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Checos y eslovacos rememoran violento fin de la Primavera de Praga (Fotos)

Los checos viajan en un tanque soviético en la Plaza de Wenceslao alrededor de las 8-9 a.m. del 21 de agosto. En esta etapa, la atmósfera todavía era relativamente relajada, según Hajsky. "Mucha gente esencialmente todavía no se daba cuenta de que era un ataque planeado", dice. "Pensaron que era un ejercicio militar o algo así ... En esta foto, puedes ver que hay niños en el tanque. Como si estuvieran haciendo un recorrido en un parque de atracciones".
1/9 Los checos viajan en un tanque soviético en la Plaza de Wenceslao alrededor de las 8-9 a.m. del 21 de agosto. En esta etapa, la atmósfera todavía era relativamente relajada, según Hajsky. "Mucha gente esencialmente todavía no se daba cuenta de que era un ataque planeado", dice. "Pensaron que era un ejercicio militar o algo así ... En esta foto, puedes ver que hay niños en el tanque. Como si estuvieran haciendo un recorrido en un parque de atracciones".
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La atmósfera desenfadada en las calles en este momento es evidente en el letrero que dice: "Acceso no autorizado, estrictamente prohibido", que estos jóvenes se habían llevado de un sitio de construcción cercano. "Cabalgaron en el tanque empleando este típico humor negro checo", dice Hajsky. "La gente sonreía. En ese momento, aún lo veían como una especie de espectáculo ... Pero luego, por supuesto, las cosas comenzaron a ir en otra dirección..."
2/9 La atmósfera desenfadada en las calles en este momento es evidente en el letrero que dice: "Acceso no autorizado, estrictamente prohibido", que estos jóvenes se habían llevado de un sitio de construcción cercano. "Cabalgaron en el tanque empleando este típico humor negro checo", dice Hajsky. "La gente sonreía. En ese momento, aún lo veían como una especie de espectáculo ... Pero luego, por supuesto, las cosas comenzaron a ir en otra dirección..."
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Según Hajsky, las tropas soviéticas se sorprendieron por la reacción local a su llegada a Praga. "Más o menos vendrían aquí en un pequeño descanso", dice, y agrega que la forma en que viajaban en sus tanques era más una reminiscencia de un desfile del Día de la Victoria de la Segunda Guerra Mundial que una invasión.
3/9 Según Hajsky, las tropas soviéticas se sorprendieron por la reacción local a su llegada a Praga. "Más o menos vendrían aquí en un pequeño descanso", dice, y agrega que la forma en que viajaban en sus tanques era más una reminiscencia de un desfile del Día de la Victoria de la Segunda Guerra Mundial que una invasión.
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Al principio, los checos intentaron pacíficamente protestar contra los soldados, pero sus protestas cayeron en oídos sordos. "O actuaron como si no pudieran entender o nos dijeron que venían en nuestra ayuda", dice Hajsky. "Tenían estos lemas como ... '¡Aquí tienes una contrarrevolución!, ¡Te salvaremos de Occidente y su explotación!' Eran cosas totalmente ilógicas con las que sonreirías normalmente, excepto que no dio risa cuando comenzaron a disparar".
4/9 Al principio, los checos intentaron pacíficamente protestar contra los soldados, pero sus protestas cayeron en oídos sordos. "O actuaron como si no pudieran entender o nos dijeron que venían en nuestra ayuda", dice Hajsky. "Tenían estos lemas como ... '¡Aquí tienes una contrarrevolución!, ¡Te salvaremos de Occidente y su explotación!' Eran cosas totalmente ilógicas con las que sonreirías normalmente, excepto que no dio risa cuando comenzaron a disparar".
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A pocas cuadras de la Plaza de Wenceslao, en la calle Vinohradska, los periodistas de Radio Checoslovaca continuaron transmitiendo noticias de la invasión, para gran disgusto de los soviéticos, que se movieron rápidamente para tratar de suprimir todos los medios de comunicación. Cuando las tropas llegaron para cerrar la estación, la gente salió en tropel para mostrar su apoyo a los locutores.
5/9 A pocas cuadras de la Plaza de Wenceslao, en la calle Vinohradska, los periodistas de Radio Checoslovaca continuaron transmitiendo noticias de la invasión, para gran disgusto de los soviéticos, que se movieron rápidamente para tratar de suprimir todos los medios de comunicación. Cuando las tropas llegaron para cerrar la estación, la gente salió en tropel para mostrar su apoyo a los locutores.
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No mucho después de tomada la foto anterior, dijo Hajsky, la situación en torno a Radio Checoslovaca descendió al caos. "Algunos muchachos lograron agarrar las palas que tenían en los tanques y perforaron los barriles [de combustible]", dice. "Y les prendieron fuego con paños empapados en diesel. Y con el humo, se puede ver cómo las calles se oscurecieron como si fuera de noche. Y poco a poco, la metralla comenzó a volar también. Hubo un terrible pánico. La gente se cubrió donde pudo - detrás de los autos, en el suelo".
6/9 No mucho después de tomada la foto anterior, dijo Hajsky, la situación en torno a Radio Checoslovaca descendió al caos. "Algunos muchachos lograron agarrar las palas que tenían en los tanques y perforaron los barriles [de combustible]", dice. "Y les prendieron fuego con paños empapados en diesel. Y con el humo, se puede ver cómo las calles se oscurecieron como si fuera de noche. Y poco a poco, la metralla comenzó a volar también. Hubo un terrible pánico. La gente se cubrió donde pudo - detrás de los autos, en el suelo".
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A medida que los tanques comenzaron a calentarse, Hajsky recuerda que muchos checos realmente intentaron advertir a los invasores. "De repente, la gente comenzó a gritar: '¡Fuera! ¡Sal antes de que te suceda nada'", dijo con una sonrisa triste. "Ese era el poder genuinamente cómico de la situación, que aún había algo de empatía por ellos".
7/9 A medida que los tanques comenzaron a calentarse, Hajsky recuerda que muchos checos realmente intentaron advertir a los invasores. "De repente, la gente comenzó a gritar: '¡Fuera! ¡Sal antes de que te suceda nada'", dijo con una sonrisa triste. "Ese era el poder genuinamente cómico de la situación, que aún había algo de empatía por ellos".
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Incluso en medio del caos, la gente en las calles todavía tenía tiempo para "un poco de humor negro checo", dice Hajsky, señalando la esvástica que alguien había pintado deliberadamente en el costado del tanque en la imagen. "¡A los rusos realmente no les gustó eso!"
8/9 Incluso en medio del caos, la gente en las calles todavía tenía tiempo para "un poco de humor negro checo", dice Hajsky, señalando la esvástica que alguien había pintado deliberadamente en el costado del tanque en la imagen. "¡A los rusos realmente no les gustó eso!"
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En total, solo alrededor de una docena de las fotos que Hajsky tomó de la invasión sobrevivieron. Pero su recuerdo de esos eventos sigue siendo claro como el agua. A pesar de ser testigo de algunas de las peores carnicerías que ocurrieron ese día, dice que su peor momento fue cuando se encontró con amigos más tarde esa noche. "Éramos un grupo de unas 15-20 personas. Todos nos encontramos en la noche del día 21 y un silencio sepulcral nos invadió: solo 20 personas sin decir nada, en completo silencio. Fue una experiencia terriblemente poderosa. Todavía me conmueve hasta el día de hoy".
9/9 En total, solo alrededor de una docena de las fotos que Hajsky tomó de la invasión sobrevivieron. Pero su recuerdo de esos eventos sigue siendo claro como el agua. A pesar de ser testigo de algunas de las peores carnicerías que ocurrieron ese día, dice que su peor momento fue cuando se encontró con amigos más tarde esa noche. "Éramos un grupo de unas 15-20 personas. Todos nos encontramos en la noche del día 21 y un silencio sepulcral nos invadió: solo 20 personas sin decir nada, en completo silencio. Fue una experiencia terriblemente poderosa. Todavía me conmueve hasta el día de hoy".
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El sueño de un "socialismo de rostro humano" que pasó a la historia como la "Primavera de Praga" fue sepultado por las tropas del Pacto de Varsovia hace exactamente medio siglo. Checos y eslovacos, hoy miembros de la OTAN, rememoran este triste y violento capítulo de su historia.

Es un episodio que duele recordar y por eso las conmemoraciones son más bien discretas, silenciosas y serias, con mucha documentación, exposiciones de fotografías, conferencias y publicaciones, así como un amplio programa de radio y televisión.

Bajo el nombre "Operación Danubio", la avalancha militar de 200.000 soldados, 2.300 tanques y 700 aviones de los ejércitos de la antigua Unión Soviética (URSS), la República Democrática Alemana, Hungría, Polonia y Bulgaria cruzó la frontera poco antes de la medianoche del 20 de agosto de 1968.

El contingente fue aumentando en los días siguientes hasta totalizar 750.000 soldados y 6.000 tanques.

Cincuenta años más tarde, los historiadores no tienen aún una cifra exacta de las víctimas de la brutal represión que puso fin a siete meses de apertura y reformas para dar paso a dos décadas de duras políticas soviéticas calificadas de "normalización".

Según la emisora Prague TV, "nuevas investigaciones han ayudado a identificar a más personas que murieron durante la invasión, ya que muchos de los detalles fueron ocultados entonces. Las cifras exactas todavía se disputan, pero una estimación es de 137 civiles asesinados y 500 heridos".

Se considera que la Primavera de Praga se inició el 5 de enero de 1968, cuando Alexander Dubcek, líder del movimiento reformista, fue nombrado secretario general del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSC), si bien ciertas tendencias aperturistas habían comenzado unos años antes.

Desde 1948, cuando se instaló la dictadura comunista, en el país centroeuropeo el único partido permitido era el KSC, y cualquier crítica o protesta contra el régimen era duramente reprimida.

Pero después de la muerte del dictador soviético Josef Stalin en 1953 se llevaron a cabo algunas cautelosas reformas económicas y se relajó tímidamente la estricta censura, lo que dio pie al surgimiento de movimientos de intelectuales y artistas que se atrevían cada vez más a criticar al partido comunista.

Es en estas circunstancias que Dubcek sube al poder y, aunque mantiene el monopolio de su partido, introduce medidas para reformar y "democratizar" el régimen, incluida la libertad de prensa y de expresión.

También legaliza partidos políticos y sindicatos, así como el derecho a la huelga y a viajar libremente a países occidentales, algo prohibido hasta entonces.

Esa nueva política es apoyada e impulsada por intelectuales y políticos que en junio firman el "Manifiesto de las 2000 palabras", donde cuestionan el comunismo como sistema y critican al KSC.

La formación liderada por Dubcek se distancia del documento pero sin actuar en contra de sus signatarios, al tiempo que se niega a ceder a las crecientes presiones de Moscú y de sus aliados.

Al ver amenazado su poder por un posible contagio de la Primavera de Praga a toda la órbita soviética, éstos deciden recurrir a la fuerza militar para poner punto final al experimento.

En la madrugada del 21 de agosto, los checoslovacos se despiertan con los tanques del Ejército Rojo y sus aliados en las calles.

El Gobierno de Dubcek pide a la población que mantenga la calma, pero no puede evitar enfrentamientos violentos.

Richard Seeman, redactor jefe de Radio Praga en 1968, recuerda, en un vídeo publicado en la página web de la emisora, cómo "los carros de combate quedaron rodeados de manifestantes".

"Antes de la llegada de las tropas, delante del edificio de la Radiodifusión checa se había congregado una muchedumbre".

Lejos de obedecer a las autoridades y dispersase, los manifestantes levantaron barricadas con tranvías y autobuses.

"Aquí, delante de la Radiodifusión, murieron 17 personas", dice.

"Cuando se produce una situación así, se oye el tiroteo y todo lo demás, uno siente cierta obligación... Los redactores trabajaron hasta el último momento, hasta que los echaron los rusos", cuenta Seemann, que fue despedido en 1970.

Dubcek y sus colaboradores fueron detenidos y trasladados a Moscú, donde el líder soviético, Leónidas Breznev, les obligó a firmar un acuerdo que "legalizaba" la ocupación de Checoslovaquia.

Centenares de personas se exiliaron.

Las tropas soviéticas se quedaron y las de los demás países se retiraron a fines de 1968.

Los checoslovacos tuvieron que esperar más de dos décadas, hasta 1989, para liberarse de la dictadura comunista con la "revolución de terciopelo" liderada por el dramaturgo y futuro presidente Vaclav Havel.

El 19 de junio de 1991 vieron partir de su territorio al último tren con soldados rusos.

(EFE)

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