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China apuesta por el consumismo


El primer ministro chino, Wen Jiabao (en pantalla), pronuncia un discurso durante la sesión inaugural de la Asamblea Nacional del Pueblo en Pekín.

Afirma premier chino que el consumo es la clave para destrabar el potencial pleno de la demanda doméstica en una economía de 1.300 millones de personas.

Los nuevos líderes de China se centrarán en un crecimiento liderado por el consumo para reducir la brecha entre los ricos y los pobres, al tiempo que tomarán medidas para terminar con la contaminación y la corrupción, dijo el martes el Gobierno.

De esta manera, las autoridades buscan abordar las cuestiones que representan los principales detonantes de la inestabilidad social en la gigantesca nación. El saliente primer ministro Wen Jiabao, hablando en la apertura de la sesión anual del parlamento, también anunció un gasto público récord para el 2013, que sostendrá el crecimiento y mantendrá el control del gobernante Partido Comunista en el poder por medio de un mayor presupuesto de seguridad interna.

El plan es el mapa que seguirá la administración entrante dirigida por Xi Jinping, quien asume formalmente como presidente al final de la sesión, con Li Keqiang tomando el puesto de primer ministro. "La producción no alcanza las necesidades materiales y culturales del pueblo, que crecen cada vez más", dijo Wen a los
delegados reunidos en el Gran Salón del Pueblo para el encuentro anual del Congreso Popular Nacional de China.

China admitió este año que existe una necesidad acuciante de aplicar reformas para reducir una brecha de ingresos que ahora es una de las mayores del mundo, en niveles que según dicen los analistas, provoca inestabilidad social a pesar de tres décadas de fulgurante crecimiento económico que sacaron de la pobreza rural a centenares de millones de personas.

Wen dijo que el consumo es la clave para destrabar el potencial pleno de la demanda doméstica en una economía de unas 1.300 millones de personas, reduciendo los excesos, la ineficacia y la desigualdad.

China clasificó oficialmente al 51 por ciento de sus ciudadanos como habitantes urbanos en el 2011, pero eso incluye a unos 200 millones de trabajadores migrantes rurales que generalmente desempeñan labores mal pagadas en las ciudades, carecen de derechos de residencia y tienen muy poco para gastar.

Wen dijo que la reforma acelerada del rígido sistema de viviendas hukou se necesita para alentar un esfuerzo de urbanización que según declaró, será la piedra angular del desarrollo económico. Reajustar el crecimiento para alejarlo del modelo orientado
a las exportaciones, muy dependiente de las inversiones, que sacó de la pobreza a millones de chinos y convirtió al país en la economía con el mayor comercio de todo el mundo, ha sido una prioridad de política de todo el mandato de Wen.
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