales italiano Cardinals Ennio Antonelli (d) y Angelo Scola (i) llegan a la séptima congregación de purpurados preparatoria del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI.

Para los teólogos que se inspiran en Joseph Ratzinger la fe se derrumba si se deja de cultivar y se impregna de valores mundanos.

Después de dos papas tan diferentes como el carismático polaco Juan Pablo II y el intelectual alemán Benedicto XVI, lo único cierto es que el futuro pontífice será un conservador.

De los 115 cardenales que se encerrarán el martes en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Benedicto XVI, 48 recibieron el título de Juan Pablo II y 67 de Benedicto XVI, según informa la AFP.

Al proclamarlos "príncipes de la Iglesia", los dos papas extranjeros que han reinado en los últimos 35 años quisieron premiar figuras con su misma visión de la Iglesia, conservadora, más concentrada en asuntos de fe, espirituales y de teología, que en asuntos sociales y de alcance internacional.

La mayoría de los "papables" que la prensa cita, como el italiano Angelo Scola, el canadiense Marc Ouellet, el brasileño Odilo Scherer y el austríaco Joseph Schönborn son considerados conservadores, apegados a las tradiciones, poco dispuestos a realizar grandes reformas ni a tomar decisiones sorprendentes, como podría ser la conversión del banco del Vaticano en una entidad al servicio de los pobres después de haber sido blanco de escándalos por una trama de corrupción, tráfico de influencias y hasta lavado de dinero de la mafia.

Para los teólogos que se inspiran en Joseph Ratzinger, el primer Papa que renuncia en siete siglos, la fe se derrumba si se deja de cultivar y se impregna de valores mundanos.

Casi todos los papables que figuran en las quinielas de la prensa son teólogos, con una vasta cultura, políglotas, que tienen cuenta en Twitter y usan todos los medios de comunicación modernos a su alcance.

Paralelamente defienden a capa y espada los dogmas más tradicionales de la Iglesia, como la vida desde su concepción y condenan con firmeza la eutanasia y el aborto. Es posible que algunos admitan la comunión a los divorciados, que no excluyan la ordenación de sacerdotes a hombres casados en zonas particulares y que abran las estructuras eclesiásticas a las mujeres.

El célebre teólogo suizo Hans Kung, uno de los más críticos con los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, no deja de reprochar a la Iglesia que no aproveche la histórica posibilidad de cambiar que se le ha presentado tras la renuncia inesperada de Benedicto XVI a finales de febrero.

Para Alberto Flores D'Arcais, filósofo y director de la prestigiosa revista MicroMega, el último cardenal progresista fue el italiano Carlo Maria Martini, fallecido el año pasado. "Hoy en día la Iglesia al completo se presenta normalizada, homologada, compactada, en torno a sus posiciones conservadoras, desde un punto de vista teológico, ético y acaso político", recalcó.

La elección no será fácil y es por ello que se debate sobre quién sería su segundo en el estratégico cargo de secretario de Estado del Vaticano, cargo sumamente criticado durante la gestión de Benedicto XVI.
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