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El último censo realizado en Cuba revela que más de la mitad de los cubanos de otras provincias que han emigrado a La Habana proceden del oriente del país. ¿Crecerá la cifra con el auge de viajeros?

En una de las pistas de su disco de 1986 Sandunguera, Juan Formell advertía que "La Habana no aguanta más". Recordemos la anécdota: Los primos Cachito y Agustín, desde alguna provincia de Cuba, le escribían a su pariente habanero (o establecido en La Habana) para comunicarle su decisión de irse a vivir en la capital e instalarse provisionalmente bajo el mismo techo de su familia (de siete y "con dos perros además").

Formell, como solía hacer, había compuesto un tema bailable basado en una realidad con la que muchos cubanos podían identificarse: La de la incesante emigración interna de las provincias de Cuba hacia La Habana (también ocurre en menor medida hacia otros importantes asentamientos urbanos).

Pero, a pesar de que el Gobierno de la isla trató de encerrar con una muralla legal a la capital mediante el inconstitucional decreto-ley 217 de 1997, que convirtió prácticamernte a los provincianos en los "espaldas mojadas" deportables de Cuba, la profecía de Formell no se ha cumplido: Casi 30 años después, La Habana sigue aguantando, como indican las cifras del Censo de Población y Viviendas realizado en 2012.

Un artículo publicado por el Periódico 26 de Las Tunas refrescaba algunos datos significativos de la encuesta: El 11.2% de la población de Cuba está compuesta por emigrantes interprovinciales y cerca de la mitad de ellos radican en La Habana.

Una mirada a las estadísticas produce otras revelaciones. En la capital del país residían en el momento del censo 2.106.146 cubanos. De ellos, 514.871 habían nacido en otras provincias (24%), pero de esa fracción 274.308 (el 53.2%) procedían de las cinco provincias orientales: Las Tunas (20.438); Guantánamo (51.785); Holguín (57.221); Granma (66.361) y Santiago de Cuba (78.505).

El dato resulta más curioso si se compara con los 119.029 nacidos en las otras cuatro provincias occidentales de Cuba que rodean a La Habana (Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, Matanzas) y el municipio especial Isla de la Juventud que residían en la capital al momento del censo.

En un análisis del asunto publicado en su blog Jurisconsulto de Cuba, la abogada independiente Laritza Diversent señala que "la migración, principalmente del campo hacia la capital, está determinada, en primer lugar, por la diferencia en el desarrollo económico y social de las diferentes regiones del país".

Y agrega que "Por otra parte el gobierno suple con los orientales, la fuerza de trabajo en los oficios que los capitalinos rechazan". Ilustrativo de esto es el hecho de habaneros que llaman con sorna a la Policía Nacional Revolucionaria "la Policía Oriental Revolucionaria". Diversent señala que Raúl Castro en un discurso en 2008 se refirió al asunto diciendo que "si no vienen los orientales a cuidar los habaneros, empiezan a incrementarse los robos…".

La autora del artículo en 26 dice, citando los informes de la Oficina Nacional de Estadísticas que "la emigración interna en el país induce que a cubanos y cubanas les gusta cambiar de entorno y buscar mejoras de vida relacionadas con el trabajo, los salarios, la superación y formas más plenas de recreación".

La amenaza de superpoblación en La Habana que representan las relocalizaciones en la capital ha sido contrapesada por el mencionado decreto-ley, periódicas migraciones externas como los éxodos del Mariel en 1980 (141.762 personas según la ONE); de los balseros en 1994 (47.844); y una corriente migratoria sostenida de más de 30.000 emigrantes anuales en los últimos cinco años, que en 2012 se acercó a las cifras de 1994 con 46.682. También, por la baja tasa de fecundidad que enfrenta el país.

Pero el flujo natural de las regiones menos favorecidas a las más favorecidas ha sido exacerbado en las últimas décadas por la apertura al turismo internacional: Los datos del censo mostraron que en situación contraria a las provincias orientales en materia de emigración interna se encuentran La Habana, Matanzas, Artemisa, Mayabeque y Ciego de Ávila, algunas de ellas consideradas importantes polos turísticos (la ruinosa, pero encantadora Habana; Varadero, en Matanzas; Cayo Coco y Cayo Guillermo en Ciego de Ávila).

Tras las recientes medidas de apertura hacia Cuba anunciadas por el presidente Obama, aun antes de que los estadounidenses puedan ir a la isla a disfrutar de las playas, y de que las aerolíneas hayan iniciado vuelos regulares, la revista Newsweek reportó esta semana que las agencias de vuelos fletados a Cuba están aconsejando a los nuevos solicitantes que viajen en abril o mayo porque ahora mismo no hay cupo en los hoteles de la isla.

A este paso, ¿se convertirán Santiago, Holguín, Guantánamo y Granma en pueblos fantasmas?

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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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