Al menos 68 personas murieron este miércoles cuando un tren de Renfe impactó contra otro de Iryo que permanecía detenido en la provincia española de Toledo, en el segundo accidente mortal de la red de alta velocidad del país este año.
La Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha confirmó el balance de fallecidos e informó que otras 58 personas requirieron atención hospitalaria. Los equipos de emergencia continuaban buscando víctimas entre los vagones siniestrados.
Ambos convoyes transportaban a cientos de pasajeros y circulaban desde Madrid hacia Sevilla. El choque ocurrió por la mañana en la zona de Urda, unos 150 kilómetros al sur de la capital española, y provocó que dos vagones del tren de Iryo se salieran de la vía.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, apuntó de manera preliminar a una autorización “errónea” para que el tren de Renfe reanudara la marcha cuando el otro convoy seguía detenido más adelante. Las circunstancias de esa decisión y las causas del accidente permanecían bajo investigación.
Renfe informó que activó su gabinete de crisis y el plan de asistencia a las víctimas y sus familiares. La circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía quedó interrumpida.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se trasladó al lugar del siniestro y dijo que “no es asumible” para el país “sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año”.
El choque se produjo nueve meses después del accidente de Adamuz, en el sur de España, que dejó 46 muertos en enero. En ambos siniestros estuvieron involucrados trenes de la empresa estatal Renfe y la operadora privada Iryo, en conexiones entre Madrid y Andalucía.
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